Sobre ciencia, cultura y comunicación Por Lorena Díaz

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Lorena Díaz

La ciudad de Córdoba, cargada de historia y espíritu navideño, fue la sede escogida para el VI Congreso de Comunicación Social de la Ciencia (CCSC) organizado por la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC) los días 23, 24 y 25 de noviembre de este año. Con la consigna “Ciencia y cultura: viejos retos, nuevos medios”, el CCSC2017 se enfocó en la ciencia como elemento cultural y en el valor cultura científica en el fortalecimiento de una sociedad democrática, informada y participativa.

La AECC se constituyó el año 1975, incluso antes que la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT, 2001), que depende del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Así como en Chile, en España no existe un Ministerio de Ciencia como tal, sin embargo, tienen una Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, encabezada por la bioquímica Carmen Vela, y un Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) liderado por la doctora en química, Rosa Menéndez.

La falta de un ministerio español de Ciencia y Tecnología (CyT), luego de que en el año 2011 el antiguo Ministerio de Ciencia e Innovación fuera absorbido por el Ministerio de Economía con la llegada de Mariano Rajoy a la presidencia, fue una de las primeras discusiones surgidas a partir de las mesas redondas, considerando que ya se cuenta con instituciones como el FECYT y el CSIC que dependen del Ministerio de Economía y reciben un presupuesto administrado por dicha cartera.

Detalle del selfie de la comunicación científica en España.
Detalle del selfie de la comunicación científica en España.

Además, se instaló el debate acerca de la formación del futuro ministro (a), si debiera ser un investigador, un economista o un político -muy similar a la conversación que tenemos en Chile. Cabe mencionar que la anterior Ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, es una empresaria con formación en biología.

Portugal, que también estuvo presente en el CCSC2017, posee desde 1995 un Ministerio de Ciencia, Tecnología y Enseñanza Superior, encabezado por el matemático Nuno Paulo de Sousa. Del ministerio depende la Agencia para la Cultura Científica y Tecnológica, conocida como “Ciencia Viva”, que posee 19 centros de cultura científica a nivel nacional, de donde la mayoría eran fábricas, monasterios, granjas, edificios y cárceles abandonados que fueron restaurados y reutilizados por la agencia. De hecho, la presidenta de Ciencia Viva, Rosalía Vargas, se retiró del congreso de forma anticipada ya que en Portugal el 24 de noviembre es el Día Nacional de la Cultura Científica, que se celebra con actividades en todos los centros del país, tal como el Día Nacional de los Científicos cada 16 de mayo.

Ciencia, cultura, arte, música y ¿humor?

El arte y la cultura fueron temas recurrentes en el CCSC2017, teniendo el primer día una mesa redonda con la poeta Clara Janés (@ClaraJans), el comediante David Broncano (@davidbroncano) y el biólogo Miguel Delibes, conversando acerca de la emoción como motor de la curiosidad científica y de cómo llegar a un público menos especializado con un mensaje atractivo sobre ciencia, pero no por eso menos verídico ni preciso -uno de los mayores desafíos de la comunicación y la divulgación de la ciencia.

El cierre del segundo día de mesas redondas y sesiones orales comenzó con un divertido duelo de astrocoplas entre el astrofísico Manuel González (@manolux4444 y @BigVanCiencia) y la intérprete Natalia Ruiz (@bynzelman). La astrocopla es una invención científico-musical que enseña sobre astronomía al ritmo de la copla andaluza, un tipo de canción española dedicada al desamor, los celos y la tragedia. Así, bajo la premisa de “El espectáculo de comunicar ciencia”, el público aprendió un poco sobre ondas gravitacionales, el observatorio LIGO y el telescopio Hubble, de boca de un astrofísico poseído por el espíritu de la popular cantante Rocío Jurado. Justo antes, los actores del Instituto de Ciencia y Teatro (@InCiTe_) presentaron su obra “El don de la intuición, una historia sobre Parkinson” en donde, junto con relatar el descubrimiento de la enfermedad por el médico británico James Parkinson, realizaron una clase magistral sobre la etiología, neurología y farmacología asociadas al mal de Parkinson.

Sin ciencia (y sin comunicación) no hay cultura

Varias universidades de las principales ciudades españolas poseen Unidades de Cultura Científica (UCC), creadas en el Año Nacional de la Ciencia (2007), cuya misión es comunicar y divulgar las investigaciones desarrolladas dentro del ámbito universitario y promover la culturización de la ciudadanía en temas de CyT. En estos espacios trabaja un alto porcentaje de los comunicadores y periodistas científicos en España, acorde a los datos presentados por la AECC en la “Selfi de la Comunicación Científica 2017” [1] dada a conocer en el cierre del congreso. El promedio de edad es de 44 años, un 52,7% son hombres y un 47,3% son mujeres, y en cuanto a formación se tiene: 29,3% periodistas, 51% carreras científico-técnicas y el resto proviene de una formación en ámbitos heterogéneos como ciencias sociales o económicas. Las plataformas más utilizadas son el periodismo digital, ya sea personal, en prensa o corporativo, y las redes sociales (Facebook y Twitter).

Las UCC organizan sus propias actividades de divulgación y comunicación científica con investigadores de la universidad y, además, participan en iniciativas más grandes como la “Noche Europea de los Investigadores” de la Unión Europea, que se celebra hace 8 años en más de 300 ciudades de la región y que consiste en una jornada tarde-noche en que investigadores locales muestran su trabajo a los residentes de la ciudad y les explican cómo estas investigaciones pueden ayudar a mejorar su calidad de vida, con el objetivo de fomentar la entrada a carreras científicas. No obstante, según Miguel Delibes, uno de los panelistas de la mesa redonda “Sin ciencia no hay cultura”, en los científicos todavía existe esa duda sobre si la ciencia es realmente cultura, y es algo que debemos solucionar primero de manera interna.

Según José Antonio López Cerezo, profesor de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Oviedo y Coordinador General de la Red de Cátedras CTS+I (Ciencia, Tecnología, Sociedad + Innovación) de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), que participó como panelista de la mesa “Cultura científica y ciudadanía democrática”, la cultura científica tiene 3 ejes que pueden ser medidos a través de las encuestas de percepción que realiza el FECYT: el puramente cognitivo que tiene que ver con la alfabetización en ciencia y el conocimiento meta científico, el de actitud hacia y valoración de la CyT, y otro de comportamiento que tiene relación con el consumo de información de CyT y su uso cotidiano.

Si bien durante el CCSC2017 los proyectos de comunicación científica ligados a las nuevas tecnologías y los divulgadores usuarios de redes sociales fueron los protagonistas, también se buscó reivindicar el importante rol de los museos de ciencia en la difusión del conocimiento y trabajo científico. Estas instituciones han debido adaptarse a los tiempos modernos para atraer al público joven y volver a despertar el interés de las generaciones más antiguas, al mismo tiempo que lidian con un presupuesto escaso y un respaldo débil por parte del Estado. Los museos de ciencia en todo el mundo tienen la tarea no menor de recibir diariamente en sus instalaciones a grupos de escolares ansiosos por conocer más acerca de ciencia, historia y patrimonio, lo que los sitúa como actores de suma relevancia en el desafío de generar cultura científica en la población. Nuestros museos nacionales son un claro ejemplo de esta realidad.

Por parte de Latinoamérica, el representante argentino Pedro Haedo del Programa Nacional de Popularización de la Ciencia y la Innovación habló acerca de los 10 años del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, y de las iniciativas de divulgación científica que se realizan principalmente en colegios con la colaboración de los docentes, y con la asesoría de investigadores y estudiantes de carreras científicas de las universidades. La situación de la CyT en Argentina no es óptima, especialmente con respecto a las condiciones laborales de los investigadores, sin embargo, poseen una institucionalidad relativa a CyT -respaldada por un cuerpo legislativo- que sirve como plataforma para el desarrollo de actividades de divulgación y promoción de cultura científica.

De hecho, una de las invitadas más celebradas en la mesa redonda “¡Cómo está el sector!” fue Nora Bär (@norabar), destacada y consagrada periodista científica del diario argentino La Nación, que destacó la importancia de establecer la incertidumbre como parte fundamental de la ciencia y de enseñar al público no especializado acerca del método científico para promover la construcción del pensamiento crítico.

En esta misma mesa redonda, donde también estaba la periodista y directora de Materia del diario español El País, Patricia Fernández de Lis (@pflis), surgió el siempre encendido debate acerca de la diferencia entre comunicador, divulgador y periodista científico. En breve, divulgador y periodista científico cumplen un rol de comunicador de la ciencia, la mayor diferencia radica en que el periodista realiza un trabajo de investigación, casi siempre con múltiples fuentes de información, previo a la publicación de un material que es inédito y de creación propia, generalmente en el contexto de una editorial. Por otro lado, un divulgador científico se dedica más bien a la traducción de artículos (papers), investigaciones y descubrimientos científicos, con tal de acercar esta ciencia al público -lo cual es una labor que no es menor ni menos valorada- y tiene mayor libertad de formato, pudiendo utilizar videos, podcasts y radio, entre otros.

Proyecciones positivas

El CCSC2017 cumplió con el objetivo de reunir un numeroso y diverso grupo de comunicadores científicos, con cerca de 400 asistentes de diferentes países de Iberoamérica, y de poner sobre la mesa los temas contingentes que movilizan al rubro en la actualidad. Se hizo un análisis crítico del presente de la comunicación social de la ciencia, la revolución de las redes sociales y la evolución de las temáticas de interés popular, y se fijaron metas realistas para el futuro próximo, debatiendo sobre la arremetida de las pseudociencias, la post verdad y las fake news, la era de la desinformación y la necesidad de mayor cultura científica.

El congreso fue también una vitrina excelente para conocer nuevas modalidades y estrategias de comunicación y divulgación de la ciencia, desde charlas en bares, obras de teatro, ferias nocturnas, intervenciones urbanas, musicalización de la ciencia, concursos escolares científico-tecnológicos, jornadas con investigadores, entre muchas otras que podrían ser implementadas en Chile sin mayores complicaciones. Por último, se anunció la sede del congreso para el año 2019: Murcia, a cargo de la UCC de la Universidad de Murcia.

Refrencia:

[1] http://www.aecomunicacioncientifica.org/selfi-de-la-comunicacion-cientifica-en-espana-2017/

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Astrobiology 2017: El congreso del fin del mundo : por Macarena Rojas-Abalos

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Durante nueve días nuestro país reunió a más de 300 investigadores y académicos de todo el mundo. Astrobiology 2017 logró posicionar a Chile como un atractivo de turismo científico.

Cada tres años la Comisión F3 de la Unión Internacional de Astronomía (IAU por sus siglas en inglés) organiza la Conferencia Internacional de Astrobiología. Este año Chile fue escogido como escenario para Astrobiology 2017.

El impacto del congreso, que se realizó en Coyhaique, Región de Aysén entre los días 26 de noviembre y primero de diciembre, fue potenciado por las actividades paralelas desarrolladas y que tenían como foco la participación ciudadana y la formación especializada de los futuros investigadores.

El divulgador científico e investigador del centro de astrobiología CSIC-INTA en Madrid, España, Carlos Briones fue el encargado de abrir las actividades con una charla pública que se desarrolló el viernes 24 de noviembre. En Busca del Origen de la Vida fue el nombre del diálogo que llenó el auditorio central de la Fundación Telefónica, en el que Briones expuso sobre los avances de esta área y presentó las interrogantes a las que la comunidad científica aún no encuentra respuesta.

Training School

Training School, ESO Chile 2017.

En paralelo, la European Organisation for Astronomical Research in the Southern Hemisphere, más conocida como ESO Chile, fue el escenario del primer Training School sobre astrobiología realizado en el país. Durante dos días más de 50 estudiantes provenientes de todas partes del mundo pudieron debatir y conversar sobre los últimos descubrimientos realizados en esta área de estudio multidisciplinar junto a expertos internacionales. “Esta es la primera vez que desde la International Astronomy Union se hace un llamado así, por lo que estamos contentos de tener una convocatoria internacional en esta escuela de entrenamiento para los estudiantes, señala Millarca Valenzuela, investigadora del Instituto Milenio de Astrofísica y parte de la organización local del evento.

Centro cultural de Coyhaique

Una vez en Coyhaique, y como antesala del congreso, se realizó una charla magistral en el centro cultural de Coyhaique. En esta oportunidad, el académico mexicano y experto en biología evolutiva, doctor Antonio Lazcano, abordó la temática del origen de la vida en un auditorio que fue repletado por la comunidad local.

Una vez finalizadas las actividades de apertura se dio inicio oficialmente al congreso internacional Astriobiology 2017, espacio de intercambio y creación científica que reunió a más de 300 investigadores interdisciplinares de todo el mundo. Durante el encuentro, se desarrollaron cinco temáticas a cargo de destacados científicos: Formación de estrellas y planetas; Planetas extrasolares y zonas habitables; Planetas en el sistema solar: cometas y meteoritos; Moléculas prebióticas; y Principios de la tierra, medio ambiente y aparición de la vida.

Patricio Rojo, académico de la Universidad de Chile, miembro de la comisión F3 de la IAU y Director del Congreso, asegura que “Chile tiene una ventaja muy clara por todo lo que tiene disponible en cuanto a equipos e instrumentos de primera generación. Además, ¡más de la mitad de los fotones que son estudiados por los astrónomos llegan a través de las instalaciones de nuestro país”. Rojo también señala que gracias a esta conferencia Chile se posiciona como un país referente en materia de conferencias de relevancia internacional y de turismo científico en la región

De esta forma, el congreso Astrobiology 2017, que reunió a expertos de diversas disciplinas de 27 países, no sólo fue un punto de encuentro para investigadores, sino que se presentó como una instancia pionera en la vinculación de la ciencia con la ciudadanía y marcó, probablemente un antes y un después en la historia de Chile como referente científico.

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Desafíos para la inserción de jóvenes doctores Por Ignacio Ormazábal

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Ignacio Ormazábal

La situación de la ciencia chilena ha llegado a un punto de inflexión determinado por la discusión proyecto de ley (PdeL) que crea el MinCyT. Como es sabido, el actual PdeL solo pretende definir el marco institucional del sistema, por lo que las definiciones políticas que determinarán soluciones a los actuales problemas se discutirán en un segundo proceso. 

Durante el proceso de discusión y realización de indicaciones al PdeL, se identificaron una serie de temas que prefiguran una agenda de temas “desafío” para la generación política pública. Entre estos temas encontramos el aumento progresivo del presupuesto para la ciencia y la tecnología, desarrollar mecanismos de descentralización efectiva, abordar desafíos de educación científica y difusión de la ciencia, y mejorar las condiciones laborales de trabajadores de la ciencia. Una de las aristas relacionadas a este último es la inserción de investigadores jóvenes, que a la luz de las últimas cifras, hace necesario hacer una revisión.

Actualmente las alternativas más recurrentes para continuar trabajando, luego de adquirir el grado de doctor, son: los concursos de inserción en academia y sector productivo, para transitar de la flexibilidad a la estabilidad laboral en alguna institución o empresa, y la otra es concursar a proyectos de iniciación de investigación o proyectos de postdoctorado, “estirando el elástico” de la flexibilidad.

 

El Programa Atracción e Inserción de Capital Humano Avanzado (PAI) ha sido uno de los tantos esfuerzos para lograr la inserción, permitiendo que nuestro país tenga actualmente 1 investigador científico cada 1.000 trabajadores, de acuerdo a las estadísticas publicadas anualmente por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) [1]. Sin embargo, esta cifra está muy por debajo del promedio de los demás países OCDE, el cual corresponde a 8,3 investigadores cada 1.000 trabajadores.

Según la cuenta pública para el periodo 2014-2017 del Mineduc [2], el PAI ha entregado 92 proyectos a instituciones académicas y del sector productivo lo que ha permitido la inserción de 92 nuevos doctores al sistema nacional el año 2016. Si sumamos la convocatoria del año 2017 y los nuevos concursos de Redes e instalación en la academia [3], tenemos que 198 investigadores tienen formas de continuar su camino como investigador. Sin embargo no es suficiente si observamos el número de graduados al año [4], pues desde el 2012 en adelante es a lo menos 2 veces mayor a las oportunidades actuales y va en aumento. Esta alza en los graduados es tal, que la proyección de graduación de doctores al año para el año 2020 es de 1.065 doctores [5]. Esta cifra se complementa con los con el aumento progresivo que tiene la matrícula de programas de doctorado, la cual se ha duplicado entre los años 2006 y 2016 [6]. En resumen la cantidad de personas que logran insertarse por medio de este programa es menos de la mitad y va disminuyendo.

La otra opción son los Fondos Fondecyt para investigadores postdoctoral y Fondecyt de iniciación, donde las cifras entre los años 2007 y 2017 reflejan una dura realidad. Para el concurso de postdoctorado la tasa de aprobación ha bajado desde un 60% hasta un 30% en los últimos 10 años, lo que es grave considerando que la cantidad de postulaciones ha aumentado más del 1000%, ya que el 2007 se registran 58 postulaciones y al 2017 955 postulaciones.  Por otra parte para los proyectos de iniciación, las postulaciones en este periodo se han triplicado (de 357 a 1151 postulaciones) y la tasa de aprobación ha bajado desde un 50% hasta un 30%. Lo más preocupante de las cifras para este fondo, es que el porcentaje de beneficiados con Fondecyt de inicio que logra adjudicarse un Fondecyt regular es de menos del 10% en la actualidad [6,7]. Nuevamente tenemos que las posibilidades de mantenerse en investigación disminuyen.

El desafió para los futuros investigadores

 Con esta situación, la primera pregunta que emerge es ¿Con estos antecedentes, queremos realmente que se sigan formando investigadores para el país? Cuestionamiento a mi juicio válido, pero que desvía el foco de la conversación si consideramos que hay acuerdo general en que el desarrollo de CTi debe aumentar en el país, por tanto la formación de investigadores es fundamental. Entonces la pregunta correcta seria ¿Como queremos que sea la formación de investigadores e investigadoras? y ¿Como queremos aporten al chile del futuro? Como somos parte del sistema de ciencia y tecnología tenemos gran responsabilidad en proponer cambios necesarios, por lo que debemos pasar del diagnóstico de la situación al debate de ideas y propuestas, para ser un actor en el diseño e implementación de políticas de corto y mediano plazo.

Para nosotros, una política de formación de profesionales debe pensarse en el marco de un Plan o Política Nacional de desarrollo, que considere desde el proceso de formación hasta su posterior inserción en instituciones académicas, centros de estudio, el Estado y el sector productivo. De esta manera se asegura una retribución adecuada y pertinente a las necesidades de nuestro país, además de ser coherente con una estrategia de desarrollo de largo plazo. Aquí toman relevancia los institutos de investigación del estado, los programas de modernización e inclusión de investigadores al estado y la iniciativa de centros de investigación regionales. Esta forma de pensar la inserción, en la cual el estado configura y fortalece su órgano dedicado a la investigación, prefiguran la necesidad de una “Carrera de Investigador”, que considere la transición de un investigador en formación a un investigador en transición y terminar el proceso como investigador regular.

En este sentido, la focalización de becas para áreas prioritarias son una oportunidad para generar esta planificación si solo si se realiza paralelamente una focalización de la política y fondos de formación de centros de excelencia a esta mismas áreas. Esto permitiría, mientras los y las becarias cumplen su proceso de formación, generar un lugar de inserción que asegure la retribución adecuada  y contribuya a vertebrar el sistema nacional de ciencia y tecnología.

Aquí no debemos perder el norte. En lo particular se trata de aprovechar la investigación, el desarrollo de tecnologías y la innovación como un aporte al desarrollo del país. En lo general, es entender que esto es parte de un proceso mayor en que la humanidad desarrolla el conocimiento con el objetivo de conocer su entorno y buscar soluciones a los desafíos de escala planetaria. Por tanto el apuntar o focalizar el desarrollo de CTi con la idea de aportar al desarrollo del país (o ciencia por misión) debe ser una parte de la apuesta, y no debe perder el equilibrio con la visión de de la ciencia por curiosidad. En definitiva, no se trata de cambiar el foco o de “desvestir un santo para vestir otro” moviendo prioridades, sino de discutir formas que permitan una apuesta diversa, que responda a varios frentes.

Por último, es claro que esto no debe ser responsabilidad sólo del estado, aunque conduzca el proceso a nivel general, sino que también debe haber un aporte significativo del sector productivo y privado.

En los países de la OCDE cerca del 70% de los investigadores con grado de doctor están insertos en el sector privado, producto del interés por hacer inversiones de largo plazo que potencien la innovación en los procesos productivos.

 

Actualmente en Chile pareciera que no es posible debido a la falta de interés por parte de este sector, o incluso falta de audacia debido a que opera la idea de tener las mayores ganancias, al corto plazo y con la menor inversión posible.

Con este panorama el desafío para quienes trabajamos por generar cambios para la ciencia chilena y el país, radica en la elaboración de un acuerdo amplio que incluya a los actores relevantes del sistema de CyT y la sociedad, que permita la profundización y documentación de propuestas para este y otros temas igual de relevantes para fortalecer el sistema nacional de  CyT. La invitación es a generar y participar de los espacios de encuentro y conversación como asambleas, reuniones de asociaciones y sociedades, encuentro con las agencias u organismos del estado para ser actores partícipes de los cambios que se necesitan.

//www.compareyourcountry.org/science-and-technology?cr=chl&lg=es&page=0

Referencias:

  1. Datos OCDE: http://ift.tt/2k9aP6O
  2. Cuenta publica Mineduc 2014-2017: http://ift.tt/2Bx2tK6
  3. Sobre nuevos concursos: http://ift.tt/2kaqMcL . Sobre adjudicación del programa de Inserción para el 2017: http://ift.tt/2BuuKkG
  4. Total Graduados de Doctorado por año de obtención del grado
    CONICYT Nacional, CONICYT Internacional y Becas Chile: http://ift.tt/2k5Sh7c
  5. Evaluación de Instrumentos de Inserción de Investigadores en la Industria, revisado en: http://ift.tt/2BuuKBc
  6. Estos datos han sido recolectados de Conicyt, Minecom, Mineduc y otras fuentes. Están disponibles en el repositorio de ANIP: http://ift.tt/2k7vqbA
  7. Los gráficos de estos datos se pueden observar en: https://twitter.com/ANIP_Chile/status/924746819879559170

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Salud en todas: un enfoque integral para la vida y salud de migrantes Por Editor

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Báltica Cabieses

Hoy en día existe, tanto a nivel mundial como nacional, evidencia que sugiere la importancia del carácter relacional del proceso migratorio, resultando en marginalización, dominación y exclusión social de algunos migrantes internacionales dependiendo de las condiciones de salida de su país y de llegada al nuestro.

Este aspecto relacional de la migración como proceso complejo y dinámico invita a la construcción de espacios de participación real, democracia participativa, políticas públicas centradas en derechos humanos, elección popular de autoridades locales y fortalecimiento de instituciones rectoras en su tarea de representar a aquel que ha sido vulnerado.

La migración internacional es un fenómeno de naturaleza multidimensional, complejo y dinámico, cuyo abordaje exige del Estado una respuesta integral, coordinada y necesariamente intersectorial.

El concepto de Salud en Todas las Políticas (SeTP) es un enfoque con potencial de facilitar el abordaje de problemas complejos que requieren coordinación intersectorial. Este enfoque de Salud intenta proporcionar soluciones prácticas a tomadores de decisiones para mejorar la salud y equidad. Ha sido ha sido definido por la OMS como un enfoque a las políticas públicas que toma en cuenta en forma sistemática el impacto de las decisiones en la salud y los sistemas de salud, busca sinergias y evita impactos negativos en la salud, con el objeto de mejorar la salud y equidad en salud.

SeTP se sustenta en los derechos humanos relacionados con la salud y las obligaciones derivadas y enfatiza las consecuencias de las políticas públicas en los determinantes de la salud, aspirando a mejorar la responsabilidad de tomadores de decisiones de sus impactos en salud en todos los niveles de toma de decisiones.

Tal como se desprende de la definición de la OMS, SeTP es una herramienta aplicable a la gran mayoría de los desafíos de la promoción de la salud y no únicamente en el abordaje de los determinantes sociales de la salud.

Siguiendo lo propuesto por Leppo y colaboradores el 2015, se destacan cuatro elementos claves para aplicar el enfoque de SeTP en Chile:

(i) Ventanas de oportunidad, (ii), Voluntad política, (iii) Estructuras y procesos intersectoriales y (iv) Conflictos de interés.

Según lo reportado por algunos autores, las ventanas de oportunidad  consideran tres corrientes -el problema, la solución, y el momento político- que fluyen en forma paralela. En un momento determinado, estas tres corrientes confluyen, por lo que un problema es visibilizado como tal, existen soluciones de política pública para abordarlo y ocurre en un momento político adecuado, con lo que se abre una ventana de oportunidad que facilita la acción. Estas ventanas de oportunidad se abren y cierran rápidamente, lo que implica que los tomadores de decisiones deben tener claridad en cómo aprovechar la oportunidad una vez que se presenta.

La visión a largo plazo, la existencia de recursos humanos competentes y la revisión continua de procesos de toma de decisiones de otros sectores ayuda en la preparación de ventanas de oportunidad.

En Chile la temática migratoria se ha visibilizado como un problema, se han desarrollado algunas soluciones y han existido momentos políticos pasajeros como oportunidades de definición de políticas públicas para esta población.

 

El enfoque de SeTP destaca la importancia de la voluntad política del más alto nivel de decisión para facilitar los procesos de políticas públicas intersectoriales. Siguiendo lo propuesto por Peña y colaboradores el 2016, en el sistema político chileno se refiere a la figura del Presidente de la República y al Intendente Regional y Alcalde en los niveles regionales y municipales, respectivamente.

En estos ejemplos la voluntad política existe y se manifiesta en la creación de estructuras y procesos intersectoriales o en el mandato directo a ministerios sectoriales para que conduzcan el proceso de toma de decisiones de manera coordinada e integral.

La voluntad política también puede lograrse, a través de la acción de la sociedad civil, que es capaz de influir y gatillar la decisión de la autoridad de dar prioridad a ciertas temáticas por sobre otras. La academia, por medio de la generación de evidencia y la colaboración en red, es otro actor potencialmente clave en sostener la temática migratoria para que sobreviva a cambios de autoridades políticas y otros procesos de índole social y nacional.

En la compleja relación entre migración internacional y salud, es importante reconocer el rol de estructuras y procesos intersectoriales. En nuestro país, es necesario continuar desarrollando estructuras y procesos intersectoriales que apoyen en el proceso de toma de decisiones  desde un enfoque lo más vinculante y democrático posible.

Chile destaca en su experiencia histórica de desarrollo de comisiones intersectoriales, muchas de las cuales han tenido consecuencias directas en políticas públicas. Mientras más deliberativo, sistemático y serio sea el trabajo intersectorial, mejores serán sus resultados en la construcción de políticas públicas.

En este sentido, Aguilera analizó el 2009 la experiencia de seis comisiones asesoras presidenciales, concluyendo que las que tuvieron mejores resultados fueron aquellas que no fueron reactivas a una crisis política, siendo de carácter técnico y con equilibrio de las fuerzas políticas.

Por último, es esencial aunque siempre complejo el discutir en torno a conflictos de interés existentes en el desarrollo de cualquier política pública incluyendo la de temática migratoria. Parafraseando a Peña y colaboradores el 2016, la implementación del enfoque de SeTP intersecta con temas críticos relativos, por ejemplo, a la transparencia en la toma de decisiones, el perfeccionamiento de instrumentos, los sistemas de financiamiento, la regulación del lobby, y otros temas que sin duda son de preocupación nacional y al mismo tiempo tienen impactos profundos en el espacio de acción de los tomadores de decisiones.

En definitiva, la migración internacional es un importante determinante social de la salud poblacional. La política pública enfrenta el desafío de ser capaz de dar una respuesta organizada a aquellos ciudadanos que por diversas razones se encuentran en estado de migración.

Se hace necesario por parte del Estado formalizar mecanismos de protección social que garanticen la misma protección social y oportunidades de desarrollo y progreso que la población local, a través del reconocimiento de derechos fundamentales. Es tarea del Estado y la sociedad en su conjunto proteger al más débil, al más pobre y al más falible en contra de la discriminación, corrigiendo el acceso equitativo al disfrute de los derechos de aquellos que están en desventaja, incluyendo a la población migrante internacional.

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Recalculando: rutas alternativas en la carrera científica Por Lorena Díaz

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Lorena Díaz

La película Interestelar recibió el Óscar por mejores efectos visuales y recaudó más de 675 millones de dólares americanos a nivel mundial el año 2014.

En la más reciente entrega de los Premios Nobel, el físico teórico Kip Thorne fue galardonado con el Nobel de Física por su contribución al Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO por las siglas en inglés) y por la detección de ondas gravitacionales el año 2015, junto a sus colegas Rainer Weiss y Barry Barish.

Lo que pocos saben es que Kip Thorne fue consultor científico y productor ejecutivo de Interestelar, asegurándose de que la representación de los agujeros de gusano y agujeros negros fuera lo más precisa posible. El resultado fue elogiado transversalmente, tanto por la comunidad científica como por la crítica especializada en películas de ciencia ficción.

Hasta hace algunos años, el estudio de una carrera científica conducía inequívocamente a tres caminos posibles: la investigación, la pedagogía, o ambas combinadas.

Hoy el panorama ha cambiado y tenemos una gran variedad de donde escoger, aunque siempre hay rutas menos exploradas que otras, lo que depende fuertemente del contexto sociocultural -e incluso político- del científico.

En Estados Unidos, desde la llegada de Donald Trump a la presidencia, son varios los investigadores que decidieron iniciar una carrera política y actualmente son candidatos al Congreso. Trump ha insistido en negar el cambio climático y hacer caso omiso a la evidencia científica en temas relacionados a la salud pública, agricultura, exploración espacial y energía, entre otros.

Fue tanto el descontento que científicos y profesionales de áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) se transformaron en activistas políticos y fundaron 314 Action [1], una organización sin fines de lucro que promueve la elección de sus candidatos, todos de formación en ciencias, y defiende la construcción de políticas públicas basadas en la evidencia.

Otro “camino alternativo” con alta exposición pública es el trabajo de divulgador científico en medios de comunicación como la televisión o la radio.

En Argentina, a pesar de los múltiples recortes presupuestarios en Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), la TV Pública Argentina estrenó este año La Liga de la Ciencia [2], que acerca a la audiencia la investigación en ciencia y tecnología que se realiza en el país, además de experimentos en vivo, videos y clases magistrales resumidas. El programa es conducido por María Eugenia López, licenciada en Ciencias Biológicas y máster en Neurociencia y Educación, y Andrés Rieznik, doctor en Física, mago y Jefe de Investigación en la agrupación de ciencia ciudadana El Gato y La Caja [3].

En nuestro país, algunas radios nacionales han apostado por espacios regulares de divulgación científica, invitando a reconocidos investigadores a conversar sobre su área de trabajo y otras contingencias, en respuesta a resultados positivos de un público interesado en conocer más sobre estos temas. Este es el caso de Gabriel León, bioquímico mejor conocido como Dr Paper en el programa Un País Generoso de Radio Zero, y nuestra Bárbara Rojas-Ayala, astrónoma y columnista en Chile Científico, que tiene su espacio en Dimensión Futuro de Radio Futuro.

Hace diez años, la Premio Nacional de Ciencias Exactas (1997) y actual Presidenta de la Academia Chilena de Ciencias, María Teresa Ruiz, publicó por primera vez su libro Hijos de las Estrellas (Ediciones B). Este año fue lanzada una nueva edición del mismo, con material e imágenes actualizados, que llegó a las vitrinas de librerías nacionales a acompañar una nueva camada de publicaciones de divulgación científica.

El también astrónomo de extensa trayectoria y Premio Nacional de Ciencias Exactas en 1999, José Maza Sancho, se ganó su lugar en los estantes con el libro Somos polvo de estrellas (Planeta). No tan lejano, desde el mundo de la física, Andrés Gomberoff publicó el año 2015 su libro Física y Berenjenas (Aguilar), bestseller que inspiró su serie de cápsulas científicas en El Mostrador, Belleza física: el aperitivo. Destacan también los libros hechos por periodistas especializados en comunicación científica, que logran dar mayor protagonismo a la ciencia que se desarrolla en Chile, a su historia y a su relevancia, como Luces al fin del mundo (Planeta) de Nicolás Alonso y Tecnociencia: 30 Rutas de Turismo Científico en Chile (Compass) de la conductora del programa Tecnociencia, Andrea Obaid.

Otro de los nichos preferidos por chilenos fanáticos de la astronomía es YouTube, en donde el cineasta Ricardo García tiene su canal Astrovlog desde el año 2014, al igual que las tres astrónomas que conforman Star Tres, y el canal más “veterano” Charly Labs desde 2011.

Entre los “desvíos” menos tradicionales y, que uno podría pensar, más alejados de la carrera científica, está el stand up científico que realiza el Colectivo Bardo [4] de Uruguay. Son un grupo formado por estudiantes e investigadores de diferentes áreas que se dedica a hacer espectáculos de monólogos científicos para democratizar el acceso al conocimiento y fomentar la apropiación social de la ciencia.

Contrario a lo que se podría esperar del estereotipo del científico apático encerrado en su laboratorio, el humor de Los Bardos tuvo un éxito rotundo en su gira por Chile en agosto recién pasado, donde lograron acercar la experiencia científica a las personas que asistieron a sus presentaciones en Santiago, Valdivia y Punta Arenas.

Por la razón que sea, bien por falta de oportunidades o recursos para desarrollar la investigación en ciencias, o bien por la inquietud de explotar una faceta humana en el ámbito laboral, la elección de rutas menos convencionales es hoy una decisión que hace más felices a aquellos que la tomaron.

Lo que comenzó con investigadores que incursionaron primero en la industria, el emprendimiento, la innovación, la transferencia tecnológica y la propiedad intelectual, en la actualidad se amplía a científicos interesados en compatibilizar su trabajo con sus habilidades artísticas en la ilustración científica o con sus competencias comunicacionales en medios escritos, televisión, radios y canales de Youtube.

También es posible encontrar científicos trabajando por una mejor legislación en Ciencia y Tecnología, u otros asesorando en estudios jurídicos, productoras audiovisuales o grandes proyectos cinematográficos como Kip Thorne. La comunidad científica chilena del siglo XXI es más diversa y, por ello, más fuerte y más capacitada para generar los cambios que se requieren en el país.

Referencias:

  1. http://ift.tt/2iAOCJb

2. http://ift.tt/2zkzriW

3. http://ift.tt/1TQnMa3

4. http://ift.tt/2zkzrPY

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