Universo en Expansión #163 Cosmología, capítulo 8

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En este capítulo el doctor en Astrofísica y científico planetario Pablo Cuartas, el astrobiólogo Andrés Ruiz y la comunicadora social Paulina Londoño hablarán sobre la octava parte de Cosmología. Posibles universos.

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El fitness desigual: los países y la obesidadEn esta época de lo…

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El fitness desigual: los países y la obesidad

En esta época de lo fitness, una persona es saludable cuando practica entre 150 y 300 minutos de actividad física a la semana. Esto equivale a que, al menos tres días a la semana, se realice casi una hora de ejercicio vigoroso.

Sin embargo, los mexicanos somos la población perteneciente a la OCDE que más horas trabaja al año ––2248 horas, a comparación de Alemania, con 1368, o Estados Unidos, con 1786–. Esto significa que, mientras los alemanes pasan un sexto de su año trabajando, nosotros le dedicamos un cuarto del nuestro a la faena que nos da un techo y qué comer.

Recientemente, la Secretaría de Salud lanzó dos campañas contra la obesidad, como una medida paliativa ante la prevalencia de esta condición en el país. Una de ellas muestra a la misma persona en condiciones saludables y con más peso de lo recomendado; ésta pretende hacer evidentes los cambios físicos que se desarrollan como consecuencia de decisiones alimenticias poco acertadas. La otra propone alternativas: mejor bajarse del transporte una parada antes y caminar el resto.

Ambas campañas parecen certeras, pero el sobrepeso y la obesidad entre los mexicanos ––problemas de salud pública evidentes–, tienen una causalidad mucho más compleja que la mera falta de actividad física o la mala alimentación.

En lo que atañe a la parte alimenticia la podemos ver desde la falta de educación alimentaria (desinformación sanitaria), los precios de ciertos alimentos, la accesibilidad a comida pobre en nutrimentos y rica en carbohidratos, la falta de apoyo al sector agrícola, entre otros. Por su parte, en relación con la actividad física está estrechamente relacionada con una carencia de espacios e infraestructura pública que inviten a desenvolverse plenamente, la inseguridad en los espacios públicos, la movilidad deficiente en las ciudades, la falta de tiempo para el esparcimiento, entre otras. Ya ni hablar de los salarios insuficientes.

A pesar de que México tiene problemas de fondo en relación a la alimentación y a la actividad física, el patrón de falta de ejercicio es una situación alarmante a nivel mundial. Tan es así que se han asociado 5.3 millones de muertes al año a éste fenómeno, razón por la que la nula o pobre actividad física ya se ha catalogado como una pandemia global.

Es justamente la evidencia que existe alrededor de la cantidad y calidad del ejercicio diferentes entre los individuos y las naciones lo que ha hecho que un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, en California, haya propuesto un término sugerente: la inequidad en la actividad física. Este concepto se entiende como una distribución desigual del ejercicio entre los individuos de determinada población.

La propuesta de este grupo es que, con este término, sea posible distinguir la cantidad de ejercicio que se realiza entre los ricos y los pobres, entre las mujeres y los hombres. Y que de este valor se pueda predecir el nivel de obesidad de una nación.

A bote pronto esa sugerencia parece obvia. Sin embargo, la información que se tiene para explicar la manera en que distintos factores, como la obesidad y el género, se relacionan con el ejercicio, es poco conocida –a diferencia de la condición económica de las personas, un punto que sí se ha buscado asociar con la calidad de la salud-.

Sacando provecho de la información monitoreable que arrojan los dispositivos móviles, los investigadores en cuestión midieron la actividad física de más de 700,000 personas en 111 países. Esto es equivalente a que monitoreáramos a todas las personas que asistieron a 8 partidos de la selección mexicana en el Estadio Azteca (el dato vale sólo si se tiene un aforo completo, y que una persona sólo asistiera una vez).

Con este volumen de datos, fue posible calcular la cantidad de pasos que caminó un gran volumen de personas de Estados Unidos, Malasia, Noruega, y Egipto, por mencionar algunos países, incluído México. Estos datos fueron correlacionados con los niveles de obesidad de cada nación.

Como era un poco de esperarse, el análisis de este trabajo permitió demostrar que, así como existe una desigualdad económica entre los individuos y entre las naciones, y que ésta afecta la salud de las personas, también podemos hablar de una desigualdad en la actividad física.

El país con menos inequidad física es Hong Kong, seguido por China, Suecia, Corea del Sur y la República Checa. Por el contrario, el país con mayor inequidad física es Arabia Saudita, con el lugar 46. En el 45 está Australia, y para seguir en forma ascendente, está Canadá, luego Egipto, y Estados Unidos, en el lugar 42. México se localiza en el lugar 29. Chile es el país latinoamericano con menos inequidad física, al estar en el lugar 15, seguido por Brasil, en el lugar 22.

Como ya se mencionó, la desigualdad en el ejercicio está asociada con los niveles de obesidad de cada país, de modo que incluso es posible predecirla. Aquellos individuos que viven en los cinco países analizados con inequidad en la actividad física más alta ––como Estados Unidos, Arabia Saudita, o Sudáfrica– tienen un 196% de probabilidad de ser obesos, a comparación de los cinco con la inequidad física más baja, entre los cuales están China y Japón –este resultado hace pensar que, además de la alimentación y el ejercicio, la cuestión genética también tenga algo que ver con esto-. En el caso de México, se vio que tenemos una cantidad similar de número de pasos con las personas de Estados Unidos, aunque nuestro vecino del norte tenga más inequidad física y mayores niveles de obesidad.

Cuando una desigualdad grande en la actividad física es clara, resalta el hecho de que las mujeres tienen menos dinamismo que los hombres. De hecho, hasta el 43% de la inequidad se puede explicar por la brecha de género. Es a partir de estos datos que se puede conocer por qué aumenta la prevalencia de la obesidad de forma más rápida en las mujeres que en los hombres, en tanto que el tiempo de ejercicio se ve reducido.

La combinación de estos dos resultados: el del volumen de la actividad física y el género, permitió a los investigadores concluir que, si bien dos naciones pueden dar la misma cantidad de pasos (en promedio la gente camina casi 5 mil pasos al día, aunque lo recomendable es el doble), si en su país es clara la inequidad de actividad física, tendrá un mayor número de individuos que no hace ejercicio; esa mayoría tenderá a estar compuesta por mujeres y la obesidad en general será mayor. Estos resultados son equivalentes a lo que se ha visto antes con el salario: si aumenta lo que gana una persona, esto se verá reflejado en una mejora en su salud.

Por supuesto, el que una ciudad permita a sus habitantes caminar juega un papel en estos datos. San Francisco y Nueva York están entre las ciudades en las que más se puede caminar en el mundo, y también en las que existen menos niveles de inequidad en la actividad física. Con base en datos como este, el estudio de Standford concluyó, por otro lado, que las ciudades que son más caminables tienen poca inequidad de ejercicio. Esto se asocia con un mayor número de pasos entre sus habitantes, sin importar el género, la edad y el índice de masa corporal.

Los investigadores del trabajo aceptan que su estudio tiene un sesgo importante: el 90% de los usuarios vivían en 32 países de alto nivel socieconómico, mientras que el 10% restante pertenecía a 14 países catalogados, para los fines del estudio, como  de clase media. Además, de esos países con ingresos medios, las personas estudiadas tienen acceso a un buen nivel de vida si consideramos la posibilidad de portar un teléfono celular.

También es verdad que, además de las condiciones ambientales y de actividad, habría que revisar la parte genética. Este enriquecimiento de datos podría explicar por qué Estados Unidos, que tiene ciudades caminables, tiene una población que en conjunto aparece con índice de obesidad alto. En el caso de los mexicanos, ya se han hecho estudios que relacionan algunos genes asociados con el metabolismo de las grasas, el género, la herencia nativo americana y nuestros particulares niveles de obesidad.

Sin embargo, por la robustez de sus datos, los investigadores de este trabajo han podido declarar la relación entre la inequidad en la actividad física y la obesidad con bastante fidelidad, entre naciones e individuos.

Finalmente, este trabajo aporta información sobre países en donde hay pocos o casi ningún estudio con respecto a la actividad física, como son Arabia Saudita y México. Este último punto llama mucho la atención. Si estos investigadores reconocen que hay pocos estudios con respecto a la actividad física en México, ¿será que la campaña de la Secretaría de Salud no está basada en evidencia científica? Interesante…

Bibliografía

Abate, T. (2017) Stanford researchers find intriguing clues about obesity by counting steps via smartphones. Stanford University. [En línea]. Disponible en: http://ift.tt/2sXi45a (Revisado el 21 de agosto de 2017)

Activity inequality (2017) Stanford University. [En línea]. Disponible en: http://ift.tt/2u5frxC (Revisado el 21 de agosto de 2017).

Althoff, T. et al (2017) Large-scale physical activity data reveal worldwide activity inequality. Nature.

Wagstaff, A. & van Doorslaer, E. (2000). Income inequality and health: what does the literature tell us? Annual Review of Public Health. 21: 543-67.

WHO (2017) Physical activity and adults. [En línea] Disponible en: http://ift.tt/1q1RSsc  (Revisado el 23 de agosto de 2017).

Imagen tomada de aquí.

Salud en todas: un enfoque integral para la vida y salud de migrantes Por Editor

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Báltica Cabieses

Hoy en día existe, tanto a nivel mundial como nacional, evidencia que sugiere la importancia del carácter relacional del proceso migratorio, resultando en marginalización, dominación y exclusión social de algunos migrantes internacionales dependiendo de las condiciones de salida de su país y de llegada al nuestro.

Este aspecto relacional de la migración como proceso complejo y dinámico invita a la construcción de espacios de participación real, democracia participativa, políticas públicas centradas en derechos humanos, elección popular de autoridades locales y fortalecimiento de instituciones rectoras en su tarea de representar a aquel que ha sido vulnerado.

La migración internacional es un fenómeno de naturaleza multidimensional, complejo y dinámico, cuyo abordaje exige del Estado una respuesta integral, coordinada y necesariamente intersectorial.

El concepto de Salud en Todas las Políticas (SeTP) es un enfoque con potencial de facilitar el abordaje de problemas complejos que requieren coordinación intersectorial. Este enfoque de Salud intenta proporcionar soluciones prácticas a tomadores de decisiones para mejorar la salud y equidad. Ha sido ha sido definido por la OMS como un enfoque a las políticas públicas que toma en cuenta en forma sistemática el impacto de las decisiones en la salud y los sistemas de salud, busca sinergias y evita impactos negativos en la salud, con el objeto de mejorar la salud y equidad en salud.

SeTP se sustenta en los derechos humanos relacionados con la salud y las obligaciones derivadas y enfatiza las consecuencias de las políticas públicas en los determinantes de la salud, aspirando a mejorar la responsabilidad de tomadores de decisiones de sus impactos en salud en todos los niveles de toma de decisiones.

Tal como se desprende de la definición de la OMS, SeTP es una herramienta aplicable a la gran mayoría de los desafíos de la promoción de la salud y no únicamente en el abordaje de los determinantes sociales de la salud.

Siguiendo lo propuesto por Leppo y colaboradores el 2015, se destacan cuatro elementos claves para aplicar el enfoque de SeTP en Chile:

(i) Ventanas de oportunidad, (ii), Voluntad política, (iii) Estructuras y procesos intersectoriales y (iv) Conflictos de interés.

Según lo reportado por algunos autores, las ventanas de oportunidad  consideran tres corrientes -el problema, la solución, y el momento político- que fluyen en forma paralela. En un momento determinado, estas tres corrientes confluyen, por lo que un problema es visibilizado como tal, existen soluciones de política pública para abordarlo y ocurre en un momento político adecuado, con lo que se abre una ventana de oportunidad que facilita la acción. Estas ventanas de oportunidad se abren y cierran rápidamente, lo que implica que los tomadores de decisiones deben tener claridad en cómo aprovechar la oportunidad una vez que se presenta.

La visión a largo plazo, la existencia de recursos humanos competentes y la revisión continua de procesos de toma de decisiones de otros sectores ayuda en la preparación de ventanas de oportunidad.

En Chile la temática migratoria se ha visibilizado como un problema, se han desarrollado algunas soluciones y han existido momentos políticos pasajeros como oportunidades de definición de políticas públicas para esta población.

 

El enfoque de SeTP destaca la importancia de la voluntad política del más alto nivel de decisión para facilitar los procesos de políticas públicas intersectoriales. Siguiendo lo propuesto por Peña y colaboradores el 2016, en el sistema político chileno se refiere a la figura del Presidente de la República y al Intendente Regional y Alcalde en los niveles regionales y municipales, respectivamente.

En estos ejemplos la voluntad política existe y se manifiesta en la creación de estructuras y procesos intersectoriales o en el mandato directo a ministerios sectoriales para que conduzcan el proceso de toma de decisiones de manera coordinada e integral.

La voluntad política también puede lograrse, a través de la acción de la sociedad civil, que es capaz de influir y gatillar la decisión de la autoridad de dar prioridad a ciertas temáticas por sobre otras. La academia, por medio de la generación de evidencia y la colaboración en red, es otro actor potencialmente clave en sostener la temática migratoria para que sobreviva a cambios de autoridades políticas y otros procesos de índole social y nacional.

En la compleja relación entre migración internacional y salud, es importante reconocer el rol de estructuras y procesos intersectoriales. En nuestro país, es necesario continuar desarrollando estructuras y procesos intersectoriales que apoyen en el proceso de toma de decisiones  desde un enfoque lo más vinculante y democrático posible.

Chile destaca en su experiencia histórica de desarrollo de comisiones intersectoriales, muchas de las cuales han tenido consecuencias directas en políticas públicas. Mientras más deliberativo, sistemático y serio sea el trabajo intersectorial, mejores serán sus resultados en la construcción de políticas públicas.

En este sentido, Aguilera analizó el 2009 la experiencia de seis comisiones asesoras presidenciales, concluyendo que las que tuvieron mejores resultados fueron aquellas que no fueron reactivas a una crisis política, siendo de carácter técnico y con equilibrio de las fuerzas políticas.

Por último, es esencial aunque siempre complejo el discutir en torno a conflictos de interés existentes en el desarrollo de cualquier política pública incluyendo la de temática migratoria. Parafraseando a Peña y colaboradores el 2016, la implementación del enfoque de SeTP intersecta con temas críticos relativos, por ejemplo, a la transparencia en la toma de decisiones, el perfeccionamiento de instrumentos, los sistemas de financiamiento, la regulación del lobby, y otros temas que sin duda son de preocupación nacional y al mismo tiempo tienen impactos profundos en el espacio de acción de los tomadores de decisiones.

En definitiva, la migración internacional es un importante determinante social de la salud poblacional. La política pública enfrenta el desafío de ser capaz de dar una respuesta organizada a aquellos ciudadanos que por diversas razones se encuentran en estado de migración.

Se hace necesario por parte del Estado formalizar mecanismos de protección social que garanticen la misma protección social y oportunidades de desarrollo y progreso que la población local, a través del reconocimiento de derechos fundamentales. Es tarea del Estado y la sociedad en su conjunto proteger al más débil, al más pobre y al más falible en contra de la discriminación, corrigiendo el acceso equitativo al disfrute de los derechos de aquellos que están en desventaja, incluyendo a la población migrante internacional.

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UNA CIENCIA PARA EL ENTENDIMIENTO MUNDIAL

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El pasado 10 de noviembre se celebró el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, celebración creada por la ONU y llevada adelante por la UNESCO, y que este año llevó por lema la frase que da título a esta nota.
En diversas épocas de la historia la ciencia y los científicos han tenido una relación con la sociedad que no siempre ha sido positiva. Primero fueron vistos con aprehensión por criticar el estatus quo gobernante, e ir en contra del conocimiento formal y constituido. Muchos científicos fueron perseguidos por defender ideas, pero ideas sustentadas por hechos y no por creencias.
En la primera mitad del siglo XX, dados los aportes de la química y la física a la fabricación de armas de destrucción masiva durante las dos Guerras Mundiales, los científicos quedaron atados a una imagen de locura, de ansias de dominio mundial como en el estereotipo de los dibujos animados donde siempre desean “conquistar el mundo”.
Sin embargo muchas personas también han entendido los grandes aportes científicos en el área de salud que nos permiten vivir más y mejor, en agricultura que nos proveen mejores alimentos en mayores cantidades, en la tecnología que hacen nuestra vida moderna más cómoda, etc.
Incluso científicos como Andrei Sájarov, Wangari Maathai, Joseph Rotblat y Linus Pauling han ganado el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos por la cooperación internacional, el control de armas y el desarrollo de los pueblos, demostrando que ciencia y sociedad son una sola, y por ello deben trabajar unidas.
Además desde el año pasado se promueve también este día como Día Internacional de los Museos y Centros de Ciencia, uno de los primeros espacios donde los niños, los jóvenes y la sociedad en general puede entrar en contacto con la ciencia, relacionarse con ella y ver de que forma influye y mejora nuestra vida.
Esperamos que la ciencia siga siendo instrumento para el entendimiento mundial, y que este tipo de celebraciones ganen fuerza año con año para beneficio de la sociedad.