Ciencia, Tecnología y Empresa: Las proyecciones en Chile

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Romina Paillao

Cada año, Chile es escenario del encuentro nacional sobre Ciencia, Tecnología y Empresa, el que tiene como objetivo principal vincular el ecosistema de ciencia e innovación con el sector productivo del país. En esta oportunidad, el foco de interés de la sexta versión, fue el llamado a la colaboración para el desarrollo tecnológico[i].

En este sentido se destacaron tres grandes desafíos que debemos abordar para poder generar un diálogo entre estos dos mundos:

Economía del conocimiento: No es novedad el hecho de que necesitamos tener una mayor densidad de personas con conocimiento STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés). Esta, es la única forma en la que podamos contar con una población capacitada para crear, innovar en tecnología y poder aplicar este desarrollo en las distintas industrias chilenas como lo son la minería, la salmonicultura, la agricultura y la astronomía, entre otros.

Una de las conclusiones destacadas es que este punto se lograría mejorando la educación chilena, aumentando la inversión en estudios de posgrado y mejorando su re-inserción. Además, contamos, como país, con un déficit en capital humano en Tecnologías de la Información (TI)[ii], profesionales que participan de manera directa en las áreas de tecnología de la información, esto a pesar de la alta proyección laboral.

Necesidad de negocios basados en ciencia: En el año 2015 Corfo lanzó los Hubs de Transferencia Tecnológica, lo que pretenden ser una plataforma que permita aumentar la cantidad y proyección de emprendimientos tecnológicos generados en universidades y centros de investigación. El reto hoy es que estos se puedan independizar para ser exitosos.

Juntar el mundo de la industria con el científico: Se deben conectar ambas áreas, partiendo por “traducir” temas científicos al mundo empresarial, y viceversa.

Además, los científicos deben dejar de rechazar el área comercial y las industrias deben ver la oportunidad que se genera creando alianzas y cooperando tanto con universidades como organizaciones de Investigación, lo que les permite innovar y hacer sus empresas más competitivas.

En resumen, tenemos como principales desafíos pendientes: Mejorar la educación, aumentar la inversión en I+D y promover la colaboración entre el mundo público, privado y la academia.

La colaboración es la clave para el éxito en el futuro y saber utilizar la tecnología a nuestro favor, nos permitirá encontrar nuevas soluciones a las distintas problemáticas tanto actuales, como a largo plazo.

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‘Hola a todos desde esta Tierra’, ¿existe vida inteligente por ahí?

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Bárbara Rojas

El desarrollo de la tecnología que permite generar y recibir señales visuales y auditivas en la primera parte del siglo pasado hoy nos permite sintonizar nuestro programa favorito en la radio del auto o en la tele de la casa. Sin embargo, también nos podría servir para hacer contacto con civilizaciones extraterrestres inteligentes en estrellas del vecindario solar.

Transmisiones de radio y televisión son capaces de dejar el planeta, y viajar por el universo a la velocidad de la luz. Es así, como la primera transmisión a color en Chile, la de la noche final del Festival de Viña en 1978, actualmente podría ser percibida ‘en vivo’ en estrellas a 40 años-luz de nosotros.

A esa distancia se encuentra Trappist-1, una estrella enana roja con siete planetas rocosos del tamaño de la Tierra. Tres de ellos se encuentran en la zona habitable de la estrella (donde podría existir agua líquida), y por lo tanto, son mundos en los cuales la vida como la conocemos pudo o podría surgir. Si existiera una civilización al menos tan inteligente como nosotros en esos planetas, ellos podrían tener la tecnología para captar dichas transmisiones, y al mismo tiempo enviar sus señales al universo.

Y quizás haya ahí una niña que mirando el cielo se pregunte si están solos en el universo, tal como lo hizo una de las pioneras principales de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, ciencia conocida como SETI por sus siglas en inglés.

La astrónoma Jill Tarter.

Jill Tarter ha dedicado la mayor parte de subida científica a buscar señales similares a las trasmitidas por nosotros provenientes de posibles mundos orbitando estrellas cercanas. Ha dirigido y formado parte de varios proyectos de ciencia SETI, y sus esfuerzos en esta área seguramente motivaron a Carl Sagan a basar el personaje principal del su libro ‘Contacto’ en ella. Sin embargo, Tarter aún estaba en el colegio cuando se ejecutó la primera búsqueda de señales artificiales de civilizaciones extraterrestres inteligentes.

En 1960, Frank Drake, astrónomo del observatorio Green Bank en Estados Unidos, estimó que la antena de 26 metros de diámetro podría detectar radioseñales tan débiles como las que los humanos eran capaces de transmitir. Se basó en el trabajo publicado en la revista Nature de 1959 de Philip Mornison y Giuseppe Cocconi, quienes concluyeron que la mejor forma de comunicación interestelar entre civilizaciones sería en ondas de radio (1mm-100km).

Drake se enfocó en dos estrellas relativamente cercanas, Tau Ceti y Epsilon Eridani, y después de 115 horas de buscar señales artificiales como quien escanea las estaciones de radio locales, no escuchó nada.

Ya han pasado casi 60 años, y aún no hemos sintonizado alguna estación extraterrestre, pero la búsqueda no termina. SETI@home, por ejemplo, es un programa de ciencia ciudadana que nos permite participaren la búsqueda de inteligencia extraterrestre utilizando nuestros computadores personales conectados a internet para el análisis de datos provenientes de radiotelescopios.

Quizás no existan civilizaciones extraterrestres inteligentes, quizás no hemos sido capaces de sintonizar sus señales, o quizás no tengan la misma curiosidad que nosotros sobre el universo. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿qué idea tendrán de nosotros al escuchar y/o ver nuestros programas de radio o televisión?

En Chile, la primera transmisión de radio ocurrió en 1922. Durante sus primeros años, la radio transmitió radioteatros, informaciones noticiosas, comentarios políticos y música. La televisión, que inició sus transmisiones décadas después, en 1959, siguió la misma línea, con programas culturales e informativos.

El astrofísico y divulgador científico Carl Sagan

Actualmente, la visión educacional y cultural, además de informativa, de estos medios se ha ido perdiendo, dando más espacio a programas que tienen el fin de ‘entretener’. Algunos de estos han sido criticados duramente por científicos y el público por la falta de sentido común y de pensamiento crítico de algunos de sus panelistas e invitados.

Es quizás por esto que Carl Sagan y sus colaboradores decidieron incluir otras cosas en el Disco de Oro de la sonda Voyager 1, grabar sonidos de la naturaleza, como los cantos de los pájaros y ballenas, de risas, de lluvia, de volcanes y del mar, saludos en 56 idiomas y el pastoreo de ovejas, además de música, e incluir imágenes de la estructura de nuestro ADN y anatomía.

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La salud del migrante internacional en Chile

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Báltica Cabieses

Hoy en Chile existe la necesidad de definir cómo abordar la salud de la población migrante internacional. Esto es, desde qué paradigma o perspectiva se debe avanzar en la temática de salud migratoria, perspectiva que determina la manera de realizar diagnósticos, propuestas de intervención, seguimiento y monitoreo, e incluso determina cómo se evalúa el éxito o fracaso del país en la protección y mejoramiento continuo de la salud de la población migrante internacional en Chile.

Desde un marco general de globalización, existe una multiplicidad de enfoques necesarios para abordar de manera integral la salud de la población migrante internacional en Chile.

Por medio de un ejercicio participativo e intersectorial, el proyecto Fondecyt 11130042 “Desarrollando inteligencia en salud pública primaria para migrantes internacionales en Chile: un estudio multi-métodos” propició una serie de reuniones donde participó la Organización Internacional para las Migraciones, el Departamento de Extranjería y Migración, el Servicio Jesuita de Migrantes, el Ministerio de Salud, la Dirección de Salud de la Ilustre Municipalidad de Santiago y el Programa de Estudios Sociales en Salud UDD. Estas reuniones permitieron establecer recomendaciones principales para proteger la salud de migrantes y que se resumen aquí:

Desde un enfoque de derechos humanos, dos desafíos concretos que requieren de mayor atención en poblaciones migrantes en Chile se refieren a:

  • Desconocimiento de derechos humanos generales y en salud por parte de migrantes internacionales. En salud se reconoce que el problema de desconocimiento ha ido en mejora en los últimos años, y cada vez más migrantes conocen sus derechos generales y en salud.
  • La necesidad de un nuevo enfoque y práctica que posibilita un cambio de paradigma en materia de política migratoria, buscando regularizar y proveer de derechos a los inmigrantes que llegan a Chile con un proyecto de vida legítimo y que son un aporte para el país, en lugar de considerarlos una amenaza y un riesgo para la seguridad pública.

Desde el enfoque de determinación social de la salud, este ha sido desarrollado y profundizado en términos teóricos y empíricos a lo largo de ya varias décadas a nivel mundial. En cuanto al concepto de determinación social de la salud, son aportes interesantes para pueblos migrantes:

  • Las políticas, programas y servicios que se generen en cualquier sector de Chile, incluyendo salud, trabajo, vivienda, educación, transporte, entre otros; deben de abordarse desde los determinantes sociales, adecuando toda acción a las necesidades específicas y variables socioculturales y de comportamiento del grupo de población.
  • La migración debe ser considerada y analizada como un determinante de los determinantes sociales de la salud. En este sentido, la migración por sí misma no es un riesgo para la salud, sino son las condiciones sociales adversas encontradas durante el ciclo migratorio las que aumentan riesgo y vulnerabilidad.

En cuanto al concepto de identidad y diversidad cultural, se propone:

  • Comprender las diversas prácticas y visiones del mundo, pues es la única manera de reforzar la cooperación y la participación, permitir a las personas desarrollarse y transformarse, además de promover la tolerancia y el respeto por los demás. Solo de esta manera se puede lograr inclusión social como necesario reconocimiento intercultural, que fomenta la igualdad y la dignidad humana.
  • La creciente heterogeneidad (diversidad) de la población migrante en términos de nacionalidad y en otras características como niveles de educación y género, hace que las respuestas locales a la migración no puedan ser homogéneas. Los gobiernos locales están cada vez más enfrentados a tener que dar respuesta a población diversa.
  • Los inmigrantes quieren mantener relación con su propia cultura y al mismo tiempo quieren vincularse con la cultura de la sociedad de destino. Si los miembros de la sociedad de acogida tienen una actitud positiva hacia los inmigrantes y las políticas públicas establecen espacios de inserción con respeto a la cultura de origen, entonces se está fomentando la integración de los inmigrantes en el modelo de sociedad multicultural al cual aspiramos como sociedad.

En torno al concepto de competencia cultural en salud, la definición más frecuente se orienta hacia el proceso en el cual los profesionales del cuidado de la salud continuamente se esfuerzan por conseguir la habilidad y la disponibilidad para trabajar efectivamente dentro del contexto cultural de la familia, el individuo, o la comunidad. Este proceso de la competencia cultural involucra la integración de conciencia cultural, conocimientos culturales, habilidades culturales, encuentros y deseos culturales. Sobre este aspecto:

  • Se reconoce la importancia del rol que asumen los profesionales al momento de atender a una persona migrante.
  • El factor que determina la adherencia de las personas migrantes hacia los servicios de salud es la pertinencia cultural de las intervenciones. En el ámbito de la salud, observamos que muchas veces los profesionales desconocen las cosmovisiones y prácticas propias en torno a la salud de las personas migrantes, lo que se traduce en intervenciones homogéneas que carecen de sentido para quién recibe el servicio.

En torno al concepto de inclusión social en la temática migratoria internacional, se proponen al menos los siguientes ángulos de análisis:

  • La inclusión social es necesaria para el desarrollo humano sostenible. Es reconocido que la migración es un componente fundamental para el crecimiento sostenible del desarrollo local, nacional, regional y global, tanto para los individuos como para toda la sociedad.
  • El proceso migratorio conlleva potenciales exclusiones sociales tanto en el país que se deja como en país al cual se llega.
  • La cohesión social es la dialéctica entre mecanismos instituidos de inclusión y exclusión sociales y las respuestas, percepciones y disposiciones de la ciudadanía frente al modo en que ellos operan, enfatizando en los principales ejes que orientan la cohesión social: inclusión y pertenencia. En la medida que los inmigrantes se sientan parte de la sociedad chilena estaremos progresando en la cohesión social, y construyendo una sociedad solidaria que logra constituirse bajo la percepción de un “nosotros”, donde todos son parte.

Por último, respecto de participación social. se subrayan como dimensiones importantes de la participación social en salud en temática migratoria:

  • La participación social que se debe buscar para la población migrante dice relación con su integración en los subsistemas sociales, es decir, con acceso a trabajo, sector financiero, salud, vivienda, sistema de derecho y sistema político administrativo, entre otros subsistemas sociales y con la integración en el mundo de la vida de la sociedad de acogida mediante el conocimiento cultural y las relaciones sociales que se establezcan.
  • La participación social en salud es un componente necesario del enfoque de determinantes sociales en salud. El abordaje desde los determinantes de la salud facilita una mayor inclusión de la población mediante su participación activa en los procesos y acciones, mejorando los espacios de interacción con los proveedores de servicios y comunidades vinculadas en todo el proceso migratorio.

Todos estas recomendaciones son necesarias para el desarrollo de un debate nacional integrador y amplio sobre cómo abordar la problemática de salud de migrantes internacionales en Chile. La migración internacional, tal y como lo demuestra la evidencia internacional, viene para quedarse y continuará siendo un desafío para la inclusión, el respeto y la equidad en Chile.

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Las bacterias del cielo

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Durante el invierno, las temperaturas descienden, los días grises son más frecuentes y las nubes se vuelven las protagonistas de este periodo. Ahora, ¿qué vuelve especialmente interesante a las nubes? Pues que ellas contienen mucho más que simplemente vapor de agua. Las nubes son un aerosol, una mezcla de gas y partículas microscópicas de diversa naturaleza, como polvo, carbón, sal de mar u otros minerales que arrastrados por el aire, llegan hasta las capas superiores de la atmósfera.

Lo sorprendente es que dentro de las nubes también podemos detectar partículas de origen biológico, como bacterias.

Sabemos que las nubes se forman a partir de vapor de agua, el que al ganar altitud comienza a enfriarse y condensarse. Sin embargo, esta transición de vapor a líquido requiere de pequeñas partículas en suspensión, los llamados núcleos de condensación de nubes (NCCs).

Los NCCs son la fracción sólida de las nubes, las partículas microscópicas que mencionamos al comienzo. Pues bien, los microorganismos también pueden actuar como NCCs. El caso más conocido de NCC de origen biológico es el de Pseudomonas syringae, una bacteria que secreta una proteína que promueve la condensación y formación de hielo a temperaturas cercanas a 0ºC. Así el hielo formado por P. syringae rompe la pared celular de las plantas a quienes infecta, favoreciendo su proliferación al interior de ellas.

Aunque este fenómeno se produce a nivel terrestre, investigaciones que mezclan la microbiología y el estudio del clima han demostrado la existencia de bacterias en la tropósfera, la capa más baja de la atmósfera terrestre y que va desde los 20 km en el trópico hasta los 7 km en los polos. Aunque el rol que cumplen ahí aún no está claro, sabemos que existen en gran cantidad. Se han detectado hasta 100.000 células por m3 de aire, y en algunos casos representan hasta el 20% del total de micro-partículas en suspensión. Además, un porcentaje mayoritario de estas bacterias se encuentran activas biológicamente, y muchas de ellas parecen funcionar como NCCs.

Pero, ¿por qué esto es importante? Al actuar como NCCs las bacterias estarían participando de la formación de nubes, de las gotas de lluvia y de la nieve. Entonces nos tendríamos que preguntar, ¿cómo llegan hasta ahí? Las tormentas, huracanes y en general cualquier actividad, humana o natural, que implique el movimiento y remoción de tierra y polvo produce el desplazamiento hacia la atmósfera de NNCs, tanto biológicos como no biológicos. Sin embargo, actuar como NNCs no es el único papel de las bacterias en la formación de nubes, también son una importante fuente generadora de NCCs no biológicos.

Pelagibacterales es el grupo de bacterias más abundante en el océano, constituyendo un tercio de la comunidad microbiana que en él habita. Como parte de su metabolismo, Pelagibacterales degrada un compuesto producido por el plancton, liberando a su vez dimetil sulfuro (DMS) a la atmósfera. Este compuesto es el que da su olor característico al mar y también actúa como NCC, ayudando a la generación de las nubes. Para algunos científicos esto podría tener importantes consecuencias sobre el clima. Ellos proponen que el aumento de la radiación solar favorece el crecimiento del plancton, quien a su vez produce más del compuesto precursor utilizado por los Pelagibacterales. Como consecuencia habría un aumento del DMS atmosférico, lo que generaría más nubes, enfriando el ambiente. Esta hipótesis, conocida como CLAW, aún no se comprueba, pero tendría implicancias muy importantes para el clima, ayudando a la mejor comprensión de uno de los mecanismos que regulan la formación de nubes.

Aún se requiere bastante investigación para conocer que funciones cumplen las bacterias que se encuentran en la atmósfera. Por ahora sabemos de su presencia y que una parte significativa de ellas se encuentra activa. En el futuro sería muy interesante conocer cómo se adaptan a las condiciones extremas de radiación solar a las que se ven sometidas, cuál es la distancia que logran viajar, por cuánto tiempo y quá tipo de bacterias son las que mejor logran desplazarse por la atmósfera.

Fuentes

Klein AN, Bohannan B, Jaffe D, Levin DA, Green JL. Molecular Evidence for Metabolically Active Bacteria in the Atmosphere. Front Microbiol. 2016 7: 772.

DeLeon-Rodriguez N et al. Microbiome of the upper troposphere: Species composition and prevalence, effects of tropical storms, and atmospheric implications. Proc Natl Acad Sci U S A. 2013. 110(7): 2575–2580.

Smith DJ, Griffin DW, Jaffe DA. The High Life: Transport of Microbes in the Atmosphere. Eos. 2011. 92(30): 249-250.

Sun J et al. The abundant marine bacterium Pelagibacter simultaneously catabolizes dimethylsulfoniopropionate to the gases dimethyl sulfide and methanethiol. Nat Microbiol. 2016. 1(8):16065.

A pocos minutos del pitazo final: Ideas para el 2° tiempo en la creación del MinCyT

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Ignacio Ormazábal

La discusión sobre la necesidad y conformación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología (MinCyT) para nuestro país, es un debate que lleva al menos 10 años y ha tenido altos y bajos.

De años en los que se descartaba la utilidad de definir una cartera específica para esta área, pasando por años de conflictividad y movilizaciones por la crisis de la ciencia chilena, entramos al año 2016 con el anuncio presidencial para crear al MinCyT en enero, abriendo la discusión de cómo debería ser este órgano del estado y la necesidad de tener una perspectiva política de largo plazo.

Este debate tiene un punto de inflexión a comienzos de este año, con el ingreso del proyecto de ley (PdeL) que crea el MinCyT a la cámara de senadores. Este punto es clave para entender un cambio de ciclo en el escenario político del desarrollo del conocimiento en Chile, pues nos sitúa en el proceso de transición inédito entre el cierre de un ciclo, determinado por la formación del ministerio como una estructura que sirve de piso político e institucional, y la apertura de otro para impulsar el desarrollo de políticas públicas donde la ciencia y la tecnología sea un aporte real al desarrollo del país.

La reciente aprobación del PdeL en general en la cámara de senadores, se sitúa en un marco temporal complejo, que tiene al menos dos planos de desarrollo y determinan el proceder de los actores de la ciencia.

El primero tiene relación con los tiempos que dura el periodo presidencial y las mayorías relativas en las cámaras de diputados y senadores. El segundo esta dado por los tiempos parlamentarios, en el marco de la discusión y aprobación del proyecto.

Sobre el primer escenario, sabemos que este año está cruzado por las elecciones presidenciales, la renovación de la cámara de diputados y la renovación parcial de la cámara de senadores. El primer temor que emerge de esta situación, es que si hay un cambio de la tendencia política del gobierno, el PdeL al ser propuesta del ejecutivo, pueda ser retirado  para hacerle cambios importantes, lo que significaría un retroceso para las definiciones actuales del MinCyT. De igual forma la modificación de la composición de las cámaras puede cambiar las mayorías actuales agregando dificultades a la aprobación del proyecto.

El segundo escenario está determinado por el procedimiento que está en curso en el Senado, el cual se encuentra saliendo de la discusión general y entrando a la discusión en particular. En esta discusión se espera realizar las últimas indicaciones para pasar a la comisión de hacienda y aprobar el PdeL. Luego de esto, el proyecto pasa a la Cámara de Diputados, donde se repite el proceso que considera el paso por una comisión técnica, para luego discutir lo general, pasar a discutir lo particular y su posterior votación. Aquí yace el segundo temor en el proceso. Considerando que en la cámara del senado hay altas probabilidades de su aprobación, el problema estaría en las dificultades para llegar acuerdo en Cámara de Diputados, debido principalmente a que la derecha puede alinearse en función de las ideas del programa electoral de Piñera, que habla de la creación de un “Nuevo Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología y Superintendencia de Educación Superior”, concretándose el retroceso.

Por otro lado esta dificultad podría agudizarse si se hacen llegar demasiadas indicaciones al proyecto, pues uno de los recursos que se podría utilizar por parte de algunos sectores, es que se necesita tiempo para estudiar todas las indicaciones recibidas. Esto según los tiempos parlamentarios significa dejar el PdeL dormido por un tiempo, siendo el cambio de gobierno una realidad.

Es sabido que el actual PdeL solo pretende definir el marco institucional del sistema. Esto implica que la discusión se centrará en cómo ordenar los organismos del Estado para articular el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, y las definiciones políticas que determinarán soluciones a los actuales problemas de la ciencia chilena, se discutirán en un segundo proceso.

Esto permite definir, en analogía a un partido de fútbol, un primer y segundo tiempo de este proceso de transición cierre/apertura de ciclo.

El primer tiempo, está a la mitad de su duración. Se caracteriza por los tiempos parlamentarios descritos anteriormente, limitado por las reglas existentes para llevar esta discusión en el poder legislativo y con un plazo ideal de aprobación del proyecto dado por el debate del presupuesto para el año entrante. De esta forma, se pueden dejar listos los fondos necesarios para que el MinCyT comience a funcionar desde  el año 2018.

En el tiempo que queda, las organizaciones de la comunidad científica deben tomar una decisión clave a la hora de plantearse una estrategia para llegar al segundo tiempo con capacidad de juego y siendo titulares en discusiones de largo plazo. Una de ellas esta tiene relación con las indicaciones a realizarse según las  debilidades que se identifican al proyecto.

Estás van desde el reconocimiento efectivo de la diversidad de disciplinas y áreas del conocimiento, mecanismos de resguardo de la Estrategia al momento de definir políticas públicas, formas de Descentralización efectiva y más participación en los distintos niveles del Ministerio, hasta la consideración de los Institutos del Estado, como mejorar las condiciones laborales de los trabajadores de la ciencia y el asegurar un aumento progresivo del presupuesto para la ciencia y la tecnología.

Si consideramos los reglamentos establecidos para dar indicaciones, cualquier modificación que implique, explícita o implícitamente, un aumento del presupuesto asignado será rechazada. Por otra parte cualquier indicación que se haga al proyecto que tenga una discusión más de fondo que la estructura no se aceptara, porque es parte de definiciones políticas que están fuera de este proyecto. Esto implica la elaboración de un piso mínimo de acuerdos factibles de entrar en el proyecto y generar la presión suficiente para que sean consideradas.

En algún momento, a minutos del pitazo final de este primer tiempo, habrá que sopesar dos posiciones. La primera, de ordenar el repliegue con victoria parcial (apoyo crítico a un proyecto con vacíos importantes), o la segunda de rechazar el proyecto asumiendo el costo histórico que significa la posibilidad de que estemos cuatro años más esperando una oportunidad para la creación del MinCyT.

El segundo tiempo tiene dos posibilidades. La pesimista, considerando la no aprobación del proyecto este año, lo que nos pone en un escenario de remontada del marcador bajo condiciones adversas. Esto por la necesidad de instalar nuevamente la creación del MinCyT durante los cuatro años siguientes, con un posible gobierno que se negara hasta las últimas. Por otro lado, la posibilidad optimista dada por la aprobación del proyecto, nos plantea el escenario de definiciones políticas de mediano plazo, en una estructura ministerial en conformación y definiendo el reglamento.

Aquí el desafío radica en la elaboración  de una estrategia que contemple un acuerdo político mayor entre los actores de la ciencia chilena y sus organizaciones, la profundización y documentación de los temas identificados como debilidades y la consolidación de una coordinación mayor en los espacios de incidencia política, como el Consejo de la Sociedad Civil (COSOC) y la demostración de fuerza en las calles.

Esta hoja de ruta, de la mano de la conformación de la comunidad científica como un actor social con vocación de transformación colectiva, allanan el camino de la titularidad para las discusiones políticas de largo aliento y da la oportunidad para ser un aporte al escenario de cambio político en Chile.