#DevicePhysics: Aprendiendo física con viejos y nuevos dispositivos

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#DevicePhysics es un proyecto que iremos desarrollando para aportar un granito de arena al amplio mundo de la divulgación y la enseñanza de la ciencia a través de la comprensión de la física de los dispositivos de baja y alta tecnología, desde juguetes y máquinas simples hasta aparatos modernos que involucran electrónica y/o nuevos materiales. Por supuesto que se ha escrito mucho al respecto, desde hace décadas, y se sigue escribiendo y parte de la propuesta consiste, precisamente, en reunir y compartir la literatura sobre este tema. La otra parte de la propuesta, como no puede ser de otra manera, es aportar alguna que otra cosa original o al menos algún enfoques diferente, cosa que ya hemos avanzado desde hace algunos años en notas del blog (aquí), así como en artículos publicados en journals (aquí).

 


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Divulgación sobre Gravedad Cuántica de Lazos

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“Loop Quantum Gravity for Everyone” es un libro de divulgación recién editado (enero 2020) sobre Gravedad Cuántica de Lazos (LQG), una de las principales propuestas, junto con la teoría de cuerdas, que pretenden unificar los dos pilares de la física moderna, la relatividad general con la mecánica cuántica.


Los autores de este libro de 104 páginas son físicos reconocidos mundialmente como dos de los principales impulsores de la LQG en las últimas tres décadas, los investigadores Rodolfo Gambini (Universidad de la República, Uruguay) y Jorge Pullin (Louisiana State University, USA).

La gravedad cuántica de lazos (o de bucles) tiene varios antecedentes, pero su nacimiento formal se puede considerar que ocurrió en el año 1986, con el artículo “New Variables for Classical and Quantum Gravity” del físico indio Abhay Ashtekar, quien reformuló las ecuaciones de campo de la relatividad general de Einstein. Al cuantizar la gravedad, el espacio-tiempo a escalas extremadamente pequeñas (denominada escala de Planck), deja de ser el suave y continuo espacio-tiempo de la relatividad general, para presentarse como una red tejida, discontinua pero densa de “átomos de espacio-tiempo”. Esta estructura es compleja en la escala de Planck pero en escalas más grandes parece suave y continua, coincidiendo con la imagen de la relatividad general. En gravedad cuántica es usual la analogía del océano, creada por el gran físico John A. Wheeler, desde lejos, desde un avión por ejemplo, la superficie del océano parece suave y continua (como el espacio-tiempo en la relatividad general), pero de cerca, cuando estamos en la playa, se aprecia la superficie agitada y la espuma con todos sus detalles e irregularidades (esa sería la visión de una teoría cuántica de la gravedad, donde el espacio-tiempo está permanentemente alterando su topología.)

Imagen de un artículo de divulgación de Abhay Ashtekar, “Gravitation Quantique”, en la revista francesa La Recherche, Nº 160, de 1984. Se muestra el aspecto que tendría el espacio-tiempo en tres escalas diferentes. Arriba la escala clásica, donde el espacio-tiempo parece suave y se puede modelar según la relatividad general. Abajo la escala de Planck donde el espacio-tiempo presenta una topología compleja y cambiante que requiere de una teoría cuántica de la gravedad.

Al inicio del libro Loop Quantum Gravity for Everyone, los autores confiesan que aún “no conocemos un solo fenómeno o experimento físico observable que requiera una teoría cuántica de la gravedad para explicarlo.” Por lo que surge naturalmente una pregunta ¿Para qué entonces dedicar tiempo a una tarea intelectualmente tan exigente? A lo que responden con dos motivos:

1º) “El primero es la unidad y la coherencia de la física. Sabemos que todas las otras interacciones fundamentales (electromagnéticas, fuertes y débiles) requieren de la mecánica cuántica para describir correctamente la naturaleza. La razón de esto es que estas interacciones son importantes a nivel microscópico, sabemos que a nivel microscópico las cosas son de naturaleza cuántica. La gravedad es importante solo en el nivel macro, como en los objetos astronómicos, y allí los efectos cuánticos son insignificantes. Como veremos, la relatividad general predice situaciones como los agujeros negros y el Big Bang donde los efectos cuánticos son importantes, pero no tenemos acceso experimental directo a ellos.”

2º) “La segunda razón para hablar sobre la gravedad cuántica es que no sabemos cómo acoplar teorías clásicas y cuánticas de manera consistente. Como veremos, la mecánica cuántica tiene propiedades contraintuitivas. Una de ellas es que las cantidades físicas no tienen valor hasta que se miden. No es que uno ignore sus valores hasta que uno mida, simplemente no existen. ¿Cómo, por lo tanto, se puede combinar esa teoría con una teoría clásica en la que las cantidades físicas deben tener valores todo el tiempo? Uno puede pensar que no tener ningún experimento o fenómeno que explicar haría muy fácil construir una teoría de la gravedad cuántica. Después de todo, uno no está limitado por experimentos que podrían descartar teorías candidatas. Sin embargo, ha resultado ser muy difícil de hacer. La razón de esto es que, como veremos, la teoría general de la relatividad de Einstein describe la gravedad, no en términos de una fuerza como en todas las otras interacciones, sino como una deformación del espacio-tiempo. Esto hace que la gravedad sea muy diferente de las otras tres interacciones. Por lo tanto, no es sorprendente que presente desafíos únicos en el momento de su cuantización.”

El libro tiene nueve capítulos. Comienza presentando las teorías de la relatividad general (cap. 2) y la mecánica cuántica (cap. 3), para luego explicar la teoría cuántica de lazos (cap. 4), dar algunas aplicaciones en agujeros negros (cap. 5) y cosmología (cap. 6) y terminar con otros desarrollos y perspectivas a futuro en los tres últimos capítulos.

Está dirigido al público en general, estudiantes de física y entusiastas de la ciencia. No tiene ecuaciones, como casi todo libro de divulgación, lo que no quita que se trata de una lectura dasafiante, como es de esperar de uno de los temas más complejos a los que se enfrenta la ciencia desde hace varias décadas.

El libro está en inglés y se puede comprar en papel o en formato electrónico en el sitio de la editorial World Scientific, en este enlace: https://doi.org/10.1142/11599.

Para complementar este libro (o para quienes no se llevan con el inglés) pueden acceder al curso en español de Jorge Pullin en la plataforma edX sobre “Introducción a la gravedad cuántica de lazos.”
En este enlace: https://www.edx.org/course/introduccion-a-la-gravedad-cuantica-de-lazos

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Humo australiano en América

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Ocurre del otro lado del mundo, pero no por eso nos es ajeno. Una tragedia natural sacude Australia entre fines del año 2019 y principios del 2020. Devastadores incendios azotan el continente, producto de un verano particularmente caluroso, ventoso y seco.
Las nubes de humo son tan densas que cruzan el océano Pacífico, alcanzando el continente americano a 12.000 kilómetros de distancia, donde se han observado cambios de coloración en los cielos de varios países sudamericanos.

En la siguiente animación computacional se puede apreciar el movimiento de las partículas de carbón para los primeros diez días del mes de enero de 2020. El carbón suspendido en el aire, uno de los productos del fuego de los incendios, es transportado por circulacíón atmosférica en dirección hacia el este. La animación ha sido desarrollada por Andrej Flis de Severe Weather Europe, en base al modelo de predicción NASA GEOS-5 (Goddard Earth Observing System, version 5).

Incendios masivos.
En la siguiente imagen simulada, generada por Anthony Hearsey, se pueden apreciar los focos de incendios que se produjeron entre el 5 de diciembre de 2019 y el 5 de enero de 2020. Debe tenerse en cuenta que no es una imagen satelital y que no representa un día en particular, ni tampoco significa que todos esos focos hayan estado encendidos durante todo este tiempo. Pero sirve para hacerse una idea de la escala que han tenido estos incendios en un continente que es comparable en tamaño a Europa.

Por último comparto un video del satélite meteorológico GOES-12, también conocido como GOES-Este, que muestra la presencia real del humo de los fuegos australianos sobre la región sudamericana, en particular sobre Argentina y Uruguay.
El GOES-12 es parte del sistema de Satélites Geoestacionarios Operacionales Ambientales (GOES – Geostationary Operational Environmental Satellite), perteneciente al Servicio Meteorológico de los Estados Unidos y a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Las imágenes se pueden seguir en tiempo real en su sitio oficial (aquí).

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100 años de Isaac Asimov

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Nacido el 2 de enero de 1920 en Rusia, pero criado y educado en los Estados Unidos, Isaac Asimov fue sin ningún lugar a dudas uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX.
Célebre como autor de más de 500 libros de las más diversas áreas, principalmente ficción, historia y divulgación. Es tal vez el escritor más famoso de ciencia ficción. Pero también fue un divulgador científico consumado, doctor en química, conocedor de la ciencia de su tiempo, profundo amante de la historia y explorador del futuro. Humanista, defensor del conocimiento, de la alfabetización científica y de la razón como motor del progreso, en contra de toda superstición. Una mente genial. Un aniversario para celebrar. 
“El antiintelectualismo es el culto a la ignorancia. Ha sido una constante en nuestra historia política y cultural, promovida por la falsa idea de que la democracia consiste en que ‘mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento’ .” 
Isaac Asimov, Newsweek, 21 de enero de 1980.

Algunos de mis libros de este amado autor
















UN CULTO A LA IGNORANCIA
(Columna de Isaac Asimov, en la revista Newsweek, 21 de enero de 1980. Traducción: Alexis Condori)

Es difícil discrepar con esa vieja sentencia que justifica la libertad de prensa: «la gente de Estados Unidos tiene derecho a saber». Casi parece una crueldad tener la ingenuidad de preguntar «¿Derecho a saber qué? ¿ciencias?¿matemáticas?¿economía?¿lenguas extranjeras?».
Nada de lo mencionado, por supuesto. De hecho, uno bien podría suponer que el sentir popular es que los estadounidenses están mucho mejor sin esas menudencias.
En Estados Unidos hay un culto a la ignorancia, y siempre lo ha habido. El antiintelectualismo ha sido esa constante que ha ido permeando nuestra vida política y cultural, amparado por la falsa premisa de que democracia quiere decir que «mi ignorancia vale tanto como tu saber».
Habitualmente, los políticos se han esmerado en hablar la lengua de Shakespeare y Milton lo más antigramaticalmente que han podido, tratando así de evitar ofender a sus oyentes dándoles la impresión de haber ido al colegio. Así, Adlai Stevenson, que inocentemente dejó entrever cierta cultura e inteligencia en sus discursos, vio como el rebaño de los estadounidenses afluía hacia un candidato a la presidencia que inventó su particular versión de la lengua inglesa y que, desde entonces, no da tregua a los cómicos que lo imitan.
George Wallace, en sus discursos, solía hacer leña del «intelectual relamido», y era digno de ver con qué clamores de aprobación respondía a esa expresión su relamido público.
Expresiones muy usadas: Ahora los oscurantistas tienen una nueva consigna: «¡No confíes en los expertos!». Hace diez años era «No confíes en nadie que tenga más de 30 años». Pero los que aireaban tal consigna vieron que la alquimia inevitable del calendario los acabó volviendo a ellos unos treintañeros indignos de confianza, y parece que decidieron no volver a cometer ese error jamás. «¡No confíes en los expertos!» es algo que se puede decir sin ningún peligro. Nada, ni el paso del tiempo ni la exposición a la información, los convertirá en expertos en nada de provecho.
También está en boga otra palabra con la que se da nombre a todo aquel que admira la aptitud, el conocimiento, la cultura y la capacidad, y que desea que se extiendan. De ese tipo de gente decimos que son «elitistas». Es la palabra más jocosa jamás inventada, ya que los que no pertenecen a la élite intelectual no saben qué es un «elitista» o cómo se pronuncia la palabra.(1) No bien alguien grita «elitista» se hace evidente que dentro de esa persona se esconde un elitista que siente remordimiento por haber ido al colegio.
De acuerdo, olvidémonos de mi ingenua pregunta. Cuando decimos que la gente de Estados Unidos tiene derecho a saber, no nos referimos a cosas elitistas. Lo que tiene derecho a saber es, vagamente, algo así como «lo que pasa». La gente de Estados Unidos tiene derecho a saber «lo que pasa» en los tribunales, en el Parlamento, en la Casa Blanca, en los consejos industriales, en las agencias reguladoras, en los sindicatos; ahí donde tienen asiento los poderosos.
Muy bien, estoy de acuerdo. ¿Pero cómo se va a conseguir que la gente sepa todo eso?
Si nos dan libertad de prensa y nos dan periodistas que quieran investigar, que sean independientes y valientes; no cabe duda de que, cuando haya algo importante que saber, la gente lo sabrá.
Claro, ¡siempre y cuando la gente sepa leer!
Resulta que el leer es una de esas cosas elitistas a las que me refería; y una mayoría de estadounidenses, desconfiando como desconfían de los expertos y despreciando como desprecian a los intelectuales relamidos, no sabe leer y no lee.
Naturalmente, el estadounidense medio sabe trazar su firma de una forma más o menos eficaz y entiende los titulares de las noticias deportivas, pero ¿cuántos estadounidenses no elitistas podrían leer, sin excesiva dificultad, unas mil palabras consecutivas en letra menuda, algunas de las cuales podrían llegar a tener tres sílabas?
Es más, la situación empeora. La habilidad lectora está paulatinamente a la baja en los colegios. Las señales de tráfico de las carreteras, que solían ser lecciones prácticas de lectura para principiantes, poco a poco son reemplazadas por pequeños dibujos que tratan de hacerlas más legibles internacionalmente a la vez que sirven de ayuda a los que saben conducir un vehículo pero que, al no ser intelectuales relamidos, no saben leer.
Por otra parte, en los anuncios de televisión se muestran con frecuencia mensajes escritos. Si presta atención, descubrirá que ningún anunciante tiene la menor confianza en que sean leídos por mucha más gente aparte de algún ocasional elitista. Para asegurarse de que el mensaje lo recibe no solo esa minoría culturizada, en el anuncio se repite en voz alta cada palabra escrita.
Sincero esfuerzo: Siendo así, ¿de qué manera los estadounidenses ejercemos nuestro derecho a saber? Admitiendo que hay publicaciones que hacen esfuerzos sinceros por contarle al público lo que debe saber, preguntémonos cuántas personas realmente las leen.
Hay doscientos millones de estadounidenses que han pisado las aulas en algún momento de sus vidas y que admitirían saber leer (siempre que se proteja su identidad y no se los ponga en evidencia ante sus convecinos), pero la mayoría de publicaciones periódicas decentes consideraría un logro extraordinario alcanzar cifras de circulación de medio millón. Pudiera ser que solo un uno por ciento, o menos, de los estadounidenses tratase de hacer algo con su derecho a saber. Y el que lo intentase podría ser acusado de elitismo.
Sostengo que la frase «los estadounidenses tienen derecho a saber» está vacía de contenido si tenemos una población ignorante, donde el papel que habría de jugar la prensa libre se reduce prácticamente a la nada desde el momento en que apenas hay quién lea.
¿Y qué vamos a hacer?
Podríamos empezar preguntándonos si, después de todo, la ignorancia es tan maravillosa y si tiene algún sentido condenar el «elitismo».
Creo que cualquier ser humano en posesión de un cerebro físicamente normal es capaz de aprender muchísimo y puede resultar sorprendentemente intelectual. Creo que lo que necesitamos con urgencia es que cultivarse tenga la aprobación y el incentivo de la sociedad.
Todos nosotros podemos formar parte de la elite intelectual. Solo entonces una frase como «derecho a saber» y cualquier idea de democracia genuina tendrán algún significado.

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Artículo original en inglés:

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Primeros docentes uruguayos en cursos del CERN

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Este 2019 tres docentes fueron los primeros uruguayos en participar de los cursos que el CERN, el mayor laboratorio de física de partículas del mundo, ofrece a profesores de ciencias y tecnología de educación secundaria.

Si bien Uruguay no integra formalmente el CERN, el vinculo académico existe desde hace años a través de investigadores del área de altas energías, como el Dr. Gabriel González-Sprinberg, entre otros. En  el año 2018 se realizaron algunas actividades a distancia y otras presenciales aquí en Uruguay, gracias a la visita de los investigadores del experimento Atlas del CERN, Reina Camacho y Carlos Sandoval, quienes estuvieron ofreciendo una serie de conferencias y talleres. Se puede leer más sobre estas actividades en la nota: “El CERN visita Uruguay”.
El CERN, como inmensa organización científica que es, desarrolla innumerables actividades académicas, educativas y divulgativas a nivel global. Unas de esas actividades relacionados con educación son los Programas para Profesores (Teacher Programmes) que se desarrollan en diferentes momentos del año y en diferentes idiomas. Cada país miembro del CERN cuenta con su propio programa para profesores. Es el caso de España. Sin embargo los organizadores españoles han querido que su programa para profesores sea más que un programa nacional, para extenderlo a un programa para profesores de habla hispana en general. Este es un hecho notable, siendo que los países latinoamericanos no son miembros del CERN y por lo tanto no cuentan con sus propios programas para profesores, tienen, a través del programa español, la posibilidad de participar. Con este fin es que el programa español invita cada año a profesores de países latinoamericanos para sumarse a sus cursos.
El Programa para profesores consta de conferencias, sesiones de discusión, talleres prácticos (cámara de niebla, análisis de datos de CMS, rayos cósmicos, etc.) y visitas a instalaciones del CERN. Según los organizadores, “el principal objetivo es llevar la ciencia moderna a las aulas para contribuir a la cultura científica y fomentar los estudios en los campos asociados. Se espera que, tras participar en el programa, los profesores seleccionados compartan sus experiencias con los estudiantes, con sus colegas y con el público en general, actuando como embajadores de la ciencia y la ingeniería y, más en particular, de la física de partículas y del CERN.”
Foto: Cinthia Dávila
Por sugerencia de José Edelstein, fue que a fines del año 2018 establecimos contacto con el profesor Francisco Barradas Solas, coordinador del Programa español del CERN para profesores y estudiantes preuniversitarios. Fue así como surgió la invitación que a principio del 2019 comenzamos a difundir entre los docentes y las instituciones educativas de nuestro país.
Lo profesores uruguayos interesados en participar del Programa debieron registrarse antes del 7 de abril, para luego esperar a quedar entre los seleccionados. Para la selección de los participantes, los organizadores tuvieron en cuenta el currículo de los candidatos y las posibles contribuciones que podrían hacer tras participar del Programa.
Es importante resaltar que aunque el Programa para profesores es totalmente gratis (es decir el CERN no cobra por las visitas ni los cursos), cada profesor debe cubrir sus gastos de viaje, alojamiento y alimentación.
Cinthia Dávila, María Noel Maldonado y Gustavo Romero en el auditorio principal del CERN.
Foto: Francisco Barradas.
Los seleccionados por Uruguay fueron Gustavo Romero Gómez, profesor de informática de Montevideo, María Noel Maldonado Pinczak, profesora de física de Salto y Cinthia Dávila Lacoste, profesora de química de Carmelo. Ellos participaron junto a colegas de Argentina, Colombia, México y España, del programa que se desarrolló en el CERN, entre el 28 de julio y el 2 de agosto de 2019.
Foto: CERN
En el siguiente enlace se puede acceder al cronograma de actividades de esa semana, así como a los materiales de los cursoshttps://indico.cern.ch/event/748690/timetable/ 
A continuación, María Noel, Gustavo y Cinthia nos cuentan un poco sobre su experiencia a través de algunas preguntas que tuvieron la amabilidad de responder.
María Noel Maldonado, Cinthia Dávila y Gustavo Romero en la terraza del CERN.
Foto: Francisco Barradas.
Antes de viajar ¿Qué conocían acerca del CERN y sobre la ciencia y la física involucrada?
María Noel: Antes de viajar sabía de la existencia del CERN pero creía que era imposible pensar en trabajar ahí, sólo los genios podían hacerlo. También pensaba que la única posibilidad de visitarlo era como turista. Con respecto a sus investigaciones, sabía sobre el acelerador pero no tenía mucho conocimiento sobre la física de partículas. Cuando informaron sobre el bosón de Higgs me enteré, como todos creo, e indagué al respecto. Cada vez que publicaban alguna información sobre el CERN las leía pero consideraba que era muy lejano para nosotros.
Gustavo: Como la mayoría leí muchos artículos sobre el bosón de Higgs, aceleradores de partículas, detectores y el CERN en general.
Cinthia: Conocía lo justo y necesario pero hacía unos meses ya que por interés propio me había involucrado más en la física de partículas. Digamos que leí un libro que despertó mi interés en todo esto, se llama “Siete breves lecciones de física” de Carlo Rovelli, es un libro de pocas página pero cada una de ellas vale, creo que es una linda manera de ingresar a la física de partículas, y te dejará con muchas preguntas que te harán querer investigar y saber más sobre el tema.
¿Por qué decidiste inscribirte?
M: Lo pensé mucho y lo conversé con mi esposo, luego de idas y venidas decidí presentarme pero nunca imaginé que tenía posibilidades de quedar pero no perdía nada intentándolo. Recuerdo que completé el formulario una noche y de estar hablando con mi esposo y él me dijo “no te desilusiones si no quedas, sabes que es muy difícil, no? Eres joven, puedes seguir estudiando y presentarte otra vez”.
G: Para alguien que se dedica a la ciencia y a la divulgación era una oportunidad única de ir a uno de los más importantes centros de investigación del mundo.
C: Soy muy curiosa e inquieta, me gusta y creo que es importantísimo continuar formándose en esta profesión.
¿Qué pensaste cuando quedaste seleccionada y qué consideraciones tuviste que hacer como para decidirte a realizar este viaje?
M: Recuerdo que fue un domingo de tardecita que recibí el mail, me desperté de la siesta y tenía el mail de Francisco, lo leía y no podía creer. Esperé a que mi esposo se despertara y le comenté, recuerdo que me preguntó qué tan importante era para mí. Él es psicólogo por lo que le dije “es como que te tomes un café con Freud” y me dijo “entonces responde que vas y vemos lo del dinero”.
G: Realmente me pareció genial quedar seleccionado.
C: Me emocioné, sin duda. Tuve que considerar los gastos, esa fue la mayor preocupación, ya que nadie nos pagó nada. Otras universidades enviaron a sus docentes con todo pago, no fue el caso de nosotros, los uruguayos.
¿Qué expectativas tenías sobre la visita al CERN y el curso?
M: Pensé que iba a conocer sus instalaciones y aprendería sobre la física de las partículas. Asimismo consideraba que iba a conocer a docentes de otras partes del mundo y compartir experiencias y conocimientos. Le escribí a Francisco consultándole si debía estudiar algo y el me envió los materiales del año anterior por lo que me dio una idea de lo que haríamos.
G: Muchas. Era ir a un lugar soñado.
C: Sabía que iba a ser algo especial, de esas cosas que nunca olvidas y te marcan. Las instalaciones, todo lo que pudimos ver, son increíbles. Asimismo, los cursos fueron dados por profesionales y gente que trabaja en el CERN. Profesionales, científicos, con los que pudimos hablar, gente cordial y humilde, a veces uno no espera encontrar eso en gente que trabaja en proyectos tan importantes.
¿Algo te sorprendió?
M: Todo. Fue magnífico. Pero si tuviera que decir una cosa es que todos tenemos posibilidades de estudiar o trabajar ahí, que no es sólo para genios. Asimismo la disponibilidad y amabilidad de los ponentes, nos explicaban todo con mucha dedicación y cuidado, se notaba que planificaron sus presentaciones.
G: Todo. Lo que mas me sorprendió es la humildad de personas que son los número uno en su área y tienen una gran humildad, la austeridad con que hacen todo y la humildad de todos es una gran lección. En cuanto a las instalaciones es genial todo.
C: Creo que lo respondí en la anterior.
¿Algo te defraudó?
M: No, pero me hubiese gustado que fuera más tiempo, porque la agenda era muy restringida por lo que si utilizábamos más tiempo en realizar preguntas a los ponentes implicaba que perdíamos tiempo de otras cosas.
G: No, nada, superó todo lo que podía imaginar.
C: No. Todo fue tan bueno, incluso mejor de lo que imaginaba.
¿Cómo fue la experiencia en general, la convivencia, los cursos, los profesores, las instalaciones?
M: Al principio asustaba el tema del tamaño, tenía una aplicación para encontrar los edificios y la puntualidad era extrema, más allá de los nervios normales de algo nuevo. Pero como que todo se iba adaptando y lo disfrutas. En la habitación estaba sola pero todos los participantes nos integramos muy bien, hasta ahora estamos en contacto pensando en diferentes proyectos para realizar. A Gustavo y a Cinthia tampoco los conocía pero nos pusimos en contacto para comprar los pasajes por lo que viajamos juntos. Las ponencias fueron todas espectaculares, nos explicaban muy bien y estaban muy dispuestos, fueron todos muy amables. El tema del francés fue otra historia, no sé nada de francés, pero cuando intentaba comunicarme con alguien que no entendía español si había alguien cerca que te entendía se acercaba y te ayudaba.
G: Fue excelente, intercambiar con otros docentes con los cuales sigo en contacto para realizar colaboraciones (ya tenemos varias en proceso). Los cursos dictados por números uno en su área, las instalaciones, como decía, austero y enfocado en el trabajo.
C: La experiencia en general fue muy buena. Compartimos una semana con profesores de otros países, en este caso México, Colombia, Argentina y España, gente muy amable y con muchas ganas de aprender. Los profesores muy amenos, se mostraban muy abiertos y simpáticos, siempre dispuestos a responder nuestras preguntas. Las instalaciones por dentro cómodas y agradables, en lo que respecta al hotel y cafetería. Lo demás, ¡impresionante!
¿Qué cosas aprendiste, qué cosas te motivaron, qué cosas intentarías repetir o replicar?
M: Aprendí sobre la importancia y un primer acercamiento a la física de partículas como una opción de Maestría, justo estoy pensando en eso. Igual me traje libros para estudiar al respecto y en vacaciones me gustaría comenzar a interiorizarme más. Intento incluir en mis clases algo para que no se queden sólo con el protón, el neutrón y el electrón. Asimismo quiero compartir con toda persona que puedo que se puede ir al CERN, son accesibles, a pesar de no ser un país miembro, es posible realizar algún posgrado de alguna manera, siempre hay un camino. Me gustaría profundizar en inglés, que hace años que no estudio, sólo leo investigaciones y algunos libros, para poder presentarme en el programa internacional que tienen. Además, como lo mencioné antes, estamos pensando en proyectos con los participantes de otros países y con Cinthia también.
G: Aprendí con mucho detalle cómo funcionan las instalaciones, que podemos esperar para el futuro y realmente es una gran motivación. Voy a dictar una masterclass (en simultáneo con otros docentes del extranjero) sobre uso de datos públicos del CERN. Y además a realizar una serie de videos en mi canal de youtube mostrando lo vivido en el CERN.
C: Bueno, yo creo que uno aprende desde el momento que pisa el avión. Aprendí muchas cosas y varias de ellas aún las estoy procesando pero creo que que nos mostraron un panorama general y nos acercaron esas “cosas” que vemos lejanas. Creo que el mensaje más claro fue que no es fácil pero tampoco imposible.
¿Qué consideras que te aportó en lo personal? ¿Aportó algo para tu actividad docente? ¿Aplicaste algo o lo hablaste con tus estudiantes?
M: Lo hablé con todos mis estudiantes, les conté mi experiencia y estoy planificando unas presentaciones para los estudiantes de bachillerato. Estoy participando del Proyecto de Estudio de Clases y estamos planificando una clase con la construcción de una cámara de niebla para observar los rayos cósmicos. Eso lo aprendí en el CERN. Con respecto a lo personal también, fue un gran crecimiento, el conocer a personas de otros países con otras historias, pero profesores como yo. Compartir nuestras experiencias y vivencias fue muy enriquecedor.
G: Muchísimo, sobre todo ver cómo se trabaja en otros lugares, aportó mucho en cuanto incorporar a mis cursos contenidos relacionados que creo van a acercarnos a cómo vemos el mundo actualmente.
C: En lo personal, me dejó con muchas ganas de saber más. También me aportó otra mirada sobre la física de partículas y que no es algo que tenga que estar lejano al aula. Por supuesto que lo comenté con mis estudiantes y además sigo en contacto con colegas que conocí en el programa, estamos trabajando en futuras actividades.
¿Recomendarías el Programa del CERN a otros profesores? ¿Por qué? ¿Qué consejos les darías si viajan?
M: Lo recomendaría, creo que valió la pena cada peso que me salió, igual pienso que el Sistema debería poder ayudar en estas cosas tan maravillosas. Porque aprendés, conocés y ves otras realidades. El consejo que le daría es que lo intenten, no importa el temor que nos puede generar la incertidumbre, hay que intentarlo porque de estas experiencias se aprende y crece.
G: Sin duda lo recomiendo, es una experiencia muy enriquecedora en todos los aspectos. En cuanto a consejos no sabría, eso sí, que disfruten la experiencia.
C: ¡Sí! Recomiendo totalmente el programa. Es una instancia perfecta para aprender y conocer. Mi consejo sería: aprovechen todo al máximo y permítanse maravillarse con la física de partículas.
¿Algo más que quieras destacar o comentar?
M: Espero que el próximo año otros profesores asistan y vivan esta hermosa experiencia. Asimismo sería muy bueno que algún estudiante lo piense como una opción poder estudiar o trabajar en el CERN.
G: Que este tipo de intercambios son muy enriquecedores, un poco decepcionado por el poco apoyo de las autoridades de Uruguay para este tipo de actividades.
C: Destaco la organización. Tanto Francisco (Paco) Barradas como Jeff Weiner se portaron muy atentos y amables en todo momento. Te hacen sentir acompañado y apoyado.
Foto: Hernando Caicedo

Foto: Cinthia Dávila
Cinthia Dávila

Foto: Cinthia Dávila

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