#CienciaLatina: La joven astrónoma chilena que descubrió un planeta extrasolar

Por Francisca Concha, de Primer Fotón

Maritza Soto tiene 25 años y es estudiante de Doctorado en Ciencias mención Astronomía en la Universidad de Chile. En agosto de 2015, la joven astrónoma saltó rápidamente a la fama al confirmarse el primer gran descubrimiento de su carrera: un nuevo planeta extrasolar, que orbita una estrella gigante roja.

Maritza-SotoMaritza dedica su investigación de doctorado al área de exoplanetas o planetas extrasolares, es decir, planetas que se encuentran orbitando estrellas distintas al Sol. Dentro de su investigación, le tocó estudiar datos del sistema HD110014 que corresponde a una estrella gigante roja, Chi Virginis, ubicada en la constelación de Virgo.

En el año 2009 se había descubierto un exoplaneta alrededor de Chi Virginis. Sin embargo, surgieron algunos problemas. Los datos que se utilizaron para el descubrimiento de este planeta se obtuvieron con el espectrógrafo FEROS, ubicado en el observatorio astronómico La Silla, en la Región de Coquimbo. Una vez hecho el descubrimiento, los astrónomos notaron que habían problemas en los datos obtenidos y en el análisis posterior. Los datos debían ser procesados nuevamente para confirmar que, efectivamente, existía este planeta, que recibía el nombre de H110014b.

Fue ahí cuando comenzó el trabajo de Maritza. Ella tuvo que analizar, nuevamente, los datos de cinco estrellas que habían sido observadas con FEROS, entre ellas H110014, para confirmar que estuvieran correctos y que el exoplaneta detectado en este planeta existe realmente.

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El telescopio de 2.2 metros del observatorio astronómico La Silla, donde se encuentra montado el instrumento FEROS, con el cual se obtuvieron los datos del descubrimiento. Imagen vía ESO.

Con un nuevo y cuidadoso análisis de los datos, Maritza y su equipo determinaron que dicho planeta estaba presente en el sistema. Pero, además, hubo otra sorpresa: ahora que los datos estaban correctamente analizados, Maritza encontró una segunda señal, que parecía sugerir la presencia de un nuevo planeta aún no descubierto alrededor de esta estrella.

Luego de alrededor de 8 meses de trabajo, confirmó su hipótesis: había un segundo planeta orbitando Chi Virginis. Este recibe el nombre de HD110014c, siguiendo los protocolos usuales: el primer planeta descubierto en torno a una estrella es el b, luego la c, y así sucesivamente.

El descubrimiento de Maritza se hizo a través del método llamado de la Velocidad Radial. Cuando una estrella posee planetas a su alrededor, la presencia de éstos genera pequeñas variaciones en la velocidad de dicha estrella. Como ya se sabía (y ahora se había confirmado nuevamente) que HD110014 tenía un planeta, se conocían las variaciones en velocidad que este planeta generaba. Sin embargo, al trabajar con las observaciones de esta estrella, Maritza notó la presencia de nuevas y distintas variaciones, que no coincidían con las generadas por el planeta ya descubierto.

El planeta HD110014c se encuentra a 293 años-luz de la Tierra, tiene más de tres veces la masa de Júpiter, y está mucho más cerca de su estrella de lo que Júpiter se encuentra del Sol. Además, orbita su estrella con un periodo de 130 días. Por estas características, este tipo de planetas extrasolares reciben el nombre de hot Jupiters, o Júpiters calientes, ya que la cercanía a su estrella los hace alcanzar enormes temperaturas.

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Representación artística de un hot Jupiter, el tipo de exoplaneta al que correspondería el descubierto por Maritza. Imagen de phys.org.

Este descubrimiento puso a Maritza en la portada de diarios chilenos y internacionales. La joven astrónoma señaló a BBC Mundo que su alegría se confirmó cuando fue aceptado el artículo con su descubrimiento, en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society:

<<En el artículo tenemos que escribir por qué nosotros creemos que es un planeta y mostrar los datos que se tomaron para concluir que no es otra cosa; por ejemplo, en este caso pudimos concluir que no era una mancha en la superficie de la estrella ni tampoco era actividad magnética en la estrella, por lo tanto la única otra razón que nos quedaba era que era un planeta.

Al momento en que aceptan el documento, aceptan todo lo que nosotros escribimos, el método que seguimos, las conclusiones que sacamos, etc. Por tanto, aceptan que esto sí es un planeta y ya queda confirmado.>>

El paper fue publicado con Maritza como primera autora, en conjunto con su profesor guía James Jenkins, post-doc en el Departamento de Astronomía la Universidad de Chile, y el Doctor Matías Jones, del Centro de Astroingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

De su descubrimiento, Maritza también destaca que se puede hacer ciencia de alto nivel en Chile y Latinoamérica:

<<Una cosa muy importante de todo esto es que se demuestra que hay muchos descubrimientos astronómicos que se producen en Chile, no todo viene de Estados Unidos, Europa o Australia sino que en Latinoamérica también existen los científicos que pueden hacer descubrimientos de este tipo.>>

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#CienciaLatina: Droga contra el cáncer, desarrollada en Chile, es aprobada por la FDA

Por Francisca Concha, del blog Primer Fotón

Pablo Valenzuela, bioquímico chileno y Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas en Chile 2002, junto con Luis Burzio, investigador y director científico de Andes Biotechnologies, y Bernardita Mendez, ‎Jefe de Investigación y Desarrollo en la Fundación Arturo López Pérez, encabezan el equipo de investigación que ha desarrollado la que podría ser la «bala mágica» contra el cáncer: una droga que es capaz de destruir las células cancerígenas, sin dañar las células sanas.

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Luis Burzio y parte de su equipo en Andes Biotechnologies. Vía Revista Qué Pasa.

Esta droga, llamada por ahora simplemente droga 1537, fue completamente diseñada y financiada por chilenos, a través de fondos privados y capitales estatales. El 13 de septiembre de este año, después de un largo trabajo de pruebas preclínicas en animales, la droga fue aprobada por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos para realizar pruebas clínicas en humanos. La primera paciente, anónima, llegó el 16 de noviembre al hospital de la Universidad de California, en San Francisco, donde con su consentimiento le será administrada la droga. Lo único que se sabe de esta paciente es que posee un cáncer ovárico avanzado, para el cual ya no existen tratamientos disponibles.

¿Cómo funciona?

Esta droga funciona de manera totalmente distinta a los tratamientos existentes para el cáncer. Según han explicado los científicos que la desarrollaron, se basa en disparar a un «blanco» nuevo, que no ha sido utilizado hasta ahora para combatir el cáncer. En una nueva ruta metabólica, la droga ataca a una molécula específica que tiene que ver con la proliferación celular.

Un cáncer se desarrolla cuando ciertas células comienzan a multiplicarse descontroladamente. La molécula que esta nueva droga ataca controla la multiplicación de las células. Al concentrarse en esta molécula, la droga detiene el crecimiento del tumor, sin perjudicar a las células sanas: las células descontroladas son forzadas al proceso de apoptosis, una autodestrucción o «suicidio» celular, mientras que las células con comportamiento normal no se ven afectadas. En las pruebas preclínicas con animales se determinó que la droga evitó el crecimiento de tumores, y en algunos casos incluso los eliminó por completo. Además, utilizada después de cirugía para extirpar el tumor, esta droga podría evitar la metástasis, que es la dispersión del cáncer por otros órganos sanos del cuerpo.

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Infografía vía Las Últimas Noticias.

Pero esta droga tiene otra característica muy importante: al concentrarse en atacar un blanco que es común a todo cáncer, esta podría ser útil para detener y eliminar cualquier tipo de cáncer, en cualquier órgano del cuerpo. Esto también es algo nunca antes visto, ya que en la actualidad los tratamientos son distintos dependiendo del cáncer que se quiera combatir.

¿Cuáles son las perspectivas?

Si bien el equipo de investigadores señala que se encuentran muy esperanzados, también mantienen los pies en la tierra: de los miles de desarrollos contra el cáncer que se descubren y estudian cada año, solo unos pocos terminan siendo realmente efectivos. Si bien las perspectivas son bajas, el que una droga de este nivel haya sido desarrollada totalmente en Chile, y que haya sido ya aprobada por la FDA para sus pruebas, es un logro enorme.

Este año comienza la fase 1 de las pruebas clínicas, las cuales tienen que ver con la toxicidad: establecer cuál es una dosis segura de esta droga para utilizar en humanos. Luego de eso vendrán las pruebas que buscarán determinar si la droga realmente sirve para detener el cáncer en seres humanos. Podrían pasar unos 10 años hasta que la droga se encuentre completamente probada y se pueda determinar si se usará clínicamente o no.

De la ciencia básica a la ciencia aplicada

El desarrollo de esta droga comenzó con una investigación en ciencia básica. En los años 80, Luis Burzio comenzó estudiando espermatozoides, en particular la espermatogénesis, el proceso donde éstos se generan. Años más tarde, descubrió una molécula de RNA de origen mitocondrial que parecía ser vital para acelerar la división celular en un cigoto, la célula que surge en el momento de la fecundación.

Justo después de la fecundación, el cigoto debe comenzar a multiplicarse para comenzar a desarrollar el feto humano. La molécula que descubrió Burzio estaba relacionada, precisamente, con el proceso de aceleración de la multiplicación celular. Si bien el estudio original no estaba ligado al cáncer, con el tiempo los científicos descubrieron que podría dirigirse hacia ese ámbito.

En el año 2009, la empresa Andes Biotechnologies es fundada para seguir con esta investigación, ahora totalmente enfocada hacia la batalla contra el cáncer. Fueron cerca de 12 años de trabajo los necesarios para llegar, desde la base de los estudios en espermios, hasta la tecnología que hoy podría llevar a una cura para el cáncer.

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