SANGRE ANDINA DE ALTURA

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Sobre cómo los americanos están adaptándose a vivir en grandes altitudes.

Víctor R. Hernández Marroquín

 

 

El 1 de abril de 2009, la selección argentina de fútbol vivió una de sus peores derrotas. En el estadio Hernando Siles, en La Paz, Bolivia, la selección local le propinó una goliza a la albiceleste, que aún ahora es recordada con gozo por algunos y con dolor por otros. Mientras que el equipo de Bolivia se enorgulleció por ese inolvidable 6-1, los jugadores de la selección argentina le achacaron el resultado a un factor extra-deportivo: la altitud. Jugar en La Paz «es imposible», declaró Leo Messi después del juego, quejándose de los constantes dolores de cabeza. Los otros jugadores hicieron eco de esa impresión, repitiendo lo que múltiples atletas de diversas disciplinas han asegurado a lo largo de los años: las grandes altitudes no son lugar para la actividad física intensa.

La ciudad de La Paz es una de las capitales de mayor altitud en el mundo. Con sus 3.600 metros sobre el nivel del mar, sobrepasa la barrera de los 2.000-2.500 metros, tras la cual se considera que los cuerpos humanos acostumbrados a bajas altitudes comienzan a sufrir consecuencias médicas negativas. El nivel de oxígeno en la sangre se desploma, y los sistemas circulatorio y respiratorio comienzan a compensar. Los vasos sanguíneos se constriñen y los niveles de hemoglobina en la sangre suben. Si el ascenso es súbito y sin aclimatación, puede ocurrir el llamado mal de montaña. Fatiga extrema, dolores de cabeza, e incluso mareos: aquello de lo que se quejaban los jugadores argentinos en ese abril de hace 8 años. Y sí, el cuerpo humano puede terminar por aclimatarse; pero eso puede llevar días o a veces semanas.

Uno podría pensar que las zonas de alta montaña son irremediablemente hostiles para los humanos, pero lo cierto es que hay millones de personas en el mundo que viven en altitudes mayores a 2.000 metros. Tan solo en América Latina, entre Bolivia, Perú, Colombia, México y Ecuador suman más de 50 ciudades de más de 100 mil habitantes que superan esa altitud. Es posible que esos residentes de ciudades altas se aclimaten a las condiciones de alta montaña progresivamente desde el nacimiento. Pero hoy sabemos que algunos grupos humanos tienen la constitución genética adecuada para vivir en dichas zonas. En otras palabras, están biológicamente adaptados a las grandes altitudes. ¿Es el caso de los americanos?

Latinoamericanos que viven en las nubes

El Altiplano andino es una de las mesetas más altas del planeta, con una altitud que va entre los 3.000 y los 4.500 metros sobre el nivel del mar. Los asentamientos humanos en ella pueden superar los 3.000 metros. Es una región de una gran tradición cultural indígena que se remonta a miles de años en el pasado. Dos culturas originarias son las predominantes en esta zona: los quechua y los aimara. Ambos han sido identificados como pueblos cuya biología se está adaptando a las alturas.

El pueblo quechua, distinguido sobre todo por su lengua y rasgos culturales, habita una amplia zona del altiplano en Perú y Bolivia. El rango de sus asentamientos va de los 1.800 a los 3.000 metros de altitud. Por su lado, los aimara, concentrados sobre todo en el Altiplano boliviano, suelen vivir más allá de los 3.000 metros. Ambos pueblos están habituados a las altitudes andinas. Esto, se piensa, probablemente sea producto de los miles de años que tienen de habitarlas.

Los primeros americanos fueron poblando el continente poco a poco desde el norte. Comenzaron a arribar a la parte sur del continente al final de la más reciente glaciación, que comenzó a ceder hace unos 14.000 años. Conforme los hielos se retiraban de las montañas de los Andes y el clima causaba que el acceso a los recursos fuera inconsistente, los americanos fueron asentándose en alturas cada vez mayores, en busca de nuevas fuentes de alimento y cobijo. Hacia 12.000 u 11.000 años en el pasado, las grandes altitudes andinas ya estaban pobladas.

Esa mezcla de tecnología, tradiciones y relaciones sociales que llamamos cultura humana es lo que nos ha permitido llegar a lugares extremos del planeta. Los primeros pobladores andinos dependieron primero de elementos culturales para sobrellevar los efectos de la alturas en el cuerpo. La domesticación de las llamas, y de alimentos como la papa, fueron fundamentales, pues proveían medios de calentamiento y subsistencia energética. Pero también fue crucial el consumo de una planta usada para contrarrestar los efectos del mal de montaña, y que que se convertiría en el elemento facilitador de la colonización humana de los Andes: la planta de coca.

Ilustración de Erythroxylum coca, la especie cultivada de coca más común entre los andinos. Esta lámina pertenece a un herbario editado en Alemania hace más de 100 años, acreditado a Hermann Adolph Köhler. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Ilustración de Erythroxylum coca, la especie cultivada de coca más común entre los andinos. Esta lámina pertenece a un herbario editado en Alemania hace más de 100 años, acreditado a Hermann Adolph Köhler. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Existe aún un poco de controversia sobre los efectos favorables que el consumo de coca causa en los habitantes de las alturas sudamericanas. Lo cierto es que es una tradición realmente milenaria: existe evidencia que inequívocamente ubica la ingesta de la planta desde hace 3.000 años al menos. Actualmente, su uso está muy difundido entre los quechua y los aimara. La medicina moderna incorpora estudios fisiológicos que sugieren que los compuestos químicos de la planta de coca impiden que el cuerpo produzca células rojas en demasía como respuesta a la falta de oxígeno en las alturas. La sangre no se hace demasiado espesa y la mayoría de los síntomas del mal de montaña desaparecen.

La planta de coca es una costumbre local, pero parece que las alturas del Altiplano incitan a los recién llegados a usar sustancias para contrarrestar los efectos de la altura. En marzo de este año, la selección argentina volvió a enfrentar a su contraparte boliviana en La Paz. Días antes del encuentro, se corrió la noticia de que los jugadores de la albiceleste tomarían un poco de viagra para evitar que el mal de montaña afectara su rendimiento. El sildenafil, compuesto activo del viagra, provoca que los vasos sanguíneos se dilaten, lo que compensa un poco los mareos y dolores de cabeza. Como su efecto sólo es favorable en estas circunstancias particulares, no es una sustancia sancionada por las autoridades mundiales del deporte. Sin embargo, en este caso, no parece haber funcionado. Los argentinos cayeron 1-2 ante los bolivianos.

Ya sea para jugar fútbol, cultivar papa o trabajar en las minas en las montañas, es posible sobreponerse al mal de las alturas ingiriendo sustancias. Pero también es posible hacerlo con un continuo habitar en grandes altitudes. Después de todo, la selección boliviana no necesita tomar nada para rendir en su estadio local. “A ellos les salía todo”, se lamentaba incrédulamente Messi tras la goliza del 2009.

Hay dos formas de que la fisiología de tu cuerpo se adapte a la vida en las altitudes andinas. Puedes nacer en alguna de las ciudades que sobrepasan los 2.500 metros, y conforme tu cuerpo se desarrolle, obtendrás la capacidad de ser impermeable a los efectos de la poca disponibilidad de oxígeno. Esta sería una aclimatación individual. Pero también puedes nacer con un linaje genético que naturalmente evite que tu cuerpo sufra constantemente por el mal de las alturas. Esto sería una aclimatación colectiva histórica. Aclimatación que bien puede ser llamada adaptación biológica. ¿Los pueblos andinos están ya adaptados a las alturas?

Cerquita del cielo

Desde el siglo XIX, los científicos que han subido a investigar la biología humana en las alturas sudamericanas han hallado una serie de rasgos que ayudan a los andinos a no sufrir por el enrarecimiento del aire. Los pobladores de la cadena montañosa tienen una capacidad pectoral y pulmonar aumentada, comparada con la de los humanos de las tierras bajas. También tienen niveles más altos de hemoglobina en la sangre, la molécula con la que las células rojas mueven el oxígeno en todo el cuerpo. Este rasgo parece aparecer desde la niñez. En 2001, un equipo de investigadores peruanos, liderado por María Rivera Chira, de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, compararon los niveles de hemoglobina en niños peruanos que vivieran a más de 4 mil metros, pero de diferente linaje étnico. Encontraron que los niños con un cierto linaje quechua tenían mayores niveles de hemoglobina saturada con oxígeno en la sangre comparados contra dos grupos de niños sin linaje quechua. Todos los niños, por otra parte sanos, mostraban niveles de hemoglobina característicos de habitantes de tierras bajas que visitan grandes altitudes, pero los niños quechua tenían niveles menos pronunciados. Para los investigadores, esto sugería un “mayor grado de aclimatación a la altitud”. Esto es evidencia de que esta aclimatación tiene ya bases genéticas, pues se manifiesta desde la niñez.

Sin embargo, son los aimara los que parecen tener un mayor grado de adaptación a las alturas, por lo que revelan algunos rasgos sanguíneos. En los 80s, investigadores franceses liderados por Jacques Arnaud hicieron varios estudios sobre la respuesta de quechuas y aimaras a las grandes altitudes. Estudiaron varios rasgos tanto a 450 metros como a 3.600 metros. Encontraron que ambos pobladores mostraban efectos de aclimatación en las alturas. Sin embargo, los efectos eran reversibles en los quechuas, pero no en los aimara. Estos últimos seguían mostrando efectos de aclimatación (como los niveles altos de hemoglobina) incluso cuando volvían a tierras bajas. Esto suena al sacrificio que hacen todos los seres vivos que se adaptan genéticamente a alguna circunstancia: te vuelves un mejor habitante de tu hogar, pero pierdes la capacidad de habituarte a otros hogares.

El trasfondo genético de estas adaptaciones fisiológicas apenas está comenzando a desentrañarse. Recientemente, algunos estudios internacionales coordinados por Abigail Bigham, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, en los Estados Unidos, han hallado puntos concretos de los genomas andinos que podrían explicar los cambios fisiológicos.

Dentro de todas las poblaciones humanas existe diversidad genética, pero hay ciertos sitios en los genomas que varían menos que otros. Esa falta de diversidad puede explicarse en ocasiones porque las circunstancias ambientales son hostiles para los (mal)afortunados poseedores de mutaciones en puntos particulares. En otras palabras, si un cierto conjunto de genes en el genoma tiene pocas diferencias entre los individuos de un lugar, probablemente esos genes sean provechosos para vivir ahí. Esta es la noción que guió ambos estudios del equipo de Bigham, quienes parecen haber encontrado el paquete genético que ayuda a los andinos a sobrellevar las alturas. No sólo encontraron que algunos genes andinos parecen tener candado contra cambios, sino que hallaron variantes genéticas particulares para estos pobladores. Como era de esperarse, la mayoría de los genes localizados tienen que ver con el metabolismo de la hipoxia, es decir, de la baja disponibilidad de oxígeno para el cuerpo. Aún no es claro, sin embargo, exactamente cómo esos cambios encontrados ayudan a los americanos. Probablemente el panorama completo se desvele con los años.

Vista panorámica de La Paz desde el Puente de las Américas. Autoría de Roger Robinson; tomada de Wikimedia Commons

Vista panorámica de La Paz desde el Puente de las Américas. Autoría de Roger Robinson; tomada de Wikimedia Commons

Con todo, es posible que la adaptación de los pobladores andinos a las alturas todavía no esté terminada. Muchos de ellos, tanto quechuas como aimaras, sufren de mal de montaña crónico. Por supuesto, el problema de salud no ha sido tan grande como para abandonar los picos de la cordillera. Este cambio evolutivo incompleto no es de sorprenderse, si consideramos que la adaptación a los ambientes de alta montaña es un caso de evolución humana que está ocurriendo frente a nuestros ojos. Para algunos investigadores, la adaptación a la altitud es inusitadamente rápida, considerando que los procesos evolutivos de los organismos complejos puede llevarse millones de años. Desde que los sudamericanos comenzaron a poblar las zonas altas de los Andes hasta ahora, han pasado cerca de 600 generaciones. Es a duras penas el tiempo necesario para que las poblaciones humanas hayan ganado los cambios genéticos adecuados para una completa adaptación.

Ahora, si bien los andinos parecen apenas estar en camino, los pueblos de otras partes del mundo van algo más adelantados.

Los pobladores de la meseta del Tibet y los de las altas mesetas en Etiopía también tienen rasgos que les permiten habitar grandes altitudes. Hasta ahora, no se sabe exactamente cómo es que los etíopes logran esa aclimatación. Pero sobre los tibetanos, ya incluso se tienen identificadas las variantes genéticas que les permiten habitar en las alturas de los Himalayas. Este pueblo, a diferencia de los andinos, no tiene niveles más altos de hemoglobina en la sangre, pero eso no les afecta en su residencia a grandes altitudes. Estudios recientes muestran que algunos cambios en sus genes los protegen contra las respuestas negativas al enrarecimiento del aire. Comparados con poblaciones asiáticas relacionadas con ellos, pero de tierras bajas, los tibetanos tienen una variante genética que impide que su cuerpo reaccione exageradamente a la falta de oxígeno; su sangre no se espesa. Esta mutación parece haber ocurrido hace varios miles de años. Los tibetanos llegaron a las mesetas del Himalaya hace unos 25.000 años.

Si bien aún no se conocen por completo las bases genéticas de la adaptación de los andinos a las alturas, es innegable que han comenzado un proceso evolutivo. No sabemos cuánto tiempo más podría tomar hasta completarse, ni si quiera si acaso realmente podrá terminar, considerando que las mezclas étnicas son comunes y probablemente lo seguirán siendo y, sobre todo, que ninguna evolución biológica tiene un punto final; es un constante cambiar. Pero el caso de la sangre humana de las alturas andinas es un fantástico ejemplo de que los humanos seguimos y seguiremos evolucionando hacia diversas direcciones. Tal vez las quejas de Messi y sus compañeros de equipo sobre la desigualdad de jugar en La Paz contra jugadores bolivianos tenga algo de sustento, pero lo cierto es que la biología no basta: todavía hace falta saber patear la pelota. La selección boliviana tiene la extraña suerte de poseer dos tipos de linajes: el cultural, con el que han aprendido a jugar futbol, y el biológico, con el que pueden jugarlo a más de 3.000 metros de altitud. Y esa combinación tan humana de linajes es la que los ayuda a ganar en su casa, el estadio que roza las nubes de los Andes.

Referencias

  1. Arnaud J, Quilici JC, Rivière G; Quilici; Rivière (1981). “High-altitude haematology: Quechua-Aymara comparisons”. Annals of Human Biology. 8 (6): 573–578. PMID 7337418. doi:10.1080/03014468100005421.
  2. Arnaud J, Gutierrez N, Tellez W, Vergnes H; Gutierrez; Tellez; Vergnes (1985). “Haematology and erythrocyte metabolism in man at high altitude: an Aymara-Quechua comparison”. Am J Phys Anthropol. 67 (3): 279–284. PMID 4061583. doi:10.1002/ajpa.1330670313.
  3. Beall, C. M. (2007). Two routes to functional adaptation: Tibetan and Andean high-altitude natives. Proceedings of the National Academy of Sciences, 104(suppl 1), 8655-8660.
  4. Bigham, A. W., Mao, X., Mei, R., Brutsaert, T., Wilson, M. J., Julian, C. G., … & Shriver, M. D. (2009). Identifying positive selection candidate loci for high-altitude adaptation in Andean populations. Human genomics, 4(2), 79.
  5. Bigham, A., Bauchet, M., Pinto, D., Mao, X., Akey, J. M., Mei, R., … & Brutsaert, T. (2010). Identifying signatures of natural selection in Tibetan and Andean populations using dense genome scan data. PLoS genetics, 6(9), e1001116.   
  6. Huicho L, Pawson IG, León-Velarde F, Rivera-Chira M, Pacheco A, Muro M, Silva J; Pawson; León-Velarde; Rivera-Chira; Pacheco; Muro; Silva (2001). “Oxygen saturation and heart rate in healthy school children and adolescents living at high altitude”. Am J Hum Biol. 13 (6): 761–770. PMID 11748815. doi:10.1002/ajhb.1122.
  7. Lorenzo, F. R., Huff, C., Myllymäki, M., Olenchock, B., Swierczek, S., Tashi, T., … & Khan, T. M. (2014). A genetic mechanism for Tibetan high-altitude adaptation. Nature genetics, 46(9), 951-956.
  8. Rupert, J. L., & Hochachka, P. W. (2001). Genetic approaches to understanding human adaptation to altitude in the Andes. Journal of Experimental Biology, 204(18), 3151-3160.
  9. Yi, X., Liang, Y., Huerta-Sanchez, E., Jin, X., Cuo, Z. X. P., Pool, J. E., … & Zheng, H. (2010). Sequencing of 50 human exomes reveals adaptation to high altitude. Science, 329(5987), 75-78.
  10. Moore, L. G. (2001). Human genetic adaptation to high altitude. High altitude medicine & biology, 2(2), 257-279.
  11. Zhou D, Udpa N, Ronen R, Stobdan T, Liang J, Appenzeller O, Zhao HW, Yin Y, Du Y, Guo L, Cao R, Wang Y, Jin X, Huang C, Jia W, Cao D, Guo G, Gamboa JL, Villafuerte F, Callacondo D, Xue J, Liu S, Frazer KA, Li Y, Bafna V, Haddad GG; Udpa; Ronen; Stobdan; Liang; Appenzeller; Zhao; Yin; Du; Guo; Cao; Wang; Jin; Huang; Jia; Cao; Guo; Gamboa; Villafuerte; Callacondo; Xue; Liu; Frazer; Li; Bafna; Haddad (2013). “Whole-genome sequencing uncovers the genetic basis of chronic mountain sickness in Andean highlanders”. Am J Hum Genet. 93 (S0002–9297(13)00331–5): 452–62. PMC 3769925 . PMID 23954164. doi:10.1016/j.ajhg.2013.07.011.

 

Resumen mensual de la RedLCC – junio 2017

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Este mes trajo cambios en la dinámica de la red, y eso se refleja en nuestro resumen con nuevos actores que destacan por la cantidad de apariciones que acumulan.

De las 30 entradas publicadas las 10 con mayor cantidad de visitas fueron:

Qué lo disfruten.

El fin de un ciclo y el comienzo de otro

Publicado en Aficienciando.
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Los últimos años han sido bastante movidos en lo sísmico para Chile, no sólo por la serie de importantes terremotos ocurridos en el territorio, sino que en las implicancias que han tenido para la comunidad científica. El avance de la tecnología ha permitido, junto a la masificación del asunto como tema de emergencias, la obtención, […]

Asteroides uruguayos

Publicado en El Blog de Martín Monteiro
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Entre los miles de asteroides descubiertos hasta el momento, 22 llevan nombres que homenajean a nuestro país: Tancredi, Julioangel, Montevideo, Caldeyro, Codina, Gallardo, Licandro, Vaimaca, Guyunusa, Gardel, Mallada, Uruguay, Vergara, Los Molinos, Lacumparsita, Yamandu, Colucci, Massera, Sans, Juanangelviera, Ibarbourou y Pochintesta.

Día Internacional del Asteroide
30 de junio
#AsteroidDay

La lista está ordenada según las fechas en que fueron anunciados por el Comité de Designación de Cuerpos Menores de la Unión Astronómica Internacional (IAU), desde 1993 hasta 2017.

Descubierto: 22 de agosto de 1979 por Claes-Ingvar Lagerkvist desde el Observatorio de La Silla, Chile.
En honor a Gonzalo Tancredi (1963), astrónomo especialista en cometas y asteroides.
Designación: setiembre 1993
Named in honor of Gonzalo Tancredi, Uruguayan astronomer who spent several years in Uppsala, working with the planetary group there. He has specialized in a broad range of problems related to the dynamical and physical evolution of comets and their interrelations with minor planets, using both observations and theoretical modeling.
Descubierto: 11 de julio de 1983 por E. Bowell en Flagstaff.
En honor a Julio Ángel Fernandez (1946), astrónomo especialista en cometas, que predijo la existencia del cinturón transneptuniano y la migración planetaria.
Named in honor of Julio Angel Fernández (b. 1946) of the Universidad de la República, Montevideo. Fernández is a noted dynamicist who has worked on the evolution of comet orbits and planetesimal scattering in the outer solar system, including the formation of the Oort Cloud. His work has led to some of the first clear indications for the existence of the transneptunian belt. Since 1985 he has contributed to the reestablishment of Uruguayan astronomy by educating a vigorous group of young planetary scientists and dynamicists.
Descubierto: 6 de marzo de 1992 por la campaña UESAC desde el Observatorio La Silla, Chile.
En homenaje a la capital de Uruguay. La designación fue propuesta por Tancredi, quien formaba partes del equipo UESAC.
Designación: enero 1996
Named for the capital of Uruguay and city of the birth of G. Tancredi, one of the discoverers of this minor planet. The meaning of the name comes from the fact that the city is “watched over” by a bowl-shaped hill. Founded in 1726 by the Spanish crown in order to stop Portuguese expansion, Montevideo has a long tradition in astronomy, starting in 1789 when the first observatory was built to study a transit of Mercury, the observations of which were later used by Leverrier to discover the secular advance of Mercury’s perihelion. In 1955 the first planetarium in the Spanish-speaking world was built there. Named on the occasion of the eighth Latino-american regional meeting of the IAU, held in Montevideo in November 1995. 
Descubierto: 24 de setiembre de 1960 por C. J. van Houten, I. van Houten-Groeneveld en Palomar Schmidt con fotos tomadas por T. Gehrels.
En homenaje a Roberto Caldeyro Barcia (1921-1996), biólogo uruguayo promotor de las ciencias básicas.
Designación: marzo 1999
Named in memory of Roberto Caldeyro Barcia (1921-1996), Uruguayan physiologist who led a team of researchers, together with Hermógenes Alvarez, in a pioneering study of the physiological aspects of perinatology. Their investigations on uterine contractility were seminal for the development of procedures for the control of high-risk pregnancies and deliveries. Their unit system (“Montevideo Units”), introduced to measure the intensity of the uterine contractions, is used worldwide. During his term as president of the Program for the Development of Basic Science (1986-1996), Caldeyro Barcia played a fundamental role in restoring Uruguaian scientific research, which had been severely damaged during the previous period of military dictatorship.
Descubierto: 4 de octubre de 1999 en el Observatorio Lowell Observatory.
En honor a Sayd Codina (1926-2006), el primer licenciado en Astronomía de Uruguay. Fue director del Observatorio Nacional de Rio de Janeiro en Brasil.
Designación: julio 2005
Sayd Jose Codina Landaberry (b. 1926) directed the Observatorio Nacional in Rio de Janeiro from 1991 to 1999. Codina is well known in the field of astrophysical observation and instrumentation. Born in Uruguay, since the 1970s he has helped train generations of new astronomers.
Descubierto: 19 de marzo de 1999 en el Observatorio Lowell.
En honor a Tabaré Gallardo (1962), astrónomo especialista en dinámica de cuerpos menores.
Designación: julio 2005
Tabaré Gallardo (b. 1962) is a dynamicist at the astronomy department of the University of the Republic, Montevideo. He works on the dynamics of minor bodies, transneptunian objects and extrasolar planets.
Descubierto: 9 de abril de 1999 en el Observatorio Lowell.
En honor a Javier Licandro (1966), astrónomo especialista en propiedades físicas de cuerpos menores actualmente trabajando en el Instituto de Astrofísica de Canarias.
Designación: julio 2005
Javier Licandro (b. 1966), a Uruguayan astronomer at the Isaac Newton Telescope at La Palma, works on the physical properties of minor bodies and transneptunian objects.
Descubierto: 19 de abril de 2002 por Gonzalo Tancredi desde el Observatorio Los Molinos, Uruguay.
En homenaje al cacique Vaimaca Pirú, uno de los últimos Charrúas, llevado a Francia en 1833. Sus restos fueron regresados a su tierra natal en el año 2002. Vaimaca fue el primer asteroide descubierto por un uruguayo desde Uruguay.
Designación: abril 2006
Vaimaca was one of the four “last charrás”, native Uruguayan Indians sold by the state to a French manager to be exhibited in France in 1833. He had been an Indian chief who served as a soldier in the army of the Uruguayan national hero José Artigas. Vaimaca’s mortal remains were repatriated from France to Uruguay in 2002.
Descubierto: 4 de mayo de 2002 por Gonzalo Tancredi desde el Observatorio Los Molinos, Uruguay.
En homenaje a una de las últimas Charrúas, llevada a Francia en 1833. Guyunusa fue el segundo asteroide descubierto por un uruguayo desde Uruguay.
Designación: abril 2006
Guyunusa was a native Indian sold by Uruguay for exhibition in France. She was 27 years old when she died in Lyons only a year after her arrival. She and fellow captive Vaimaca had a daughter, born in France. Another of the “last charrás”, Tacuabé, took care of the baby and escaped with her to an unknown place.
Gardel: Asteroide 6380. 1988 CG
Descubierto: 10 de febrero de 1988 por M. Arai and H. Mori at Yorii.
En homenaje a Carlos Gardel, el gran compositor y cantante de tangos nacido en Uruguay.
Designación: setiembre 2010Singer, composer and actor Carlos Gardel (1890-1935) recorded during his lifetime hundreds of songs and composed together with Alfredo Le Pera famous tangos such as Mi Buenos Aires querido, Volver or Por una cabeza. The name was suggested by W. A. Fröger.
Descubierto: 4 de mayo de 2000 por Spacewatch en Kitt Peak.
En honor a Esmeralda Mallada, profesora y astrónoma, una de las fundadoras de la Asociación de Aficionados a la Astronomía en 1952.
Designación: abril 2015
Uruguayan astronomer Esmeralda H. Mallada (b. 1937) is a professor at the Universidad de la República, who studies minor bodies and teaches cosmography and mathematics. In 1952 she was one of the founders of the Asociación de Aficionados a la Astronomía, the oldest amateur astronomer association in Uruguay.
Descubierto: 3 de abril 1989 por E. W. Elst en el Observatorio Austral Europeo.
Designación: noviembre 2015
Uruguay is located north of the Rio de la Plata estuary and east of the river that gave the country its name. It was inhabited by nomadic tribes like the Charrúas. A Spanish expedition arrived in 1516 and over the next 300 years the territory was contested by Spain and Portugal. Uruguay became independent in 1828.
Descubierto: 18 de julio de 1968 por C. Torres y S. Cofre en Cerro El Roble.
En homenaje a Gladys Vergara (1928-2016), astrónoma, directora del Observatorio Astronómico de Montevideo, cofundadora de la Asociación de Aficionados a la Astronomía y del Comité Nacional de Astronomía.
Designación: noviembre 2016
Uruguayan astronomer Gladys Vergara Gavagnin (1928-2016) was the former director of the Astronomical Observatory of Montevideo, co-founder of the Asociación de Aficionados a la Astronomía and the Comité Nacional de Astronomía. She was also co-founder and secretary of the Uruguayan Antarctic Committee.
Los ocho asteroides siguientes se dieron a conocer en la noche del 13 de abril de 2017, en Montevideo, durante el Congreso Internacional: Asteroids, Comets, Meteors, ACM2017. La información completa se puede encontrar en la Circular 103973 del Minor Planet Center.
Descubierto: 2 de marzo de 1981 por S. J. Bus en Siding Spring.
En honor al Observatorio Astronómico Los Molinos, en reconocimiento a las contribuciones que realiza en el área de los cuerpos menores del Sistema Solar.
Designación: abril 2017 (ACM)
Los Molinos is the astronomical observatory located north of Montevideo, Uruguay (MPC code 844), actively involved in follow-up observations of asteroids and comets. The observatory belongs to the Ministerio de Educación y Cultura.
Descubierto: 2 de marzo de 1981 por S. J. Bus en Siding Spring.
En homenaje por los 100 años del tango La Cumparsita, compuesto en 1917 por el músico uruguayo Gerardo Matos Rodríguez.
Designación: abril 2017 (ACM)
La Cumparsita is a song considered the `anthem of the tangos’ created and written by the Uruguayan composer Gerardo Matos Rodríguez (1897-1948). It was played for the first time in 1917 in Montevideo, site of the 2017 Asteroids Comets Meteors conference.
Descubierto: 2 de octubre de 1989 por S. J. Bus en Cerro Tololo.
En homenaje a Yamandú Fernández, astrónomo aficionado y constructor de telescopios.
Designación: abril 2017 (ACM)
Yamandu Alejandro Fernandez (1927-2010) was a Uruguayan amateur astronomer and communicator who was well known as a telescope builder and observer of variable stars, stellar occultations, novae and comets.
Descubierto: 25 de junio de 1979 por E. F. Helin y S. J. Bus en Siding Spring.
En honor a Adrián Rodríguez Colucci (1978), astrónomo uruguayo residente en Brasil, especialista en cuerpos menores.
Designación: abril 2017 (ACM)
Adrian Rodriguez Colucci (b. 1978) is an astronomer at the Valongo Observatory of Rio de Janeiro, Brazil. He is a specialist in tidal evolution of planets and small bodies.
Descubierto: 28 de febrero de 1981 por S. J. Bus en Siding Spring.
En homenaje al matemático José Luis Massera (1915-2002), quien se especializó en estabilidad de sistemas dinámicos.
Designación: abril 2017 (ACM)
José Luis Massera (1915-2002) was a Uruguayan mathematician who studied the stability of differential equations. Massera’s Lemma solves the equilibrium stability problem in nonlinear differential equations in terms of the Lyapunov function.
Descubierto: 2 de marzo de 1981 por S. J. Bus en Siding Spring.
En homenaje a Juan Diego Sans (1922-2005), cofundador de la Asociación de Aficionados a la Astronomía de Uruguay.
Designación: abril 2017 (ACM)
Juan Diego Sans (1922-2005) was a Uruguayan professor and public communicator of astronomy at the Universidad de la Republica. He was co-founder of the Asociación de Aficionados a la Astronomía and president of the Sociedad Uruguaya de Astronomía.
Descubierto: 2 de marzo de 1981 por S. J. Bus en Siding Spring.
En homenaje a Juan Angel Viera (1925-2012), cofundador de la Asociación de Aficionados a la Astronomía de Uruguay.
Designación: abril 2017 (ACM)
Juan Angel Viera (1925-2012) was an amateur astronomer, high-school teacher in astronomy and a communicator in Uruguay. He was Honorary President and co-founder of the Asociación de Aficionados a la Astronomía.
Descubierto: 17 de octubre de 1977 por C. J. van Houten, I. van Houten-Groeneveld en Palomar Schmidt con placas de T. Gehrels.
En homenaje a la gran poeta y escritora uruguaya Juana de Ibarbourou (1892–1979), también conocida como Juana de América.
Designación: abril 2017 (ACM)
Uruguayan poet and writer Juana Fernández Morales de Ibarbourou (1892-1979) was one of the most popular South American poets. Her poems are notable for her identification of her feelings with nature around her.
Descubierto: 2 de enero de 1997 por T. Kobayashi desde Oizumi.
En homenaje al profesor Alberto Pochintesta (1909-1984), astrónomo del Observatorio de Montevideo y uno de los descubridores del cometa C/1947F1 (Rondanina-Bester) junto con Esteban Rondanina y el sudafricano M. J. Bester.
Designación: junio 2017
Alberto E.C. Pochintesta (1909-1984) was an Uruguayan astronomer and school teacher who worked at the Observatorio de Montevideo. Name suggested by E.H. Mallada and W.A. Fröger.

PATENTADAS. LAS MUJERES Y LA PROPIEDAD INTELECTUAL EN VENEZUELA

Publicado en Revista Persea.
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José Álvarez-Cornett

29/6/2017

 

Ilustración: Ada Peña.

Ilustración: Ada Peña.

El papel protagónico de la mujer en la investigación y el desarrollo tecnológico en Venezuela es un hecho notable aunque muy poco conocido. Es sabido que América Latina tiene una mínima presencia en la producción mundial de tecnología y que Venezuela no está entre los países de la región con mayor producción de patentes, lo cual hace a esta alta participación femenina en el avance tecnológico de un país en desarrollo un asunto más que relevante e intrigante. ¿A qué se debe este hecho?

La mujer y las patentes en el mundo

En la sociedad del conocimiento, la innovación tecnológica es uno de los principales pilares del desarrollo económico. Un indicador importante de la producción tecnológica de una empresa o de un país es el número de patentes. Las patentes son una forma legal de proteger los derechos de los inventores sobre la propiedad intelectual (PI), es decir, sobre sus invenciones. Al otorgar una patente, los Estados, por medio de sus oficinas de PI, otorgan al inventor de una nueva tecnología o producto derechos exclusivos para explotar comercialmente su invención, a cambio de que éste divulgue los procesos que la fundamentan. Entre las oficinas más importantes en el mundo están la USPTO – United States Patent and Trade Office – de los EE.UU. y la EPO – European Patent Office – de la Unión Europea.

La producción de patentes es una actividad importante en el desarrollo económico de los países,  «existe – dice la CAF (Corporación Andina de Fomento), en su propuesta Iniciativa Regional de Patentes para el Desarrollo – una estrecha relación entre una estrategia de innovación tecnológica basada en patentes [solicitadas internacionalmente] y el aumento de las exportaciones de alta tecnología en el largo plazo».

Aunque en el mundo, las solicitudes de patentes por las mujeres han aumentado, la brecha de género todavía persiste. En noviembre del 2016, la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI), una agencia especial de las Naciones Unidas, publicó el reporte Identificando el género de los inventores PCT  (aquí, PCT es un acrónimo en inglés que significa Patent Cooperation Treaty el cual se traduce en español como Tratado de Cooperación en Materia de Patente), en el cual se estudiaron casi nueve millones de inventores a nivel mundial.

Los investigadores de la OMPI encontraron que, entre los años 1995 y  2015, hubo un aumento en la participación de las mujeres en los equipos de producción de patentes del 17% al 29%. Esto es, equipos que contaban con al menos una mujer, tanto en el sector académico como empresarial.

Figura 1: Aumento en la participación de la mujer en las solicitudes de patentes internacionales. En verde aparece la proporción de mujeres inventoras en total. En rojo se muestran las solicitudes con al menos una mujer y en azul las solicitudes hechas por grupos de trabajo que tienen sólo mujeres. Tomada del reporte de la OMPI. 

Figura 1: Aumento en la participación de la mujer en las solicitudes de patentes internacionales. En verde aparece la proporción de mujeres inventoras en total. En rojo se muestran las solicitudes con al menos una mujer y en azul las solicitudes hechas por grupos de trabajo que tienen sólo mujeres. Tomada del reporte de la OMPI

En el año 2015, la proporción de mujeres inventoras entre el total de inventores de las solicitudes internacionales de patentes en el sistema PCT se situó en el 15,1%, frente al 9,5% de 1995. En otras palabras, al 2015 sólo uno de cada siete inventores es una mujer.

Por otra parte, el estudio encontró que existen muy pocas solicitudes de patentes en el sistema PCT realizadas por equipos conformados exclusivamente por mujeres inventoras (4,3%), aunque la proporción casi se ha duplicado desde 1995 (2,3%). Cuando en el estudio, para el periodo 2011-2015, se analizó la propiedad intelectual por país en donde al menos había una inventora, se encontró una gran variabilidad en la brecha de género. En países como China y la República de Corea (Corea del Sur), el 50% de sus solicitudes de patentes tienen participación de la mujer, mientras que los EE.UU. tienen 29% y con menos del 20% están Alemania, Italia, Japón y Sudáfrica.

Suponiendo que las tasas de la progresión actual se mantienen, este estudio afirma que se tardarían al menos 64 años (hacia el año 2080) para cerrar la brecha y lograr una paridad de género en los solicitantes de patentes.

Venezuela, las mujeres y la investigación en petróleo

En Venezuela, en el año de 1976, fue creado el Instituto de Tecnología Venezolana para el Petróleo (Intevep) el cual comenzó de inmediato a proveer servicios importantes a la industria petrolera. Las actividades de investigación realizadas en esta institución  generaron tecnologías propias, muchas de las cuales fueron posteriormente patentadas. Los logros científico‐técnicos del Intevep son un tema de estudio importante en la historia de la ciencia y la tecnología en Venezuela.

Figura 2: Las mujeres y la investigación científico-técnica en petróleo en Venezuela. Leyenda: En la foto, aparecen algunas de las antiguas investigadoras del Intevep que detentan patentes:(de izq. a derecha, en sentido de las agujas del reloj: Carolina Blanco, María Magdalena Ramírez, Clara Mata, Beatriz Coromoto Arias Rivero, Carmen Morataya y Mariela Araujo Fresky. Fuente: Elaboración propia

Figura 2: Las mujeres y la investigación científico-técnica en petróleo en Venezuela. Leyenda: En la foto, aparecen algunas de las antiguas investigadoras del Intevep que detentan patentes:(de izq. a derecha, en sentido de las agujas del reloj: Carolina Blanco, María Magdalena Ramírez, Clara Mata, Beatriz Coromoto Arias Rivero, Carmen Morataya y Mariela Araujo Fresky. Fuente: Elaboración propia

Según los datos de la USPTO, para noviembre del 2015, nuestra investigación encontró que al Intevep le habían sido otorgadas 337 patentes. Entre ellas, hay 157 patentes que tienen mujeres designadas como inventoras o co-inventoras para un porcentaje global de participación de la mujer del 46,60% (comparar con la participación mundial del 29%). En total, el número de mujeres cuyas investigaciones culminaron con la obtención de estas 157 patentes es de 76.

En pocos años, el Intevep se convirtió en el centro de investigación aplicada y de desarrollo tecnológico más importante de Venezuela y entre los primeros de la región latinoamericana. En 1978, a los dos años de su fundación, el Intevep ya estaba haciendo su primera solicitud de patentes en el extranjero: Dispositivo de prueba de calibración para el acelerómetro de una boya de medición de ondas, del inventor Amnon Vadasz Fekete.

La primera patente del Intevep donde aparece el nombre de una mujer fue el resultado de una colaboración con British Petroleum (BP). La patente, Tratamiento de crudos viscosos, otorgada a los inventores María Luisa Chirinos, Jorge Luis Grosso e Ignacio Layrisse (Intevep) y Alan Stockwell (BP) fue registrada ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Gran Bretaña y asignada a ambas empresas.

Debido a que Venezuela es un país donde se patenta muy poco, y son pocas las instituciones o individualidades las que patentan, una institución como el Intevep, financiada por la industria petrolera venezolana, tiene un peso enorme.

En efecto, entre el periodo de 1976 a 2010, el número de patentes otorgadas a venezolanos por el USPTO fue de 394 de las cuales 314 (79,69 %) corresponden principalmente al Intevep (entre las cuales están consolidadas algunas pocas patentes de la petrolera estatal venezolana -Pdvsa- y sus filiales).

El biólogo Jaime Requena de la Fundación Instituto Internacional de Estudios Avanzados, reporta en su artículo ¿Cuánto cuesta hacer ciencia en Venezuela?  que entre los años 1954 al 1999, la fracción que Venezuela dedicó a la ciencia y la tecnología fue el 0,21% del Producto Interno Bruto (PIB) y que desde un punto de vista presupuestario: «Dentro del sector ciencia y tecnología venezolano, el Intevep ha sido la institución más significativa con un empleo del 31% de los recursos sectoriales, seguido por las dependencias de investigación y desarrollo de las universidades nacionales con un 27%» 

Esto hace del Intevep la institución tecnológica histórica modelo en la producción de nuevas tecnologías.

Sin embargo, Venezuela es un país de grandes contrastes y paradojas. En el año 2003, el gobierno venezolano cometió la criminal imprudencia de vaporizar al Intevep, al despedir por razones políticas a la mayoría de sus científicos y tecnólogos. Así, el país pionero en la participación de la mujer en la creación de propiedad intelectual terminó destruyendo las potencialidades de desarrollo tecnológico. Hoy en día, Venezuela está inmersa en un gigantesco conflicto político y social, con terribles secuelas en la economía del país y la calidad de vida de sus ciudadanos.

Para la fecha de los despidos masivos , el Intevep «contaba con 985 profesionales dedicados directamente a las labores de desarrollo tecnológico, asistencia o servicio e investigación científica, 334 empleados administrativos y 229 obreros. De los despedidos, 97% son profesionales y técnicos». El personal del instituto publicaba 124 trabajos científicos por año y a la institución le eran adjudicadas, por la USPTO, 17 patentes cada año. Esta productividad se vio severamente afectada por los despidos. Hoy, la mayoría de las 76 mujeres del Intevep que detentan patentes emigraron a los Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo.

A pesar de estos problemas graves, queda entre nosotros el hecho histórico – que no se debe olvidar- de que en Venezuela se logró alcanzar una alta participación de la mujer en la producción de patentes en las áreas de nuevos combustibles, catálisis, reología, mecánica y transporte de fluidos viscosos, fluidos de perforación y sistemas de levantamiento artificial y de toma medidas de fondo de pozo.

La participación femenina protagónica en la investigación y desarrollo del Intevep tiene todavía algunas limitaciones. Por ejemplo, las investigadoras Vessuri (antropóloga) y Canino (socióloga) del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, analizaron las patentes del Intevep otorgadas entre 1979 y 2000 y encontraron que en la primera autoría de las patentes, 39 corresponden a mujeres y 193 a hombres (2da autoría: 44 mujeres y 153 hombres). Sin embargo, lograr cambios en el siglo XXI es más difícil ya que las circunstancias han cambiado radicalmente, el Intevep de hoy no es el mismo de 1979-2000, y su casa matriz, la empresa estatal petrolera Pdvsa, tampoco.

Ahora bien, esta alta participación de la mujer en la producción tecnológica en Venezuela no es un hecho aislado, característico de una sola institución. Investigando el tema del género en la ciencia y la tecnología (CyT) en la década de los noventa del siglo pasado, Vessuri y Canino encontraron que «a diferencia de lo que se reporta con frecuencia en la literatura sobre el tema, la evidencia sugiere que las mujeres que buscan entrenamiento en CyT en Venezuela no encuentran obstáculos significativos».

Reporta el investigador Jaime Requena:

La entrada de las mujeres en las universidades venezolanas empezó tarde pero rápido, de forma que para finales del siglo XX la tasa de graduación en diferentes carreras de las mujeres alcanzó y en casos superó a la de los hombres. Actualmente, la participación de las mujeres en la profesionalización está llegando a un estado estacionario, con niveles que dependen de la naturaleza de la carrera universitaria. En la mayoría de los casos estudiados da la impresión que la brecha entre géneros ha sido superada.

Las estadísticas conocidas sobre género en el Intevep señalan que para el año de 1999:

El personal permanente comprendía 1557 personas, de las cuales el 35% eran mujeres… Cuando se considera al personal profesional propiamente dicho, 1024 personas, su perfil académico refleja un 13% con Doctorado, 24% con Maestría y 63% de Licenciados e Ingenieros. El promedio de edad es de 39 años y el promedio de años de servicio es de 11 años. Según datos institucionales de 1994 …, entre los doctores el 77,3% tenían título obtenido en el exterior contra el 42,4% de los que tenían Maestría … Los ingenieros y licenciados procedían, en cambio, de instituciones del ámbito local (sólo 5% y 6,5% respectivamente habían estudiado en el exterior). También se observa que de los doctorados en el exterior, las mujeres representaban sólo el 17% del total, mientras que de los titulados con Maestría eran el 31% y de los que habían obtenido una licenciatura el 25%. De los que habían obtenido título en el país, las mujeres constituían el 28% de los doctores, el 41% de los magisters, el 30% de los ingenieros y el 49% de los licenciados… 

 

En un artículo publicado en la revista Interciencia,  los investigadores Requena, Vargas y Caputo explican:

En Venezuela, cerca de un 3% de sus graduados universitarios, en cuasi paridad de género, se dedican a la investigación y producción de nuevos conocimientos. Esta situación es de reciente cuño ya que hace 60 años en el país casi no existía investigación y la poca que se hacía era hecha por hombres. Hoy en día, tres cuartos de toda la actividad la hacen profesionales desde las grandes universidades autónomas y otro 15% desde los grandes centros e institutos de investigación de la administración pública. Casi la mitad de toda la ciencia hecha en el país versa sobre biosalud. El segundo rubro preferido está relacionado con las ciencias del campo (agronomía y veterinaria; 19%). En contraste, [después de los despidos masivos en el Intevep y Pdvsa] apenas un 4% de la investigación nacional está relacionada con energía o petróleo, algo extraño para una sociedad cuyos ingresos se derivan del producto natural no renovable

En este último medio siglo, las mujeres han avanzado significativamente hasta alcanzar y, a veces, superar a los hombres en número, participación y desempeño. Al revisar su desempeño se revela que las grandes brechas existentes entre hombres y mujeres en investigación y desarrollo a mediados del siglo pasado están en vías de desaparecer, si no lo han hecho ya.

Podemos inferir que algunas de las razones por las cuales la paridad de género en la investigación tecnocientífica en Venezuela ha estado cerca de alcanzarse se relacionan con la aparición del petróleo en la vida económica del país, lo que le permitió progresar hacia la modernidad. Los cambios demográficos que hicieron de Venezuela una sociedad más urbana que rural, el proceso democrático iniciado en 1958 (y que hoy en día está en peligro de perderse), la lucha de las mujeres venezolanas por la igualdad de derechos y el fenómeno de la inmigración tecnocientífica extranjera (1936-1980) son elementos responsables, en gran parte, del desarrollo de las instituciones científicas y técnicas en Venezuela.

Para saber más: notas y bibliografía.

  1. Para detalles sobre la producción de patentes en América Latina se puede consultar el reporte de la Corporación Andina de Fomento (CAF) titulado: “Indicadores de Innovación Tecnológica de los Países de América Latina y el Caribe – 2015” . En dicho reporte, por ejemplo, se puede leer que para el año 2013, los cuatros países de la región que solicitaron el mayor número de patentes ante la USPTO (la oficina de patentes de EE. UU.) fueron Brasil (769), México (357), Argentina (160) y Chile (133). Comparar con Colombia (69), Venezuela (28) y Corea del Sur (33.499).
  2. Lax Martínez,G., Raffo, J. and Saito, K. (November, 2016). Identifying the Gender of PCT inventors. World Intellectual Property Organization, Economic Research Working Paper No. 33. Enlace en URL: http://ift.tt/2umKwJW
  3. Álvarez-Cornett, J. (2015). Patentadas: la participación de las mujeres en el desarrollo de la propiedad intelectual del Instituto de Tecnología Venezolana para el petróleo (Intevep). Simposio del Grupo Venezolano de Historia y Sociología de la Ciencia (GVHSC), LXV Convención de ASOVAC. Universidad Simón Bolívar (USB)- Sede Litoral, Camurí Grande. 30 de noviembre al 3 de diciembre 2015
  4. Brossard, E. B. (1994). Intevep: Ruta y Destino de la Investigación Petrolera en Venezuela. INTEVEP. SBN:9802596442. 
  5. Para diciembre del 2002, Pdvsa tenía una nómina de cerca de 40 mil empleados. Por razones políticas, entre diciembre del 2002 y febrero del 2003, el gobierno ordenó el despido de más de 18.000 empleados de Pdvsa y sus filiales comenzando con los despidos de noventa y un gerentes de primera línea entre el 24 y 25 de diciembre del 2002. En relación a la filial de Pdvsa, Intevep S. A., el 4 de febrero del 2003, en el periódico Últimas Noticias (Nº 24.904), pp. 12-14, apareció  una notificación de despido de 881 empleados del Intevep, entre ellos, 164 Ph.D. y 199 M.Sc.  
  6. Referencias sobre el desmantelamiento tecnológico en Venezuela: Requena, J. (2011). Decay of technological research and development in Venezuela. Interciencia. 36(5), pp. 341-347. Requena, J. (2003). Desmantelamiento tecnológico en Venezuela, Interciencia. 28(2), pp.  65-67. Requena, J. (2005). Desmantelamiento tecnológico en Venezuela II . Interciencia. 30(6), pp. 313-315.
  7.  Requena, J. (2016). Género en la ciencia venezolana: desvanecimiento de la brecha. Interciencia, 41(3), pp. 162-170.
  8. Caputo, C., Vargas, D., y Requena, J. (2016). Desvanecimiento de la brecha de género en la universidad venezolana. Interciencia, 41(3), p. 154.
  9. Sobre este tema, para una visión de la década de 1990 se puede leer el trabajo: Vessuri, H. M. y Canino, M. V. (2001). El género en la ciencia venezolana, 1990-1999. Interciencia, 26(7), pp. 272-281. Para el caso de la Universidad Central de Venezuela, las autoras afirman que: «La evolución de los egresados en la década de 1990 revela una institución con una población femenina dominante. El 66% de los egresados en dicho lapso han sido mujeres».

 

José Álvarez-Cornett es Licenciado en Física (Universidad Central de Venezuela (UCV), 1981) con posgrados en Geociencias (Universidad de California, Berkeley) y Negocios (MBA, University of Southern California, 2000). Es geofísico petrolero, especializado en planificación estratégica y negocios Asia-Pacífico que también estudió mandarín y cultura china en el Beijing Language and Cultural University (1992-1995). Ensayista, especialista en curaduría de contenidos – web information advisory – y estrategias de infoatención, profesor universitario (UCV) de historia de la ciencia y la tecnología, colaborador invitado en el Laboratorio de Historia de la Ciencia y la Tecnología del Centro de Estudios de la Ciencia del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) e investigador principal del Proyecto VES. Además de la historia de la ciencia y la tecnología, está interesado en la cultura y culinaria asiática, el desarrollo sostenible, la prospectiva tecnológica y los futuros personales. Está en Twitter: @Chegoyo