Recalculando: rutas alternativas en la carrera científica Por Lorena Díaz

Publicado en Chile Científico.
Léelo completo en su sitio: http://ift.tt/2hinGlN

Lorena Díaz

La película Interestelar recibió el Óscar por mejores efectos visuales y recaudó más de 675 millones de dólares americanos a nivel mundial el año 2014.

En la más reciente entrega de los Premios Nobel, el físico teórico Kip Thorne fue galardonado con el Nobel de Física por su contribución al Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO por las siglas en inglés) y por la detección de ondas gravitacionales el año 2015, junto a sus colegas Rainer Weiss y Barry Barish.

Lo que pocos saben es que Kip Thorne fue consultor científico y productor ejecutivo de Interestelar, asegurándose de que la representación de los agujeros de gusano y agujeros negros fuera lo más precisa posible. El resultado fue elogiado transversalmente, tanto por la comunidad científica como por la crítica especializada en películas de ciencia ficción.

Hasta hace algunos años, el estudio de una carrera científica conducía inequívocamente a tres caminos posibles: la investigación, la pedagogía, o ambas combinadas.

Hoy el panorama ha cambiado y tenemos una gran variedad de donde escoger, aunque siempre hay rutas menos exploradas que otras, lo que depende fuertemente del contexto sociocultural -e incluso político- del científico.

En Estados Unidos, desde la llegada de Donald Trump a la presidencia, son varios los investigadores que decidieron iniciar una carrera política y actualmente son candidatos al Congreso. Trump ha insistido en negar el cambio climático y hacer caso omiso a la evidencia científica en temas relacionados a la salud pública, agricultura, exploración espacial y energía, entre otros.

Fue tanto el descontento que científicos y profesionales de áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) se transformaron en activistas políticos y fundaron 314 Action [1], una organización sin fines de lucro que promueve la elección de sus candidatos, todos de formación en ciencias, y defiende la construcción de políticas públicas basadas en la evidencia.

Otro “camino alternativo” con alta exposición pública es el trabajo de divulgador científico en medios de comunicación como la televisión o la radio.

En Argentina, a pesar de los múltiples recortes presupuestarios en Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), la TV Pública Argentina estrenó este año La Liga de la Ciencia [2], que acerca a la audiencia la investigación en ciencia y tecnología que se realiza en el país, además de experimentos en vivo, videos y clases magistrales resumidas. El programa es conducido por María Eugenia López, licenciada en Ciencias Biológicas y máster en Neurociencia y Educación, y Andrés Rieznik, doctor en Física, mago y Jefe de Investigación en la agrupación de ciencia ciudadana El Gato y La Caja [3].

En nuestro país, algunas radios nacionales han apostado por espacios regulares de divulgación científica, invitando a reconocidos investigadores a conversar sobre su área de trabajo y otras contingencias, en respuesta a resultados positivos de un público interesado en conocer más sobre estos temas. Este es el caso de Gabriel León, bioquímico mejor conocido como Dr Paper en el programa Un País Generoso de Radio Zero, y nuestra Bárbara Rojas-Ayala, astrónoma y columnista en Chile Científico, que tiene su espacio en Dimensión Futuro de Radio Futuro.

Hace diez años, la Premio Nacional de Ciencias Exactas (1997) y actual Presidenta de la Academia Chilena de Ciencias, María Teresa Ruiz, publicó por primera vez su libro Hijos de las Estrellas (Ediciones B). Este año fue lanzada una nueva edición del mismo, con material e imágenes actualizados, que llegó a las vitrinas de librerías nacionales a acompañar una nueva camada de publicaciones de divulgación científica.

El también astrónomo de extensa trayectoria y Premio Nacional de Ciencias Exactas en 1999, José Maza Sancho, se ganó su lugar en los estantes con el libro Somos polvo de estrellas (Planeta). No tan lejano, desde el mundo de la física, Andrés Gomberoff publicó el año 2015 su libro Física y Berenjenas (Aguilar), bestseller que inspiró su serie de cápsulas científicas en El Mostrador, Belleza física: el aperitivo. Destacan también los libros hechos por periodistas especializados en comunicación científica, que logran dar mayor protagonismo a la ciencia que se desarrolla en Chile, a su historia y a su relevancia, como Luces al fin del mundo (Planeta) de Nicolás Alonso y Tecnociencia: 30 Rutas de Turismo Científico en Chile (Compass) de la conductora del programa Tecnociencia, Andrea Obaid.

Otro de los nichos preferidos por chilenos fanáticos de la astronomía es YouTube, en donde el cineasta Ricardo García tiene su canal Astrovlog desde el año 2014, al igual que las tres astrónomas que conforman Star Tres, y el canal más “veterano” Charly Labs desde 2011.

Entre los “desvíos” menos tradicionales y, que uno podría pensar, más alejados de la carrera científica, está el stand up científico que realiza el Colectivo Bardo [4] de Uruguay. Son un grupo formado por estudiantes e investigadores de diferentes áreas que se dedica a hacer espectáculos de monólogos científicos para democratizar el acceso al conocimiento y fomentar la apropiación social de la ciencia.

Contrario a lo que se podría esperar del estereotipo del científico apático encerrado en su laboratorio, el humor de Los Bardos tuvo un éxito rotundo en su gira por Chile en agosto recién pasado, donde lograron acercar la experiencia científica a las personas que asistieron a sus presentaciones en Santiago, Valdivia y Punta Arenas.

Por la razón que sea, bien por falta de oportunidades o recursos para desarrollar la investigación en ciencias, o bien por la inquietud de explotar una faceta humana en el ámbito laboral, la elección de rutas menos convencionales es hoy una decisión que hace más felices a aquellos que la tomaron.

Lo que comenzó con investigadores que incursionaron primero en la industria, el emprendimiento, la innovación, la transferencia tecnológica y la propiedad intelectual, en la actualidad se amplía a científicos interesados en compatibilizar su trabajo con sus habilidades artísticas en la ilustración científica o con sus competencias comunicacionales en medios escritos, televisión, radios y canales de Youtube.

También es posible encontrar científicos trabajando por una mejor legislación en Ciencia y Tecnología, u otros asesorando en estudios jurídicos, productoras audiovisuales o grandes proyectos cinematográficos como Kip Thorne. La comunidad científica chilena del siglo XXI es más diversa y, por ello, más fuerte y más capacitada para generar los cambios que se requieren en el país.

Referencias:

  1. http://ift.tt/2iAOCJb

2. http://ift.tt/2zkzriW

3. http://ift.tt/1TQnMa3

4. http://ift.tt/2zkzrPY

La entrada Recalculando: rutas alternativas en la carrera científica se publicó primero en Chile Científico.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s