El vuelo del dragón que dio comienzo a la nueva conquista del espacio

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Mientras la exploración espacial se encontraba en uno de sus mejores momentos, y el mundo se preparaba para la misión Apolo 14, la cuarta que llevaría exitosamente humanos a la Luna, y la primera en usar un rover para desplazarse sobre su superficie a mediados de 1971, nacía en Sudáfrica un niño del cual hoy todos están hablando. 

Elon Musk es considerado en la actualidad como un personaje sacado de una película de ciencia ficción, un innovador que en menos de veinte años ha hecho que su empresa de tecnología de exploración espacial – SpaceX – sea ahora parte de los libros de historia al conseguir enviar los primeros astronautas en una nave privada, algo que pocos hubieran imaginado hace cincuenta años. Además consigue devolverle a Estados Unidos la capacidad para enviar seres humanos al espacio desde su propio suelo, perdida desde el 2011 con el último vuelo del programa de transbordadores espaciales. Desde entonces los norteamericanos han tenido que usar cohetes rusos lanzados desde el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán) para enviar a sus tripulaciones.

Llegar a este momento para la empresa SpaceX desde su fundación en el año 2002, ha significado superar varios obstáculos y lanzamientos fallidos, con la firme meta de convertirse en los proveedores de un sistema de transporte eficiente y reutilizable, que convierta los viajes al espacio en algo cotidiano y accesible para muchas más personas; aunque el verdadero sueño de Musk es llevar una misión tripulada a Marte y lograr colonizar el planeta rojo.

El éxito de Space X se debe también a su presidenta y jefe de operaciones, la ingeniera con estudios en matemática aplicada Gwynne Shotwell, la responsable día a día de las operaciones y crecimiento de compañía, quien es parte de la lista de las mujeres con más poder del mundo.

El sábado 30 de mayo del 2020 será recordado como la fecha en que el cohete Falcon 9, con la cápsula Crew Dragón, de SpaceX despega exitosamente desde la legendaria plataforma de lanzamiento 39A en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, la misma que vio despegar años atrás al último transbordador espacial, y otro tantos más al cohete Saturno V llevando por primera vez seres humanos a la Luna.

Tras casi 20 horas orbitando la Tierra, la Crew Dragon con los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken finalmente se acopló a la Estación Espacial Internacional (EEI) a 400 kilómetros sobre nuestras cabezas y viajando a una velocidad de 27 mil kilómetros por hora, para sumarse al equipo de tres astronautas de la expedición 63 que comenzó el 17 de abril de este año. 

Dough y Bob estarán entre 6 y 16 semanas en el habitáculo espacial antes de completar la última fase de la misión que será su regreso a casa. En ese momento Space X, que ya es líder mundial en la puerta en órbita de satélites, tendrá luz verde para continuar con el contrato de 3 mil millones de dólares firmado con Nasa para proveer 6 misiones tripuladas a la EEI. Entre sus planes también está iniciar en menos de dos años los vuelos turísticos al espacio. Su competidor, la empresa Boing tiene por su parte que demostrar que también puede hacer lo propio con su cápsula CST-100 Starliner dentro del programa de tripulación comercial de la Nasa, en un acuerdo de mas de 4 mil millones de dólares.

La nueva conquista del espacio, que abre el capítulo mas ambicioso en la historia de los viajes tripulados, está en manos de empresas privadas. Parece que atrás quedaron las motivaciones nacionalistas que dieron cuenta de cómo Estados Unidos y la antigua Unión Soviética se disputaban el poder hace sesenta años exhibiendo sus hazañas durante los comienzos de la carrera espacial.

Desde tú casa hasta los confines del universo

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Permanecer en nuestras casas en estos momentos es la mejor forma para enfrentar la situación que estamos viviendo. Podemos aprovechar esta condición para usar algunas herramientas que nos permiten explorar, desde la comodidad de nuestra habitación, un sinnúmero de regiones y objetos en el universo. Incluso, podemos hasta ser participes de proyectos de ciencia ciudadana, colaborando con científicos de diversas partes del mundo, en proyectos para analizar información, apoyar la clasificación de datos, y aprender sobre la incesante y fascinante labor de la ciencia que estudia el cosmos.

En muchos casos se demuestra como la astronomía es tal vez el mejor ejemplo de un modelo de cooperación entre profesionales y aficionados, y es un referente de ciencia ciudadana.

La curiosidad permite que todos los días muchos apasionados por el firmamento hagan descubrimientos, dedicando tiempo a explorar catálogos y bases de datos en línea. Si alguien quiere descubrir un asteroide, una explosión de supernova, o algo que probablemente ni se imagina, tan solo debe poner empeño y dedicación porque opciones hay muchas.

Una de las más conocidas es el proyecto que nació en el año 2007 con el nombre de Galaxy Zoo, y que invitaba a la gente a ayudar a los científicos en la clasificación de galaxias, de miles de galaxias cuyas imágenes reposan en un catálogo al que cualquiera puede acceder libremente. Gracias a este proyecto, una joven holandesa descubrió un nuevo tipo de objeto, una especie de fantasma cósmico, que desde entonces lleva su nombre, el objeto Hanny. El proyecto evolucionó y hoy Zooniverse engloba a una gran variedad de iniciativas de ciencia ciudadana.

Recientemente el panorama de opciones se ajusta a intereses tan variados como crear un mapa, como los de Google maps, usando fotografías nocturnas que hacen astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional, para que los ciudadanos apoyen la clasificación de estas fotografías, o la posibilidad de convertirse en un cazador de asteroides para identificar a estos cuerpos, algunos de los cuales podrían convertirse en verdaderas amenazas si llegaran a impactar contra la Tierra.

Otros nos llevan aún más lejos, y nos enfrentan al reto de entender características de planetas extrasolares, mundos a millones y millones de kilómetros de nuestro ahora convulsionado hogar.

Astrovirología ¿virus alienígenas?

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Los virus son las entidades biológicas más comunes en nuestro planeta pudiendo superar hasta 100 veces la cantidad de cualquier otro organismo celular. Cada mililitro (20 gotas) de agua de mar puede contener varios millones de virus y se calcula que si se colocaran en fila india todos los virus de nuestro planeta, un rayo de luz tardaría 10 millones de años en recorrer la distancia entre el primero y el último.

Ya ha pasado mas de un siglo desde que se descubrieron por primera vez, y aunque su papel en el origen y evolución de la vida parecen ser críticos, en parte debido a la gran diversidad en su estructura y en su secuencia genómica, su mala reputación hace que el solo hecho de oír hablar de ellos nos atemorice.

En el estudio de las condiciones óptimas para la vida, el interés incluye los ambientes más allá de nuestro planeta. Responder preguntas del tipo ¿Cómo comienza y evoluciona la vida?, ¿Existe vida en otro lugar del Universo? ¿Cuál es el futuro de la vida en la Tierra y más allá ? son parte de interés de la astrobiología desde hace algunas décadas.

Más recientemente la astrovirología, una subdivisión de la astrobiología, busca precisamente resaltar la importancia de enfocarse en los virus y en la posibilidad de que sea un virus el primer espécimen encontrado en una exploración planetaria.  Si encontramos estos agentes infecciosos en otra parte del universo, tendremos una indicación de vida, teniendo en cuenta que requieren del ADN de un ser vivo para reproducirse, introduciéndose en sus células.

Desde hace un lustro hay un gran interés en la posibilidad de tener virus fuera de las fronteras de nuestro planeta, pero muchas incógnitas sobre, por ejemplo, las consecuencias que tendrían sobre la salud humana, están aun por resolver.

El temor de una contaminación interplanetaria esta latente desde hace mas de medio siglo. En el recordado viaje de los primeros seres humanos que lograron llegar a la Luna, los astronautas volvieron a casa pero no pudieron ir directamente a celebrar y abrazar a sus seres queridos, teniendo que ingresar inmediatamente a una instalación móvil -una especie remolque -, para pasar un período de cuarentena de tres semanas, evitando cualquier posibilidad de contagio por algún agente alienígena adquirido durante la travesía.

La idea detrás de la astrovirología surge en parte por el descubrimiento en el 2012 de un grupo de virus totalmente nuevo, encontrado en lagos de ácido ardiente en Italia  (93 ºC y pH 1.5). Los virus son capaces de sobrevivir en ambientes extremos y se adaptan a los cambios. Amanecerá y veremos, pero parece que, como lo destacan algunos de los principales investigadores en el área, donde haya vida, hay virus.

Un Nuevo Mundo con nombre de astrónomo

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Este año se conmemoraron los 566 años del natalicio de Américo Vespucio, y siempre es bueno momento para subrayar su labor histórica como uno de los primeros que captó la dimensión del descubrimiento de lo que parecía ser un continente separado, un nuevo continente. Las ciencias fueron siempre uno de los motores de su vida.

Aunque su nombre ha estado siempre opacado por el de Cristobal Colón, su insignia esta presente en todo ese continente que fue nombrado en su honor, nuestra América.

Su pasión por la ciencias comenzó desde temprana edad. Teniendo a su disposición una de las mejores bibliotecas de Florencia, la ciudad italiana donde nació el 9 de marzo de 1454, perteneciente a su abuelo, un religioso dominico, Vespucio complementa el acervo más humanista de su familia, con una fuerte inclinación por las matemáticas y la física.

Se apasiona rápidamente por la astronomía y la cosmografía, y comienza a coleccionar mapas, a soñar con viajes, y a preparar el largo camino expedicionario que le espera en el horizonte.

En 1492 llega a Sevilla (España) y es allí donde su interés por la navegación ya no tiene marcha atrás. Conoce a Colón y participa en los preparativos de su segundo viaje a las tierras recientemente descubiertas, aunque solo hasta 1499 cuando obtiene el puesto de astrónomo y cartógrafo en una expedición de Alonso de Ojeda, se embarca y cruza el océano hasta el actual territorio de Venezuela, en el delta del rio Orinoco. En un segundo viaje en 1501 navega durante casi un año por el hemisferio sur, descubriendo fauna y flora completamente nuevas.

A diferencia de Colón, la motivación de Vespucio es principalmente científica. Observa durante incontables horas los cielos con su astrolabio, tratando de encontrar nuevos puntos de referencia astronómicos, descubriendo así nuevas constelaciones invisibles desde latitudes europeas. La Cruz del Sur es la más famosa de ellas, una de las más emblemáticas que adorna los cielos del hemisferio sur, y las banderas de Brasil, Australia, Nueva Zelanda, entre otras.

Observaciones detalladas de la luna con las que puede medir con mayor precisión la longitud, y por tanto la distancia recorrida sobre paralelos terrestres, le indican que tiene bajo sus pies una vastedad de tierra. Para Vespucio es claro que se encuentran frente a un Nuevo Mundo, a diferencia de Colón que siempre pensó que estaban en la parte más este de Asia.

Vinieron más expediciones y su nombre empezó a ser reconocido en toda Europa.  Su obra Mundus Novus es el primer testimonio del Nuevo Mundo con una aproximación científica.

En 1507, año siguiente de la muerte de Colon, se propone el nombre de América al nuevo continente, un merecido homenaje para quien terminó sus últimos años formando futuros navegantes en astronomía e impregnándoles su pasión por la ciencia y los descubrimientos,.

Un genio para la eternidad

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A comienzos del siglo XX, un desconocido personaje nacido el 14 de marzo de 1879 en Ulm, una pequeña ciudad alemana a orillas del Danubio, movía los cimientos de la física y cambiaría para siempre nuestro entendimiento de la naturaleza del universo. En 1905 el joven Albert Einstein era un empleado de la oficina de patentes de Berna (Suiza) a donde había llegado luego de graduarse de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich y no haber logrado encontrar trabajo en la universidad. Einstein acepta el empleo que le ofreció su compañero de clase Marcel Grossmann en la Oficina Federal de la Propiedad Intelectual de Suiza, y trabaja allí de 1902 a 1909.

Durante aquellos años la vida de Einstein experimenta grandes cambios. En 1903 se casa con Mileva Maric, compañera de clase y, para muchos, una gran apoyo y pieza fundamental en su investigaciones en estos primeros años. Al año siguiente tuvieron a su hijo Hans Albert Einstein y en 1905, con escasos 26 años, termina sus estudios de doctorado y publica cuatro trabajos en la revista “Anales de Física” que transformarían muchos aspectos de la ciencia y la tecnología de todo el siglo.

Estos trabajos, conocidos como los artículos del Annus Mirabilis (año milagroso), están relacionados con el movimiento aleatorio de las partículas que se encuentran en un fluido (movimiento browniano), la emisión de electrones por un material debido a la incidencia de luz sobre el (efecto fotoeléctrico), la relatividad especial, y la equivalencia entre la masa y la energía popularizada en su famosa ecuación E=mc2.

Pocos momentos en la historia de la ciencia han sido tan específicos y determinantes para establecer la introducción de un nuevo paradigma, y Einstein lo consigue además trabajando en la física de los pequeño y lo grande. El efecto fotoeléctrico es uno de los primeros experimentos que abrió la ventana al comportamiento atómico de la materia y que nos llevaría al campo de la mecánica cuántica, mientras que la teoría de la relatividad se confirma a grandes escalas, en ambos casos fenómenos alejados de la experiencia cotidiana de un habitante de comienzos  del siglo XX.

Es sorprendente como, a partir de experimentos mentales como imaginar a una persona viajando por el espacio metida en un ascensor, o en escarabajos ciegos recorriendo superficies curvas generadas por la deformación del espacio y el tiempo debido a la enorme masa de las estrellas, Einstein formula la teoría general de la relatividad, que presentaría al mundo en 1915.  Más de un siglo después seguimos maravillándonos con la efectividad de su teoría, que se comprueba una y otra vez. La última gran comprobación tuvo lugar hace solo cuatro años, con el descubrimiento directo de ondas gravitacionales, las llamadas arrugas del universo, que evidencian como el movimiento de los objetos hacen que el espacio y el tiempo se curven.

En poco tiempo sus investigaciones lo catapultan a la fama, principalmente desde 1919 a raíz de la confirmación mediante la observación de un eclipse total de Sol, de su teoría general de la relatividad. Un par de años después es galardonado con el premio Nobel de Física y de allí en adelante se convertiría en un ícono de la ciencia y de la cultura popular, como muy pocos personajes lo han sido. Trabaja como académico en las universidades de Berna, Zurich, Praga y Berlín, hasta que finalmente en 1933 emigra a los Estados Unidos para asumir el cargo de profesor de física teórica el Instituto de Estudios Avanzados en la Universidad de Princeton.

Hasta su muerte, el 18 de abril de 1955, a la edad de 76 años, Einstein se mantuvo activo en la academia, pero también como figura relevante en el contexto mundial de la cultura y la política. Es notable su importante defensa de la paz, y el llamado a esta causa para los dirigentes en tiempos en donde los intereses bélicos y de poder estaban a la orden del día.

La teoría de la relatividad es tal vez lo que mas hemos escuchado hablar del gran genio de la física, aunque lejos de lo que muchos piensan, no establece que “todo es relativo”, sino por el contrario, que las leyes físicas, y de manera destacada la velocidad de la luz, son las mismas en cualquier marco de referencia. Lo que en la época de Einstein no era mas que algo pertinente a la teoría hoy tiene múltiples aplicaciones en nuestro diario vivir. Sin ir muy lejos, los sistemas GPS incorporados en nuestros teléfonos celulares y que nos permiten usar aplicaciones para llegar a nuestro destino, o divertirnos jugando Pokémon Go, reflejan el claro impacto de la teoría de la relatividad en nuestra actual sociedad.

Al celebrarse un año mas del nacimiento de este gran genio de la humanidad que asombró al mundo con el poder creativo de su mente, debemos recordar precisamente hoy, en un mundo inundado con gran cantidad de información, la importancia de promover la creatividad en nuestros niños y jóvenes, ya que como el mismo Einstein lo mencionaba “la imaginación es más importante que el conocimiento, porque el conocimiento es limitado, mientras que la imaginación abarca todo el mundo, estimulando el progreso y dando a luz la evolución”