El lugar de la ciencia y la investigación en los programas de gobierno de Piñera y Guiller Por Jorge Blake

Publicado en Chile Científico.
Léelo completo en su sitio: http://chilecientifico.com/l-lugar-de-la-ciencia-y-la-investigacion-en-los-programas-de-gobierno/

Jorge Blake

Alejandro Guillier y Sebastián Piñera dedican una sección específica dentro de su programa a Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI). Ambos han convocado equipos para desarrollar este aspecto programático. Al mismo tiempo, sin embargo, sus programas reflejan un cierto estancamiento creativo y posiblemente un diálogo insuficiente con el mundo científico.

La mayor parte de sus propuestas relacionan la investigación con la generación de tecnologías y su impacto sobre el desarrollo económico y la productividad del país, mostrando todavía un importante vacío en relación a otras dimensiones culturales, políticas y cotidianas en las que la ciencia puede tener un impacto significativo. La investigación académica y profesional en ciencias sociales, artes, humanidades, ciencias básicas, teóricas y en general el lugar de la investigación impulsada por curiosidad están casi totalmente ausentes de ambos programas.

En el caso de Piñera, en todo el programa (de más de 200 páginas), existe sólo una mención a otras formas de conocimiento y dimensiones sociales dentro de la discusión sobre CTI.

En el texto se señala que “es necesario aumentar y crear nuevos fondos concursables para potenciar las capacidades académicas y de investigación en ciencia, tecnología, humanidades y creación artística, abiertos a toda entidad de educación superior con ciertos niveles de acreditación (…) Sabemos que los cambios se harán presentes en todos los ámbitos de la vida social, desde la economía hasta la demografía y desde la organización de nuestros hogares y las ciudades hasta la salud, la educación y las formas de organizar nuestra vida política y el Estado (…) en última instancia todos ellos dependen de nuestra capacidad de desarrollar la ciencia y la tecnología, así como la innovación y el emprendimiento, que son las formas de aplicar creativamente los avances científicos y tecnológicos”.

Por su parte, en el programa de Guiller también existe sólo una alusión, incluso más escueta que la del programa de Piñera, a esta temática. Se declara que “el gasto en CTI debe procurar el desarrollo de todas las áreas del saber, pero también debe canalizar recursos hacia la I+D+i para enfrentar grandes retos nacionales”. No hay ninguna mención previa o posterior a esta referencia que especifique a qué «otras áreas del saber» se refiere y cómo se procurará su desarrollo.

No es novedad que el enfoque vinculado a “demand pull” o “CTI por misión” (versus “science push”) prima en las propuestas de los candidatos. Así, por ejemplo, en el ámbito de la atracción e inserción de investigadores beneficiados con becas de posgrado, Alejandro Guillier propone que las becas estén orientadas a las áreas prioritarias para el desarrollo productivo.

Este enfoque es transversal a su toda su propuesta, buscando que la investigación tenga un mayor impacto en la economía, en la línea de lo recomendado por el Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo (CNID) en esta materia. En este sentido, el programa de Guiller afirma:

“Fortaleceremos, pero también rediseñaremos algunos instrumentos como Becas Chile, dando énfasis a áreas prioritarias para el desarrollo productivo, el progreso social y la sustentabilidad”

El candidato también ha señalado:

(…) Hemos propuesto trabajar fuertemente el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, particularmente en aquellas áreas donde Chile tiene avances significativos.    La minería, el cobre, el litio y otros productos más. Proponemos un Ministerio de la Ciencia y la Tecnología que promueva políticas consistentes y, por tener cargo de ministerio, puede impulsar y coordinar con otros ministerios para hacer más sólida esa política de desarrollo”[1]

Dentro del ámbito de la formación de capital humano, Piñera también pone énfasis en la inserción en la industria, mediante “doctorados de orientación profesional”. A diferencia de Guiller, en lugar de hablar de “áreas prioritarias”, el programa de Piñera hace referencia a “desafíos sectoriales colectivos” y “retos nacionales”, que no son especificados en áreas concretas.

A nivel de becas y financiamiento, el programa de Piñera propone flexibilizar las rendiciones de cuentas, diversificar los concursos y simplificar sus bases de postulación, incluyendo hacer concursos especiales para académicos de larga trayectoria. Esto último ilustra la posición del candidato frente la tensión entre la demanda por más recursos para instrumentos competitivos y de carácter individual, versus privilegiar recursos para políticas de colaboración y financiamiento estructural a través de universidades e instituciones públicas.

Dicha política de financiamiento orientada a la competencia concuerda con el lugar atribuido globalmente a la ciencia dentro del programa de Piñera como puntal de la economía:

 “Nuestros emprendedores son vitales para el crecimiento del país y podrán contar no sólo con el dinamismo de la economía y un sistema tributario pro inversión, sino también con la modernización del Estado (…) Junto a ello, estarán nuestros esfuerzos por promover el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la innovación, el emprendimiento y la competitividad, y una especial preocupación por fortalecer a nuestras pymes.”[2]

Finalmente en materia de institucionalidad, la mayor parte de la propuesta de Guiller representa una continuidad respecto del gobierno de Bachelet. Por su parte, la propuesta de Sebastián Piñera, de crear un Ministerio de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, representa un cambio respecto a la propuesta de mover CONICYT al Ministerio de Economía planteda en su primer gobierno.

Lo que esta revisión podría dejar ver como diferencia (relativa) entre ambos candidatos es su visión de la relación entre ciencia, productividad y desarrollo. Para Piñera, la ciencia todavía aparece mayormente vinculada con la productividad. Por su parte, para Guiller dicha conexión se establece más bien con la idea de desarrollo, donde la productividad podría ser una consecuencia.

En ambos casos, se extraña una reflexión más profunda sobre el conocimiento en sus múltiples formas; sobre el valor de la curiosidad en la investigación, más allá de las aplicaciones tecnológicas o la resolución de problemas prácticas. Se trata de consideraciones que la comunidad de científicos e investigadores insistentemente han puesto sobre la mesa en el debate sobre ciencia, institucionalidad y desarrollo que se viene dando desde hace tiempo en nuestro país, pero que parecen todavía no haber alcanzando a entrar en la agenda de los candidatos.

 Referencias:

[1] Cita del debate presidencial sobre Ciencia, Tecnología e Innovación organizado por Congreso Futuro, 14 de septiembre de 2017.

[2] Programa de gobierno de Sebastián Piñera disponible en http://programa.sebastianpinera.cl/

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