Ciencia en el Vaticano: ¿El papa Francisco entiende si le hablo de CRISPR? Por Lorena Díaz

Publicado en Chile Científico.
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Lorena Díaz

La visita del papa Francisco a nuestro país coincide, en algunos días, con la realización del #CongresoFuturo2018 (entre 15 y el 21 de enero).

El interés de los medios por cubrir e informar acerca de estos dos eventos ha sido claramente dispar, lo cual es consecuencia directa del conjunto de medidas adoptadas por el gobierno ante la visita papal, comenzando por la rápida aprobación del feriado del día 16 de enero para la Región Metropolitana.

Los avances científicos y tecnológicos, y el vínculo de estos con la sociedad, la cultura, la salud, el trabajo, la política y el desarrollo sustentable, son materias que aún parecen ser “menos populares” y son relegadas al último lugar de nuestra lista de prioridades.

Ciencia y religión han sido enfrentadas históricamente bajo el argumento de “diferencias irreconciliables”, partiendo por la incompatibilidad entre la teoría darwiniana de la evolución y el creacionismo religioso.

Sin embargo, la Iglesia Católica se ha pronunciado en más de una ocasión con la intención de conciliar este conflicto, reconociendo la veracidad de la teoría de la evolución “en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente -pero la fe católica manda defender que las almas son creadas inmediatamente por Dios[1]. Esta postura fue reiterada por el papa Juan Pablo II [2] y, más recientemente, por el papa Francisco al aclarar que “Él creó a todos los seres y los dejó desarrollarse según las leyes internas que dio a cada uno para que llegaran a su plenitud[3].

La Iglesia Católica no es una institución negada ni desactualizada en lo que a ciencias se refiere, contrario a lo que muchos podrían pensar. De hecho, la academia de ciencias más antigua del mundo es la Academia Pontificia de Ciencias, fundada el año 1603. Para tener una referencia, la Royal Society de Londres fue conformada el año 1660, mientras que la National Academy of Sciences de Estados Unidos fue fundada en 1863.

El académico de la Universidad Católica, Rafael Vicuña

La Academia Pontificia es la única academia de ciencias supranacional, con 36 países representados en sus 80 miembros vitalicios, dentro de los que se encuentra el chileno Rafael Vicuña. El bioquímico, doctor en filosofía y ex decano de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica es miembro de la Academia Pontificia desde el año 2000 y, a partir de 2009, forma parte de su Consejo Directivo. Además, en 2014 fue convocado a participar en el Consejo Pontificio de la Cultura, donde junto al filósofo francés Jean-Luc Marion, son los únicos laicos.

La Academia Pontificia de Ciencias sesiona dos veces al año en Roma y, en conjunto con la Academia de Ciencias Sociales y el Consejo de la Cultura, asesoran e informan al papa en ejercicio sobre los temas contingentes. Según Vicuña, la Academia Pontificia no es ‘la voz’ del Vaticano en ciencias, sino una muestra de que la Iglesia se interesa en el avance de la ciencia. Y agrega que “en el caso de Francisco, él ha manifestado un interés muy especial por nuestro trabajo[3].

El papa Francisco ha promovido la discusión en torno a la dignidad del hombre, proponiendo temas como el de los narcóticos, el desarrollo sustentable, el cambio climático, la contaminación del aire y el tráfico de órganos. En la última plenaria, por ejemplo, Vicuña comenta que tuvo que exponer acerca de la modificación genética de embriones[3], un tema tremendamente controversial desde las primeras publicaciones sobre la tecnología CRISPR-Cas9.

Stephen Hawking, miembro vitalicio de la Academia Pontifica de Ciencias desde 1986.

Desde la vereda de la comunidad científica, la participación activa en la Academia Pontificia se remonta a sus primeros años, cuando Galileo Galilei fue incorporado en 1610. Más tarde, los premios Nobel de física Max Planck (1918), Niels Bohr (1922) y Werner Heisenberg (1932), también formaron parte de la Academia. Así mismo lo hicieron los premios Nobel de fisiología Alexander Fleming (1945) y Rita Levi-Montalcini (1986).

Actualmente en la Academia Pontificia participan los premios Nobel David Baltimore (fisiología y medicina, 1975), Ada E. Yonath (química, 2009), Shinya Yamanaka (fisiología y medicina, 2012) y Robert Eric Betzig (química, 2015), entre otros, además de científicos connotados como Stephen W. Hawking, Beatrice Mintz, Yves Coppens y Francis Collins.

El que una institución como la Iglesia Católica, fuertemente enraizada en su tradición e ideología, con el alcance que tiene su postura sobre los católicos -que se estima alcanzan cercadel 31% de la población mundial[4]– muestre preocupación por mantenerse al día con respecto a la ciencia y la tecnología, es una señal muy positiva.

A pesar de que hoy la iglesia se percibe como arcaica y desactualizada, desconectada con los tiempos modernos y con los cambios sociales que experimenta el mundo -lo cual es cierto en muchos aspectos-, al parecer sí existe preocupación por mantenerse al día en el ámbito de los avances científicos. Más aún, saber que su máxima autoridad recibe asesoría respecto a estos temas de manera periódica y que existe completa libertad para discutirlos en todos sus aspectos, puede ayudar a derribar algunos de los prejuicios que tenemos frente a esta institución y sus representantes.

Llevándolo al ámbito político, sería deseable que un presidente contara con esta asesoría, un comité de expertos de diversas áreas de las ciencias naturales y de las ciencias sociales, que expongan sobre las problemáticas actuales y logren llegar a una postura consenso respecto a ellos. Especialmente en el Chile de hoy, una iniciativa de este tipo se agradecería enormemente.

Referencias:

[1] Pio XXI.Vaticano II. Carta Encíclica Humani Generis del Sumo Pontífice Pio XXI “Sobre las falsas opiniones contra los fundamentos de la Iglesia Católica”. 12 de agosto de 1950, Roma, Italia. Obtenido de:http://w2.vatican.va/content/pius-xii/es/encyclicals/documents/hf_p-xii_enc_12081950_humani-generis.html

[2] Juan Pablo II. Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II a los miembros de la Academia Pontificia de Ciencias. 22 de octubre de 1996, Ciudad del Vaticano, Roma, Italia. Obtenido de: http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/messages/pont_messages/1996/documents/hf_jp-ii_mes_19961022_evoluzione.html

[3] Vergara, P. & Vial, M. S. “El papa en su dimensión más cotidiana y en la de los grandes temas que hoy lo preocupan” [en línea]. El Mercurio, domingo 24 de diciembre de 2017. <http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-12-24&dtB=24-12-2017%200:00:00&PaginaId=16&bodyid=10> [consultado: 2 de enero 2018].

[4] PewResearch Center.The Changing Global ReligiousLandscape [enlínea]. 5 de abril de 2017. <http://www.pewforum.org/2017/04/05/the-changing-global-religious-landscape/> [consultado: 5 de enero 2018].

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