Desmontando el fraude lunar

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Las luces de un estudio de grabación cerca de la ciudad de Las Vegas (Estados Unidos), se encienden, un equipo de utileros se encarga de arreglar los últimos detalles, dos personajes inmersos en sus trajes espaciales se acercan al escenario principal y el director hace un llamado para que todos estén listos … cámara y acción. Se trata de la grabación cinematográfica de la llegada del hombre a la Luna, el 20 de julio de 1969.

Esta es la historia que muchos estarán volviendo a recordar y que será mencionada en multitud de conversaciones y comentarios en las próximas semanas. Los amantes de las teorías conspirativas tienen en esta versión su haz bajo la manga cada vez que se habla del engaño al que estamos sometidos los ciudadanos por parte de las principales agencias espaciales. Nos ocultan que la Tierra es plana, que existen extraterrestres secuestrados en búnkers en donde son sometidos a exhaustivas pruebas para analizar su estructura y comportamiento, y que el ser humano jamás llego a la Luna, alegan. Estas son solo algunas de las conclusiones a las que llegan millones de incautos en todos el mundo, sin siquiera profundizar en la gran evidencia científica detrás de estos supuestos embustes.

En pleno siglo XXI, las redes sociales se han encargado de que muchas de estas ideas tengan cabida en audiencias influenciadas por personas sin conocimiento den los temas de los cuales se atreven a hablar. Es famoso el caso hace un año del exportero de la Selección Española de fútbol, Iker Casillas, cuando en su cuenta de twitter expresó:  El año que viene se cumplen 50 años (supuestamente) que el hombre pisó la Luna. Estoy en una cena con amigos… discutiendo sobre ello. Elevo la tertulia a público! Creéis que se pisó? Yo no! “   El comentario recibía miles de “likes” confirmando que, como él, todavía hay mucha gente que afirma que aquello fue un montaje para demostrar la supremacía estadounidense en la carrera espacial, que se libraba con la otra gran potencia del momento, la Unión Soviética.

A Casillas el comentario le valió la respuesta en redes sociales del astronauta Pedro Duque, actual Ministro de Ciencia del Gobierno de España, y un defensor de la lucha contra las pseudociencias que, al igual que la ignorancia, son altamente nocivas para el desarrollo de la sociedad y la sumergen en un peligroso retraso cultural, social y científico. Duque comento: “Los hechos no cambian opine la gente lo que opine.  Los aparatos que llevaron, las huellas, los reflectores láser seguirán estando allí.  La foto que despertó el sentimiento de conservación de la Tierra sigue existiendo”.  Se refiere el astronauta español a la foto tomada por la misión Apolo 8, la primera tripulada a la Luna, que a finales de 1968 embarco a tres exploradores a los 400 mil kilómetros de distancia que nos separan de nuestro satélite natural. Desde allí en la órbita lunar, la fotografía deja ver un pedazo del suelo lunar con la imagen al fondo de nuestro planeta azul. 

Otras réplicas vinieron de trabajadores de la Nasa, aludiendo a los cientos de científicos e ingenieros  que trabajan miles de horas en la base de control de misiones espaciales que, irónicamente en respuesta al comentario de Casillas,  deberán estar sufriendo “hipnosis colectiva” y gastando su tiempo y esfuerzo en “misiones imaginarias”.

Volviendo a la teoría de la conspiración lunar, los astronautas habrían llegado al adornado estudio de grabación que contenía todos los elementos para simular la superficie lunar, luego de ser llevados desde la costa de la Florida. Allí en Cabo Cañaveral se encontraba la torre de lanzamiento con el imponente cohete Saturno V  de 111 metros de longitud al cual, ante los ojos del mundo, Neil Armstrong, Edwin Aldrin, y Michael Collins, subían al módulo de comando del Apolo, llamado “Columbia” que los llevaría en la travesía por el espacio exterior. Luego supuestamente, y sin que nadie se diera cuenta, los astronautas bajaron del cohete y emprendieron su viaje hacia Las Vegas, mientras el cohete salía de la Tierra para ubicarse “escondido” en una órbita baja.

Lo que no saben los que defienden la disparatada teoría de que la llegada a la Luna fue un montaje filmado en un estudio de grabación, probablemente no conocen la historia de cómo surgió y se viralizo esta idea que medio siglo después sigue siendo el caballito de batalla de los conspiradores lunares. En 1974, poco después de la llegada del último ser humano que ha pisado la Luna, el comandante Eugene Cernan – a finales de 1972 – se publica un libro titulado “Nunca fuimos a la Luna”. William Kaysing, el autor principal , afirma que el alunizaje fue un montaje y se convierte en el padre del fraude lunar.  Kaysing no tenía formación científica, pero encontró respaldo en el público argumentando que había trabajado para la Nasa. En realidad había sido empleado hasta 1963 de una de las cientos de empresas subcontratadas por la agencia espacial para desarrollar sistemas de propulsión de sus cohetes, aunque Keysing trabajaba en la parte editorial de la compañía alejado de labores técnicas de ingeniería.

Las circunstancias sociales y políticas el momento habían ayudado a que el libro tuviera una masiva acogida y la gente confiara ciegamente en los argumentos de Kaysing. El mismo año de la publicación el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, dimitía después del escándalo de Watergate que sacó a la luz actividades ilegales que involucraban a funcionarios del gobierno. La confianza de los ciudadanos en las instituciones era baja y las conspiraciones estaban a pedir de boca, incluyendo los asesinatos de Martin Luther King y los hermanos Kennedy que habían sucedido hacia pocos años. Había un ambiente de desconfianza muy propicio para que el “timo” de la llegada a la Luna fuera la cereza del pastel conspitarorio.

La aventura lunar terminaría, según Kaysing, con el reingreso del módulo con los astronautas a bordo, lanzado desde un avión y el amarizaje en el océano Pacífico ante la mirada atenta de miles espectadores, concluyendo así los ochos días de travesía.

Kaysing tuvo que cambiar la versión a los pocos años, ya que era insostenible rebatir a los cientos de radioaficionados que habían podido captar las señales que transmitió la nave y calcular su posición.  Dentro de ellos muchos soviéticos, quienes habrían sido los primeros en desenmascarar el supuesto fraude norteamericano al desbancarlos en la conquista de la Luna pero que, por el contrario, reconocieron el éxito del Apolo 11 y el triunfo norteamericano.

Algunas versiones establecen que aunque la llegada a la Luna aquel 20 de julio fue verdad, el gobierno de Estados Unidos había contratado al cineasta más reconocido del momento, Stanley Kubrick – quien el año anterior había lanzado su gran éxito del séptimo arte “2001: Odisea del espacio” – para tener preparada la producción cinematográfica que seria mostrada al mundo en caso de que algún fallo hubiera acontecido.

Esto contrasta con la información que salió a la luz años después, según la cual el presidente Richad Nixon tenía preparado un discurso titulado “en caso de desastre lunar”. Esto debido a que una de las fases más complicadas de la misión era que el modulo lunar (Eagle) – con Armstrong y Aldrin a bordo- volviera a ponerse en la órbita lunar luego de salir de la Luna, y encontrarse con el módulo de comando donde se encontraba Collins. Un fallo en ese crucial despegue del Eagle hubiera dejado a los dos astronautas abandonados en la superficie lunar. 

Apartes del discurso de Nixon decían: ”Estos valientes hombres, Neil Armstrong y Edwin Aldrin, saben que no hay esperanza en su recuperación. Pero también saben que hay esperanza para la humanidad en su sacrificio … serán llorados por la Madre Tierra que se atrevió a mandar a dos de sus hijos hacia lo desconocido”.

Parece que da igual que existan multitud de evidencias incluyendo documentos,  instrumentos dejados en la Luna y usados para investigaciones científicas y un sin número de explicaciones para cada una de las supuestas demostraciones que alegan los paranoicos sobre el supuesto fraude lunar. Veamos algunas de las mas sonadas y como se desmontan fácilmente:

La bandera se ve ondeando en la Luna pero allí no hay aire: No hay aire pero si gravedad y la bandera se mueve cuando la manipulan los astronautas. De hecho al no haber resistencia con el aire, queda moviéndose mas tiempo en el vacío que en la atmósfera terrestre.

En las fotografías tomadas en la  Luna no se ven las estrellas: Cualquiera que haya experimentado con una cámara fotográfica sabrá que no se adaptan a los cambios de iluminación como lo hace el ojo humano, y no pueden capturar al mismo tiempo el débil brillo de las estrellas y la imagen de un astronauta o el brillante suelo lunar. Se requiere un tiempo de exposición diferente en cada caso.

Existen varias sombras y brillos en el suelo lunar debido a los focos de luz que iluminaban la escenografía donde se grabó el suceso:  La realidad es que lo único que puede relacionar estos efectos con un estudio de grabación es que en el alunizaje tanto el módulo lunar como los trajes de los astronautas, los equipos, la superficie de la Luna, e incluso la propia Tierra, actuaron como los reflectores y pantallas blancas con las que se varía la iluminación en los estudios cinematográficos.

No se puede ver la bandera ni las marcas dejadas en la Luna con telescopios: Se necesitaría un telescopio con un espejo de mas de 100 metros de diámetro para poder ver estos detalles sobre la Luna, sin embargo los satélites que están allí orbitándola si pueden hacerlo. Las primeras fotografías en que se pudieron ver los instrumentos y las huellas de los vehículos y vestigios dejados por las misiones a la Luna, las tomó la sonda Chandrayaan-1, de la India, en el año 2009.

Las personas implicadas en el programa lunar ocultaron información: La sola idea de una conspiración mundial para ocultar el supuesto fraude hubiera implicado callar a casi medio millón de personas involucradas de una u otra forma con el programa espacial que nos puso en la Luna. Un costo posiblemente más elevado que el de la propia misión.

Estas son tan solo una pequeña muestra de las enorme evidencia racional. Sea como sea, siempre habrán personas que prefieran cerrarse a la ella y repetir información sin fundamento científico. Y por cierto, al igual que la Tierra, la Luna tampoco es plana.

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Las bacterias mutantes del espacio

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Tras dos décadas de funcionamiento de nuestro pequeño habitáculo en el espacio, la Estación Espacial Internacional, se siguen descubriendo cosas sorprendentes. Estudios recientes confirmaron que los astronautas que viven allí, a 400 kilómetros sobre la superficie terrestre, no están solos.  La no muy grata compañía corresponde a bacterias que han logrado adaptarse a las condiciones de ingravidez y los altos niveles de radiación.

A comienzos de la era espacial, hace más de medio siglo, no se tenían especiales cuidados y asepsia con los instrumentos y naves enviadas al espacio, de tal manera que esos primeros intentos por conquistar el espacio llevaron consigo a innumerables microorganismos.  Esto planteó un problema nada trivial y es que la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta podría verse afectada por el posible transporte de organismos desde la Tierra a otras zonas del sistema solar. 

Surgió entonces la necesidad de controlar de manera precisa las condiciones de la instrumentación, y se desarrollaron salas limpias para hacer la integración y ensamble de todos los componentes de naves y satélites. En estos espacios, se controlan los niveles de contaminación y se establecen protocolos para todas las personas acceden a ellos. De allí surgieron también los modernos quirófanos usados en medicina en cirugías.

Aun con todos los cuidados que actualmente se tienen, se han descubierto bacterias que se escabullen a los estrictos controles y logran llegar al espacio. Una de ellas es la Bacillus safensis que resistió a las labores de descontaminación y es posible que haya llegado a Marte en las misiones enviadas en el 2004. En posteriores experimentos en la Estación Espacial Internacional se concluyo que  esta bacteria, de apenas medio micrómetro de tamaño, crece un 60% mejor allí que en la Tierra. ¡No solo se adapta a ese ambiente, sino que además lo prefiere!  Se esta estudiando que las hace tan especiales desde el punto de vista genómico.

Esta es sin duda una buena noticia para los defensores de la exogénesis, la hipótesis según la cual la vida pudo llegar a la Tierra proveniente del espacio gracias a microorganismos viajeros traídos por cometas que impactaron sobre nuestro planeta. A partir de entonces se abría desarrollado toda la vida que conocemos.

El tiempo del ruido

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El que fuera uno de los mayores exponentes del arte colonial de nuestro país, el célebre Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, nacía en Santafé de Bogotá, en el Nuevo Reino de Granada, el 9 de mayo de 1638.

También un día 9, pero del mes de marzo de 1687, sucedía el que para muchos constituye uno de los tres acontecimientos que más alteraron el curso cotidiano de los habitantes de ciudad de Bogotá a lo largo de su historia. Se suma este a los traumáticos eventos del “Bogotazo” el 9 de abril de 1948, y el terremoto del 12 de julio de  1785, que comparten la destrucción de buena parte de la infraestructura capitalina.

El suceso en cuestión, al igual que los dos ya mencionados, causo pánico en la ciudad, tanto así que durante muchos años se realizaron ceremonias religiosas cada 9 de marzo, agradeciendo el no haber sido participes de un aterrador “juicio final”. El horror provino de escuchar un gran estruendo que invadió todos los rincones y puso en alerta hasta al más tranquilo de los habitantes de la ciudad.

Desde entonces se le conoce como “el tiempo del ruido”, expresión que fue calando en la cultura popular de generación en generación, y que aún en la actualidad es usada por algunas personas mayores para referirse a algo muy muy viejo.

Investigaciones recientes apuntan a que en realidad el fenómeno natural fue causado por la entrada a la Tierra de una roca proveniente del espacio exterior. Un pequeño meteoroide habría ingresado a la atmósfera y se fragmento en pequeños bólidos incandescentes. Hoy en día estos fenómenos siguen impresionando a propios y extraños, y su observación en varios rincones del planeta ha convertido a los habitantes de pueblos y ciudades en participes de la llamada ciencia ciudadana, contribuyendo a su caracterización a través de simples fotografía tomadas con sus teléfonos celulares.

Algunas veces es posible incluso percibir un olor a azufre en el ambiente,  que probablemente se sumaba como una señal más del supuesto apocalipsis a finales del siglo XVII.

Y ahora bien ¿Qué relación tiene el recordado artista colonial con el tiempo del ruido ? Todo parece indicar que de Arce y Ceballos pudo haber plasmado en sus cuadros los acontecimientos ocurridos aquel histórico día. Su obra “Santiago patrón de España” muestra en la parte superior a tres ángeles lanzando piedras hacia el suelo, y teniendo en cuenta que en aquella época se creía que los ángeles eran los responsables del movimiento de los cuerpos celestes, la idea es muy sugerente y plausible.

La Tierra, un lugar muy especial

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No debería ser así, pero en ocasiones hacen falta días para recordar que vivimos en un sitio, hasta el momento único, que nos proporciona todo lo que necesitamos para vivir; ese lugar es nuestro planeta Tierra. Desde el 22 de abril de 1970 se celebra el Día de la Tierra, con la intención de hacer un llamado de atención y crear conciencia sobre los problemas ambientales que están afectando las condiciones que hacen justamente de nuestro hogar planetario el mejor lugar para nosotros y las millones de especies vivas.

Las alertas llegan por todos lados, contaminación, superpoblación, deterioro de las condiciones ambientales y de habitabilidad para gran cantidad de esas especies, son solo algunos de los males introducidos por el desmesurado uso de recursos naturales y la falta de planeación con la cual se han venido desarrollando nuestras sociedades modernas.

Siempre he pensado que el mensaje no debería ser un llamado a proteger la Tierra, a salvar el planeta, ya que al fin y al cabo este no va a desaparecer por culpa de los humanos. El sistema solar y todos los cuerpos que lo conforman, han sufrido cambios substanciales desde su formación hace unos 4.600 millones de años.  La Tierra y los planetas han experimentado variaciones extremas en su forma, su temperatura, sus condiciones atmosféricas producto de procesos violentos que han moldeado sus características físicas, y no por ello han dejado de existir y de ser planetas.

Marte, por ejemplo, era un mundo muy diferente en el pasado. Hace millones de años, pudo haber tenido una atmósfera cálida y océanos en su superficie, además de una intensa actividad geológica. La transformación que lo convirtió en un lugar seco, frio e inhóspito pudo en parte depender del Sol, y de los inclementes bombardeos de partículas del viento solar y radiación, que terminarían pulverizando su atmósfera la cual es su mayoría se perdió  en el espacio. Es posible que haya tenido vida microbiana en su superficie pero ahora, de existir, debe estar recluida bajo tierra.

Venus, por su parte, esta azotado por condiciones extremas pese a que en algún momento se estima que pudo ser muy parecido a la Tierra. Ahora es un infierno, con temperaturas superficiales de 500 ºC y presión casi 100 veces superior a la de nuestro planeta.

Es tentador pensar que en algún momento en el pasado, hace unos 3000 millones de años, Venus, la Tierra y Marte, pudieron ser planetas gemelos que compartían condiciones similares, con aguas azules, tierras verdes y nubes blancas, y con formas de vida habitándolos.

Creo que lo importante es asumir cada día la responsabilidad que como forma de vida inteligente tenemos todos los seres humanos, de procurar que las condiciones del planeta no cambien tan drásticamente por nuestras acciones diarias, acciones que rápidamente están acabando con diversos ecosistemas y poniendo en peligro a multitud de seres vivos. Es en definitiva un llamado para protegernos nosotros mismos, sabiendo que nuestra vida y la de nuestros descendientes depende de condiciones muy frágiles, un llamado al instinto de supervivencia que tienen todos los organismos pero que parece que los seres humanos solemos olvidar. La sociedad se resiste a cambiar hasta que dicho cambio se convierte en una necesidad, y esa necesidad ha llegado.

Más allá del borde del abismo

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Tan solo tres años después de la detección de las arrugas en el espacio y el tiempo producidas por dos agujeros negros que se fusionaron hace 1400 millones de años, el mundo se vuelve a sorprender, esta vez con la primera imagen real de un agujero negro.

El descubrimiento en el 2016, fue una confirmación del efecto que tienen los  agujeros negros sobre sus alrededores, creando pliegues en el espacio (y en el tiempo) al moverse aceleradamente. Estas son las llamadas ondas gravitacionales cuyo descubrimiento abrió una nueva ventana para medir el universo y los extraordinarios fenómenos que suceden en él. Toda una revolución, si se tiene en cuenta que llevamos miles de años estudiando el cosmos basándonos principalmente en la luz emitida por los cuerpos, pero las ondas gravitacionales son una nueva herramienta para “escuchar” el universo, que no depende de la luz.

Cuando aun seguimos conmocionados con este hallazgo, ahora nos sorprendemos con la que será sin duda una de las noticias científicas del año, la fotografía de un agujero negro, la vivida imagen de los efectos de la deformación del espacio producida por la enorme masa de uno de estos misteriosos objetos. La imagen revelada esta semana deja ver la silueta del agujero gracias a la luz que logra escapar del foso, es decir de la atracción ejercida por el agujero.

La sorpresa que genera esta imagen no es para menos pues desde hace casi 250 años, cuando se comenzó a concebir la idea de un cuerpo tan denso que ni siquiera la luz escapa de el,  estamos pensando en estos objetos cósmicos, teorizando sobre su forma, sus efectos y, en épocas más recientes, soñando con poder fotografiarlos. Ahora tenemos la primera estampa real de uno de ellos en donde podemos visualizar la curvatura del espacio-tiempo.

Destacados científicos han investigado los posibles efectos que tienen los agujeros negros, en particular Albert Einstein, el gran genio de la física del siglo XX, lo hizo justamente al predecir con su Teoría General de la Relatividad en 1915 lo que le sucedería al espacio y al tiempo al sentir la presencia de un objeto con masa. Ahora se añade una nueva confirmación a esta teoría, comprobando que el espacio en la vecindad de un agujero negro experimenta una deformación que hace que incluso la propia la luz se desvíe, tanto, que el agujero es capaz de no dejarla escapar.

Lograr este hito científico no fue nada fácil. Visualizar un agujero negro, requiere de una colaboración internacional con varios radiotelescopios en diferentes lugares del mundo, y combinar sus observaciones con una técnica llamada interferometría, de forma que sea equivalente a observar con un telescopio del tamaño de la Tierra. Solo así es posible ver este agujero negro que se encuentra tan lejos, que desde nuestro planeta se ve tan pequeño como una naranja en la superficie de la Luna.

Mas de 200 científicos de 40 países hacen parte del consorcio denominado “Event Horizon Telescope”. Su nombre proviene del horizonte de eventos, el límite de la zona alrededor del agujero en donde la materia y la energía ya no pueden escapar y son tragadas por este. Con ayuda de 8 radiotelescopios y un trabajo de dos años, se pudo espiar el agujero negro que habita el centro de la galaxia M87, y registrar la luz en ondas de radio que puede escapar de los límites del agujero. Lo que se observa en la imagen del agujero denominado M87* es literalmente materia caliente – a una temperatura miles de veces superior a la de la superficie solar – emitiendo luz al borde del abismo, que logra escapar a la acción succionadora del agujero.

Esa luz tardó 55 millones de años en llegar a nuestros telescopios, es decir que salió de M87 cuando en la Tierra apenas se estaban formando las grandes cadenas de cordilleras, como el Himalaya. Gracias a la observación de la estructura de la region brillante alrededor del agujero, y a la comparación con simulaciones producto de las ecuaciones de la teoría de Einstein, se puede estimar que M87* tiene una masa de 6500 millones de veces la de nuestro Sol, un verdadero monstruo cósmico con un tamaño comparable al de nuestro Sistema Solar. El análisis de la imagen permite concluir que el agujero negro gira, pero hasta el momento no se ha podido medir su velocidad de rotación y la inclinación del disco de materia que gira alrededor de él.

Se piensa que los agujeros negros super masivos, como se les denomina técnicamente, ocupan el centro de las galaxias. El de nuestra galaxia, la Vía Láctea,  se denomina Sagitario A* y tendría una masa mucho menor, de unos pocos millones de veces la masa del Sol. Nuestro agujero super masivo sigue siendo esquivo ya que su observación se complica al ser mas pequeño y girar la materia más rápido alrededor de él, lo que hace que tenga cambios de brillo en cuestión de días, que dificultan el análisis de los datos. Sumado a esto, la gran cantidad de polvo que hay en la dirección en que lo observamos desde la Tierra, introduce una enorme dispersión de la luz; pero seguramente obtener una buena imagen de el gracias a estas novedosas técnicas será cuestión de tiempo y es la próxima gran meta.

Lo que estamos viviendo hoy por hoy es un gran triunfo del conocimiento que ha logrado desarrollar nuestra especie, y un paso más en nuestro entendimiento del universo en el que vivimos, de la mano con avances tecnológicos en instrumentación, y en procesamiento y análisis de enormes cantidades de datos.