En promedio, cada uruguayo tiene un bisabuelo indígena, según investigación

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El trabajo obtuvo el Premio Nacional L’Oréal-Unesco por las Mujeres en la Ciencia.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               Según la investigación sobre la ascendencia indígena de la población uruguaya, en promedio, cada uruguayo tiene un bisabuelo indígena. Mónica Sans, la científica que lleva adelante el estudio, contó en SobreCiencia que viene desarrollando su trabajo desde hace décadas, que se comenzó con relevamientos morfológicos, se avanzó estudiando otros marcadores genéticos y últimamente se cuenta con los análisis de ADN.

Por la línea materna, agregó Sans, el estudio registra que en un 34% de la población hay ancestralidad indígena. En el censo, sin embargo, apuntó, solo un 4,9 % dijo tenerlas. “Y no creo que es porque lo oculten, es porque directamente no lo saben”, apuntó.

Lo que hay que resolver al futuro, es cuál es el grupo indígena de ascendencia. “Hay zonas, como Bella Unión, donde asumimos que es más guaraní”, por las cercanías con los indios misioneros que históricamente se dio en el norte del país, comentó Sans. Hacia la zona de Tacuarembó, la más estudiada, “pensamos que hay más bien charrúas o guenoas”, dijo Sans.

El estudio de Sans, titulado “Filogeografía de cromosomas Y para la comprensión del origen y relaciones de los indígenas del Uruguay y sus descendientes”, fue el premiado en la 12ª edición del Premio Nacional L’Oréal-Unesco por las Mujeres en la Ciencia.

Texto: Web Radio Uruguay

Entrevista: Gustavo Villa


 

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Buscan que los neuroderechos se incluyan en la Declaración Universal de los Derechos Humanos

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Neurotecnologías e inteligencia artificial: las claves para descifrar el cerebro.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             Rafael Yuste, neurobiólogo y director del Centro de Neurotecnología de la Universidad de Columbia de Nueva York, es impulsor del proyecto Brain y estuvo en Uruguay en el marco del LATBrain Initiative Meeting, la primera reunión académica de la región para dar inicio al Proyecto Cerebro Latinoamericano.

Yuste habló con SobreCiencia sobre el proyecto Brain (Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies), una iniciativa que busca trazar el mapa del cerebro a través de neurotecnologías que pueden registrar la actividad neuronal.

El proyecto, que lanzó oficialmente el expresidente Barack Obama en el año 2013, abarca a quinientos laboratorios tanto de Estados Unidos como del resto del mundo, y tiene una financiación estimada de seis mil millones de dólares, distribuidos en quince años.

Yuste dijo que el objetivo es desarrollar técnicas para estudiar el cerebro y registrar su actividad. Se utilizan técnicas ópticas, eléctricas, de nanofísica, nanoquímica y técnicas computacionales para descifrar y procesar los datos que se obtienen, contó.

El científico subrayó que la clave para descubrir cómo funciona el cerebro está en la investigación de las neuronas en conjunto y no individualmente. “No comprendemos cómo funciona el cerebro porque las técnicas que utilizamos los neurobiólogos permiten estudiar el cerebro de neurona a neurona. Y si hacemos eso estamos viendo solo un píxel en una película, y por mucho tiempo que miremos un píxel nunca nos enteraremos de lo que ocurre, porque tenemos que verlos a todos a la vez. Y no tenemos técnicas para registrar la actividad de todas las neuronas a la vez”, expresó.

Se sabe muchísimo de cómo funcionan las neuronas en forma individual precisamente por eso, porque llevamos ya cien años estudiándolas de una en una. Tenemos mucha información sobre ellas: molecular, cómo funciona la sinapsis, cómo disparan; todo eso se entiende muy bien, pero en el momento en que se juntan y se forma lo que llamamos ‘circuito neuronal’, ahí ya es territorio completamente desconocido (…). Yo tengo la intuición —y muchos de mis colegas— de que el nivel crítico, la pieza clave del edificio, es precisamente esto de los circuitos neuronales, porque ocurren en todos los animales que tienen sistema nervioso. Es muy posible que en este campo también existan reglas generales como sucede en la genética, como la hélice del ADN que explica cómo se trasmite la herencia.

Entonces, lo que estamos buscando nosotros y mis compañeros de profesión es, justamente, saber cuál es el ADN de los circuitos neuronales, cuáles son los principios básicos, porque una vez que lo sepamos, vamos a poder enlazar toda la información que tenemos, molecular y celular, y explicar el comportamiento de los animales o, todavía más importante, de la mente humana y las capacidades mentales”, detalló.

Yuste agregó que es imprescindible entender el sistema “para poder arreglarlo cuando se estropea”, y remarcó que estas técnicas tendrán en un futuro una repercusión muy grande en la medicina y en la cura de las enfermedades mentales y neurológicas, algo que actualmente no se puede hacer porque no entendemos cómo funciona el cerebro.

Estamos en mitad del Brain, o quizás todavía al comienzo, y no se sabe cuáles son las tecnologías que van a ser más importantes en el futuro. Por ejemplo, en el caso del proyecto del genoma humano, las tecnologías que se utilizaron no estaban en la línea de salida, se inventaron durante la mitad. Entonces, es posible —yo diría que es muy posible— que las tecnologías que se van a utilizar para registrar la actividad cerebral y alterarla todavía no se hayan inventado”, señaló.

Contó que actualmente utilizan tecnologías ópticas y microscopía, técnicas no invasivas que tienen la ventaja de permitir ver muchas neuronas a la vez en tres dimensiones y registrarlas en grupo.
Agregó que en su laboratorio están desarrollando técnicas de nanoelectrónica, chips de semiconductores que contienen millones de electrodos y se aplican sobre el tejido cerebral para registrar la actividad de las neuronas en la superficie del tejido, lo que permite un registro de la actividad cerebral más rápido y de mejor resolución.

También hizo referencia a técnicas nanoquímicas, que consisten en la utilización de nanopartículas para activar a las neuronas con luz, o también para registrar su actividad.

Neuroderechos

El científico contó a SobreCiencia que una vez que se descifren los circuitos cerebrales y este conocimiento se una a la inteligencia artificial, se generarán herramientas para curar a pacientes con enfermedades neurológicas, pero a su vez, estas tecnologías, si no son usadas con buenos fines, pondrán en peligro las bases fundamentales de lo que es una persona.

El experto agregó que ya hoy en su laboratorio pueden cambiar el comportamiento de ratones al estimularle ciertas neuronas, y si esto ya es posible, será aplicable al ser humano.

Rafael Yuste ganó en el 2018 el Premio Eliasson, otorgado por la Fundación Tällberg (Suecia), por su liderazgo en la exploración de las consecuencias éticas que emergen de la confluencia entre la neurotecnología y la inteligencia artificial.

Yuste integra un grupo de veinticinco expertos de la ciencia, la medicina, la bioética y el derecho, entre otras instituciones, que vienen trabajando para que los neuroderechos sean incluidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Los neuroderechos son cinco: 1) La privacidad mental, para que el contenido de la mente y el cerebro no pueda ser extraído o descifrado. 2) La identidad personal, para que en caso de que se conecte un ser humano a la red no pierda su propia identidad. 3) El libre albedrío, para que las personas mantengan su capacidad de decisión. 4) La igualdad de aumentación, para que las técnicas para aumentación cognitiva no sean aplicadas por razones económicas, políticas o sociales, sino por razones médicas a las personas que lo necesiten. Y el quinto neuroderecho refiere a la prohibición contra los sesgos, ya que los algoritmos de inteligencia artificial tienen sesgos y si una persona es conectada a la red, se corre el riesgo de que ingresen a su cerebro sin que esta lo sepa.

Es posible que estas técnicas se puedan utilizar en personas que no sean pacientes, y en ese caso hasta puede cambiar la definición de lo que es un ser humano. Podemos imaginarnos —y yo creo que ocurrirá— que los seres humanos estarán aumentados por dispositivos electrónicos, por ejemplo, de inteligencia artificial. Al estar conectados a la red, podrán utilizar en su cerebro algoritmos y bases de datos que vengan de afuera, y eso va a generar un aumento cognitivo de la especie humana, pudiendo alterar las bases fundamentales de lo que es una persona. Por eso nosotros proponemos que se ponga al día la definición de ser humano capturada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se incluyan estos neuroderechos”, remarcó.

Estamos hablando de un futuro que no veo tan lejano, porque estas prótesis que se están desarrollando, por ejemplo, para el proyecto Brain, para medir la actividad cerebral de pacientes, se pueden utilizar también para conectar a las personas a la red, y se puede hacerlo a través de una interfaz. Si la información que viene de la red es toda sesgada, en vez de lanzar la humanidad hacia al futuro la estaremos llevando hacia el pasado”, reflexionó.

Yuste anunció que están trabajando para presentar estos neuroderechos en las Naciones Unidas, en la Unión Europea, en Argentina —donde hace poco mantuvieron una reunión con representantes del gobierno e investigadores— y en Chile, a través de la Oficina del Congreso del Futuro del Senado de la República Chilena, junto al senador Guido Girardi.

A pesar del peligro que puede ocasionar el mal uso de estas tecnologías, Yuste es optimista en cuanto al futuro de la humanidad cuando se pueda entender cómo funciona el cerebro.

Yo soy optimista; el conocimiento siempre es bueno, y el desarrollo tecnológico en principio es lo que lleva a la humanidad hacia el progreso. De hecho, no hay progreso sin el desarrollo tecnológico; eso siempre ha ocurrido en la historia. Con estas técnicas se podrá conocer cómo funciona el cerebro y cómo el cerebro genera la mente. Podremos entender quiénes somos, qué es la mente humana, y nos conoceremos a nosotros mismos por primera vez en la historia. Luego se podrá ayudar a todos estos pacientes que tenemos con enfermedades mentales y neurológicas, por quienes hoy no se puede hacer nada. La manera más lógica de ayudarlos es entender cómo funciona el sistema para arreglarlo. Esas son las consecuencias positivas que llevarán a la humanidad a dar un salto adelante, pero tenemos que asegurarnos de que ese salto no sea un salto desbocado”, concluyó.

Texto: Alexandra Perrone

Escuchar el informe:


Avanza con buenos resultados la producción de soja con control biológico de plagas

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“En los lugares donde se utilizó el método no fue necesaria una intervención química”, dijo Basso.   SobreCiencia en Expo Prado 2019.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  Un grupo integrado por la Facultad de Agronomía, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y empresas privadas viene desarrollando una experiencia de producción de soja no transgénica con métodos biológicos de control de plagas. “En los lugares donde se utilizó el método no fue necesaria una intervención química”, dijo en SobreCiencia César Basso, entomólogo del Departamento de Protección Vegetal de la Facultad.

El agente que se utiliza es una avispa que parasita los huevos de las mariposas que afectan los cultivos, así evita que nazcan las larvas, explicó Basso. La misma tecnología que se usaba para aplicar el insecticida se usa para dispersar pequeñas cápsulas en las que van los enemigos naturales de las especies dañinas, amplió. El próximo paso será utilizar drones para implantarlas, adelantó el investigador.

Se mejora en dos dimensiones, dijo Basso: se logra un producto más inocuo y también se desarrolla un modo de producción más amigable con el ambiente. La producción en esas condiciones agrega valor a la producción porque se agrega un diferencial respecto a la producción convencional. Esas condiciones podrían determinar precios superiores, destacó

La experiencia viene siendo desarrollada por un equipo integrado por, además de la Facultad y de la ANII, por el laboratorio Bioline, de Francia y se desarrolla en áreas de cultivo de Barraca Erro.

Texto: Web Radio Uruguay

Entrevista: Gustavo Villa


Nace el “Proyecto Cerebro Latinoamericano”, una iniciativa para fomentar la cooperación regional en neurociencias

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Promoverá la divulgación del conocimiento, el apoyo a la investigación en neurociencias y la formación de recursos humanos.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                Este fin de semana se llevó a cabo en el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) el LATBrain Meeting, la primera reunión académica para dar inicio al “Proyecto Cerebro Latinoamericano”.

Esta nueva Iniciativa Cerebro es impulsada por la Sociedad de Neurociencias del Uruguay (SNU) y busca contribuir al avance de las neurociencias en Latinoamérica para formar parte del mapa mundial de Iniciativas Cerebro ya existentes en otras partes del mundo, pertenecientes a la International Brain Initiative.

SobreCiencia conversó con Francesco Rossi, presidente de la Comisión Directiva de la Sociedad de Neurociencias del Uruguay, quien resaltó la importancia de empezar a pensar en el futuro de la neurociencia en nuestro país, como una herramienta fundamental para el desarrollo del Uruguay.

Dijo que esta iniciativa está vinculada a lo que prefiere llamar “la ciencia del cerebro”, algo que va más allá de la neurociencia debido a la interdisciplinariedad que abarca, y destacó la riqueza científica y académica de Uruguay y de la región.

“En los últimos dos meses estuvimos reuniéndonos con los neurocientíficos uruguayos, intentando empezar a reflexionar sobre la posibilidad de crear una Iniciativa Cerebro Latinoamericana. Esta iniciativa está presente en muchos países, principalmente en el primer mundo -EE.UU, Europa, Japón, Corea, Australia, Canadá-, y hay un agujero negro en África y en América del Sur. El terreno está listo; falta inversión y una formalización de las relaciones cooperativas internacionales”, explicó.

Rossi adelantó que la SNU trabaja en el objetivo de cooperar con otras sociedades vinculadas a la neurociencia, porque aunque existen proyectos en común entre investigadores, hace falta una coordinación más formal. También anunció que están trabajando en la conformación de un Consorcio Uruguayo de Neurociencia, que permitirá interactuar a nivel nacional, regional e internacional.

Por su parte, el Presidente de la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay, Rafael Radi, dijo a SobreCiencia que este es en paso muy importante, ya que Uruguay y otros países de la región están generando condiciones para crear una red en lo que refiere a la investigación sobre el desarrollo del cerebro, sus funciones y patologías.

Resaltó que el entendimiento del cerebro es hoy en día un elemento esencial para mejorar la calidad y la cantidad de vida de todas las poblaciones, y que formar redes de investigación contribuye a generar un abordaje más completo, lograr respuestas más amplias y avanzar más rápido.

Uruguay tiene una comunidad sólida en el área de las neurociencias que está basada en el Instituto Clemente Estable, en la Facultad de Medicina y en el Institut Pasteur, como tres instituciones fuertes. Pero naturalmente, por la dimensión de nuestra comunidad científica y las infraestructuras limitadas que tenemos, no podemos abarcar los temas con la profundidad o la extensión suficiente. Entonces formar redes implica abordar problemas, como por ejemplo la enfermedad de Alzheimer. Hay un consorcio internacional para el estudio de la enfermedad de Alzheimer -justamente el laboratorio que yo dirijo en la Facultad de Medicina es parte de ese consorcio-, y cada grupo de seis países -tres en Europa y tres en América Latina- contribuye a uno de los aspectos que está en el eje de alimentación y enfermedad de Alzheimer. Y así se transforma en un proyecto de mucho mayor valor y calidad, desde el punto de vista de los resultados obtenidos, de lo que se podría obtener si solo un grupo hace una partecita”, detalló.

Radi agregó que si bien el Proyecto Cerebro convoca a las neurociencias, va mucho más allá, porque exige necesariamente un enfoque interdisciplinario.

En la Iniciativa Cerebro participan la bioingeniería -se generan las prótesis electrónicas- y la neuroquímica -participan químicos, bioquímicos, anatomopatólogos, psicólogos, gente que trabaja en neuropediatria-; hay para generar una comunidad muy conectada”, destacó.

El evento contó con la participación de investigadores coordinadores de Iniciativas
Cerebro de otras partes del mundo, entre ellos Rafael Yuste, creador de la BRAIN
Initiative de Estados Unidos, y Linda Richards, de la Australian Brain Initiative.

Yuste, cuya conferencia inició el LATBrain Meeting, dijo a SobreCiencia que es fundamental que Latinoamérica se sume al proyecto, ya que está en juego la humanidad del futuro. También destacó el alto nivel de las investigaciones que se realizan en la región.

Hay mucha voluntad de muchos países en juntarse y formar una red de neurobiólogos en Latinoamérica que funcionen como una unidad, como un grupo. Y si eso se consigue en los respectivos países, incluido en Uruguay, se podría ir a los gobiernos respectivos a pedir que apoyen este tipo de proyectos, y así ayudar a incorporar a Latinoamérica al ruedo en donde se está jugando esta partida de neurotecnología y neurobiología del futuro, donde en realidad lo que está en juego es la humanidad del futuro, el ser humano del futuro”, señaló.

El LATBrain Meeting se realizó en paralelo con la segunda edición del Curso de Postgrado
IBRO-LARC/PEDECIBA “Brain and Mind Evolution”, que congrega a destacados neurocientíficos y especialistas en varias disciplinas que incluyen las neurociencias, psicología, psiquiatría, filosofía, artes plásticas, ingeniería e inteligencia artificial.

Detectan contaminación microbiológica en carnicerías de Montevideo

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Jornada “Vigencia de las enfermedades transmisibles”, este jueves en salón de actos del MSP.                                                                                                                                                                                                                                                                                   En el marco de la Jornada “Vigencia de las enfermedades transmisibles” que se llevará a cabo este jueves, la doctora Patricia Correa realizará una exposición sobre la contaminación microbiológica en puntos de venta de carne de Montevideo.

Correa es doctora en Ciencias Veterinarias y directora interina de Auditorías y Control de Emprendimientos Alimentarios en la Intendencia de Montevideo. La científica explicó a SobreCiencia que se consideran como contaminación microbiológica ambiental directa los casos en que los microorganismos que se encuentran en determinadas superficies, como mesadas o tablas de cortar, toman contacto con la carne.

Agregó que también ocurre la contaminación indirecta cuando el producto se contamina por intermedio de una tercera superficie que sí ha tenido contacto directo con fuentes de contaminación. Casos de ese tipo, señaló, se pueden dar por intermedio de paredes o el techo de un establecimiento, o a través de las manos del trabajador que manipula el alimento.

La experta remarcó que es fundamental en el caso de la carne mantener la cadena de frío y una adecuada higiene del lugar en dónde se encuentra el producto. Correa detalló los tres tipos de contaminantes que pueden llegar a los productos cárnicos.

Están los de origen físico, que son todos aquellos cuerpos extraños que pueden aparecer en alimentos. Por ejemplo un trozo de vidrio, algún metal, un alambre o un tornillo. Los de origen químico, que puede ser algún tipo de producto de limpieza que haya quedado mal enjuagado y llegue al consumidor sin querer. Y después tenemos todos los que son de origen biológico, como virus, parásitos, hongos o bacterias. En este trabajo, hacemos foco en tres microorganismos bacterianos, que son el Staphylococcus aureus, Escherichia coli y salmonella”, explicó.

Correa señaló que en Montevideo el control de las carnicerías está a cargo del Instituto Nacional de Carne (INAC), mientras que en el interior del país, el control se comparte entre el INAC y las respectivas intendencias departamentales.

La científica explicó que es muy importante el buen manejo de la carne por parte del consumidor para evitar enfermedades. Aclaró que es muy importante que, en la heladera, las carnes crudas se mantengan separadas de aquellos alimentos que serán consumidos sin una cocción previa. También aclaró que, como los agentes contaminantes suelen estar en la superficie de la carne, hay más riesgo en el caso de la carne picada.

“En la carne picada, los riesgos son mayores porque aumenta la superficie de contacto con el ambiente. Cuando hablamos de un músculo de carne, la contaminación es superficial, no hay contaminación adentro, no habría problemas, pero cuando hablamos de carne picada, como por ejemplo las hamburguesas, sí es importante que el punto de cocción en el punto medio llegue a una temperatura mayor a los 72 grados para que no cause daño al consumidor. Principalmente porque las hamburguesa son más consumidas por poblaciones bastantes vulnerables como son los niños. Ese es un foco que no hay que perder”, agregó.

Con respecto al estudio sobre la contaminación microbiológica ambiental de los puntos de venta de carne en Montevideo, Correa contó que el objetivo fue determinar qué tipo microorganismos se encontraban, identificar los potenciales factores de riesgo asociados con agentes contaminantes y estudiar qué tipo de prácticas pueden aplicarse para disminuir la contaminación.

Hicimos una división en tres grandes grupos en las carnicerías en Montevideo, y nos limitamos a Montevideo porque era donde teníamos la mayor cantidad de datos y porque además la mayor cantidad de población de Uruguay vive en Montevideo. Dividimos en tres categorías a las carnicerías, que están categorizadas por el Instituto Nacional de Estadística, que son el área socioeconómica alta y media alta, media y media baja y baja”.

A grandes números podemos decir que tenemos algunas carnicerías contaminadas con Staphylococcus aureus y Escherichia coli, y por suerte, no pudimos encontrar Salmonella. No podemos decir que no hay, pero no detectamos Salmonella en superficies en contacto con productos cárnicos en los puntos de venta de Montevideo”, remarcó.

Encontramos que hay una mayor contaminación en carnicerías en las áreas socioeconómicas media y media baja. Tenemos que mejorar algunas prácticas de higiene y de almacenamiento de la carne y hacer una capacitación para aquellas personas que ocupan esos puestos de trabajo”, señaló. Correa subrayó que en Uruguay los esquemas de control de alimentos están consolidados, ya que existen distintos tipos de control a lo largo de la cadena.

“Tenemos muchos organismos de control. (…). Tenemos muchos avances, pero hay que tratar de informar mucho al consumidor, porque a veces las grandes contaminaciones no se dan en los elaboradores sino por una pequeña distracción del consumidor a la hora de manipular el alimento”, concluyó.

La jornada “Vigencia de las enfermedades transmisibles” será este jueves en el Salón de Actos del Ministerio de Salud Pública.

Texto: Alexandra Perrone

Entrevista: Gustavo Villa