El Centro Nacional de Supercomputación permitirá mejorar la capacidad de investigación e innovación

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Esta plataforma dispone de capacidad que permite analizar escenarios que en otras situaciones serían virtualmente imposibles.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 Se inauguró el Centro Nacional de Supercomputación (ClusterUY), una plataforma de alto desempeño que posee la capacidad de gestionar en forma coordinada múltiples recursos de cómputo y que será utilizada por científicos, investigadores y empresas de todo el país.Esta plataforma dispone de capacidad que permite analizar escenarios que en otras situaciones serían virtualmente imposibles, remarcó

El responsable científico de ClusterUY, Sergio Nesmachnow, contó en SobreCiencia que esto “permitirá mejorar la capacidad de investigación e innovación en muchos ámbitos de nuestras ciencias”.

“Disponer de esta capacidad permite analizar escenarios que en otras situaciones serían virtualmente imposibles”, destacó y acotó: “estamos logrando poder hacerlo en el ámbito nacional con una potencia de computo inigualada hasta el momento”.

Nesmachnow explicó, además, que “el término clúster refiere a una agregación de servidores de cómputos que están conectados por red y puede ser visto como un recurso integrado, pese a que agregan múltiples servidores”.

En ese marco, detalló que la plataforma está integrada por 1.312 núcleos de cómputo de CPU y 100.352 núcleos de cómputo de GPU, con un pico teórico de desempeño de 720 billones de operaciones por segundo.

El centro proporciona el mayor poder de cómputo disponible en el país y se posiciona competitivamente con infraestructuras similares existentes en Latinoamérica.

Finalmente, el responsable científico de ClusterUY destacó que se llevan procesadas más de 11 millones de horas de cómputos, lo que equivale a más de 1250 años de procesamiento efectivo.

Texto: Web Radio Uruguay

Foto: Antel

Entrevista: Gustavo Villa


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Investigan el aprendizaje de matemáticas y sus mecanismos en edades tempranas

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El objetivo a largo plazo sería la implementación de herramientas pedagógicas para fomentar el aprendizaje en matemáticas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          Ignacio Cervieri es docente Grado 3 del Centro de Investigación Básica en Psicología (CIBPpsi) y trabaja actualmente en la búsqueda de factores que puedan estar incidiendo en el aprendizaje temprano de matemáticas.  El proyecto, cuenta con el apoyo del Fondo Vaz Ferreira a la Investigación en Ciencias.

El experto contó a SobreCiencia que la línea de investigación en la que trabaja está relacionada con estudiar distintas capacidades y habilidades de los niños, que son previas al aprendizaje en matemáticas, pero que podrían estar incidiendo en la manera en que ellos adquieren el conocimiento en la materia.

Lo que estamos estudiando específicamente es si existen habilidades que uno intuitivamente no consideraría que son específicamente matemáticas, pero sin embargo hay diferentes estudios que parecen demostrar que están a la base de nuestros conocimientos matemáticos. Lo que me ocupa es lo que llamamos la ‘capacidad de estimación de magnitudes’, que es una capacidad puramente perceptual, que nos permite discriminar distintas magnitudes. Por ejemplo, lo que hacemos cuando estamos en el Estadio Centenario y nos preguntan cuánta gente hay en el partido. Esa capacidad de estimar perceptualmente una magnitud numérica parece, por los estudios ya realizados, tener incidencia en lo que va a ser el desempeño en matemáticas en edades posteriores. Si somos buenos haciendo ese tipo de actividades, se ha demostrado que vamos a ser buenos en tareas propiamente conceptuales, abstractas, de carácter matemático”, detalló.

Cervieri explicó que en el CIBPpsi están explorando dos formas de encarar la relación intuitiva con las matemáticas. En un caso, la licenciada Dinorah de León viene realizando un estudio relacionado con la estimulación de la matemática en el contexto familiar. En esta línea de investigación, están haciendo talleres con los padres en dos escuelas con el objetivo de estimular, en la relación padres-hijos, el aprendizaje en matemáticas.

Y la otra forma es más experimental, dónde se vuelve relevante saber si existen actividades que no son matemáticas (que serían innatas), pero que podrían ser la base de nuestra mejor o peor disposición a la adquisición de este tipo de conocimientos. El objetivo a largo plazo sería la implementación de herramientas pedagógicas para fomentar el aprendizaje en matemáticas.

La intensión a corto plazo es entender qué tipo de factores pueden estar jugando un papel relevante en este contexto de primera aproximación a la matemáticas. Y en caso de obtener resultados robustos, generar algún tipo de sugerencia para el aprendizaje. Básicamente la idea sería trabajar con niños entre cinco y seis años, o edades más tempranas. El tema es encontrar un equilibrio, un diseño poderoso como para discriminar aquello que yo quiero estudiar, pero que a la vez no sea demasiado difícil de implementar. Si tenemos buenos resultados, tenemos tarea para realizar en varias poblaciones, pero la primera tarea sería encontrar en esta población que podría tener una dificultad en el punto de partida y tratar de resolver o de compensar este punto de partida más desfavorable de alguna otra manera”, concluyó.

Texto: Alexandra Perrone

Foto:  Intervención con padres en talleres.

Entrevista: Gustavo Villa


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De Colonia a Valencia tras la nanociencia, la ruta de un científico uruguayo

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La aplicación principal es el almacenamiento de datos de alta densidad.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      Carlos Rojas es químico farmacéutico y licenciado en química. Es oriundo de la localidad de San Pedro, departamento de Colonia, y trabaja en Instituto de Ciencia Molecular (ICMol) de la Universidad de Valencia, España.

Rojas nació y creció en una zona rural del departamento de Colonia y luego de irse a la capital para formarse en la Universidad de la República (UdelaR) emigró a España para estudiar nanociencia y nanotecnología en la Universidad de Valencia. Pero su vínculo con Uruguay no lo perdió porque, contó a SobreCiencia que actualmente cursa su doctorado en ambas universidades, trabajando en el diseño y síntesis de materiales moleculares multifuncionales.

Desde Uruguay hacemos más ciencia básica, más del magnetismo molecular puro y duro, de diseños de sistemas y estudiarlas en sí mismos para entender cómo funcionan. Y lo que hacemos en Valencia es más dirigido a la aplicación de este tipo de sistemas magnéticos. Estamos haciendo diseños de nanoestructuras más complejas, donde se pueden almacenar moléculas con funcionalidad. Mi trabajo va por el diseño de materiales magnéticos y multifuncionales, se apunta mucho a la multifuncionalidad de los materiales por el simple hecho de que estás intentando diseñar materiales que puedan funcionar en nanodispositivos, y tenés que nuclear muchas funciones en poco espacio”, explicó.

Rojas contó que siempre le gustó la ciencia y que desde el liceo la química era su materia favorita. El científico agregó que su gran inquietud era descubrir cómo se hacía para conocer las estructuras de las moléculas, inquietud que lo llevó a trabajar en cristalografía. Allí se cruzó con diferentes profesores, entre ellos Leopoldo Suescun, quien a través de un proyecto de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) logró comprar un difractómetro de foto cristal para la Facultad de Química.

“Cuando uno entra a Química el abanico es amplio, pero a su vez, está todo muy interrelacionado. La cristalografía es un área que tiene mucho desarrollo de Uruguay. La gran diferencia que tenemos con el exterior es la falta de los recursos y lo que cuesta conseguir las cosas, porque en lo que tiene que ver con el nivel del personal humano que se forma en la Universidad de la República, es muy bueno, incluso mejor que en muchas universidades en el exterior. Y también algo que he hablado con colegas uruguayos que están allá es que a veces el no tener recursos, el no tener todo tan a mano, hace que uno se tenga que dar maña para resolver las cosas y sacarlas adelante. Y ahí hay un plus frente al que lo tiene todo siempre a mano, porque no se sabe desenvolver de la misma manera frente a un problema”, reflexionó.

Además de la cristalografía, Rojas tiene un hobby, que es la fotografía, algo que considera está muy relacionado con su trabajo, porque “en ambos casos se trata de ir al más íntimo detalle de la realidad y en ambos casos el vehículo para lograrlo es luz, es electromagnetismo”.

Con respecto a si considera volver a Uruguay, el experto dijo que si bien la idea es seguir perfeccionándose afuera; remarcó que su deseo es en algún momento de su carrera poder volver y volcar los conocimientos adquiridos en nuestro país.

“Tenemos una Universidad que es gratis, muy democratizada, a la que cualquiera puede acceder y eso no sucede casi en ninguna parte del mundo. Uruguay tiene ese privilegio y se nos brindó eso y está bueno que si uno adquiere esos conocimientos y puede aportar desde otra área, retornar y volcarlo en la Universidad de aquí”, concluyó.

Texto: Alexandra Perrone

Entrevista: Gustavo Villa


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Investigación del esqueleto del núcleo celular, una de las que apoya el Fondo Vaz Ferreira

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“El investigador básico nunca se imagina los descubrimientos a los que puede dar lugar”, puntualizó la investigadora Lucía Canclini.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        El proyecto que busca identificar proteínas del núcleo esqueleto en un modelo de núcleo con cromatina altamente polarizada, es uno de los que cuenta con el apoyo del Fondo Vaz Ferreira. La investigadora Lucía Canclini explicó en SobreCiencia que en el núcleo esqueleto de la célula está el ADN y cumple la función de darle sostén y movimiento.

La forma de buscar las características del núcleo esqueleto, en opinión del equipo, no ha sido la mejor hasta ahora. “Nosotros tomamos un núcleo que es un modelo (…) en el que hay un rincón del núcleo libre de cromatina; lo que encontramos ahí lo iremos a buscar en otras células en las que la cromatina no está polarizada”, explicó.

El orden en el núcleo da lugar a que los genes se expresen o no, acotó. La posición del gen dentro del núcleo, entre muchas otras derivaciones que podría tener la investigación, podría, por ejemplo, cual es el gen que se expresa en la gneración del cáncer.

El investigador básico nunca se imagina los descubrimientos a los que su trabajo puede dar lugar”, puntualizó Canclini.

Texto: Web Radio Uruguay

Entrevista: Gustavo Villa


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Fondo Vaz Ferreira para investigar la tuberculosis, un flagelo muy vigente

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En 2016 murieron casi dos millones de personas por tuberculosis.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  El doctor Ari Zeida trabaja en el Laboratorio del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina. En conjunto con Institut Pasteur y la Facultad de Bioquímica y de Ciencias de la UBA de Buenos Aires, busca encontrar un punto débil en la bacteria que ocasiona la tuberculosis.

Zeida dijo a SobreCiencia que según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un tercio de la población mundial está infectada con tuberculosis, pero en la mayoría de los casos la enfermedad no se desarrolla. Actualmente, las poblaciones de riesgo de esta enfermedad son aquellas personas que viven con cierto hacinamiento, como las poblaciones carcelarias y las que están inmunosuprimidas, como los pacientes VIH positivo.

Si uno mira los números hoy en día, vemos que sigue siendo un flagelo muy importante, remarcó el especialista.
-“Lo que hace que se desarrolle o no la enfermedad tiene que ver con el mecanismo de cómo la micobacteria puede mantenerse en nuestro cuerpo en un estado de latencia, sin que el sistema inmune pueda acabar con la infección y terminar con la carga bacteriana. Es llamativo que aunque es una enfermedad que está presente hace muchísimos años y se conoce mucho, sigue planteando desafíos, tanto desde el punto de vista de salud pública como de los investigadores”- expresó.

La tarea que desarrolla Zeida en su laboratorio y en conjunto con el Institut Pasteur y la UBA de Argentina, que cuenta con el apoyo del Fondo Vaz Ferreira, es específicamente la estructura dinámica y función de la enzima metionina sulfóxido reductasa B de Mycobacterium turberculosis.

Para explicar esta investigación, el científico utilizó un lenguaje cinematográfico: “Cuando tenemos una infección con este tipo de bacterias, en este caso micobacterias, la célula más importante de nuestro sistema inmune encargada de procesar esa invasión, es una célula que se llama macrófagos, que fagocitan esa bacteria, y ahí adentro se desarrolla una verdadera guerra química. El macrófago bombardea con un montón de especies oxidantes, con el objetivo de dañar a distintas biomoléculas de la bacteria para matarla. Entonces nosotros estamos trabajando con algunos de estos sistemas que le permiten a la micobacteria aguantar esa guerra. Si tuviéramos que filmar una película de esa guerra, sería muy difícil porque se dan muchas batallas a la misma vez, y sería una guerra muy larga, porque como te dije, puede durar años. Entonces lo que hacemos en el laboratorio, y siguiendo con el ejemplo cinematográfico, es ir disecando cada una de las batallas para entenderlas mejor”, detalló.

El experto agregó que esas “batallas” tienen dos etapas: una cuando los “ejércitos” de nuestros macrófagos bombardean químicamente a la bacteria y esta trata de “desactivar esas bombas” utilizando algunos elementos, que en general son proteínas; y la otra es cuando otros elementos de la bacteria logran reparar el daño recibido por ese “bombardeo químico”.

Esta proteína que estamos estudiando en profundidad y es el leitmotiv de este proyecto, es una de esas, del ejército de reparación. Lo que hace es que después de que algunas de sus biomoléculas se oxidan, esta proteína es capaz de ir y reparar ese daño, que podría ser muy malo a la larga para la bacteria.

En nuestro laboratorio estamos interesados en encontrar algún punto débil, algún punto donde podamos encontrar también diferencias entre los sistemas de nuestro cuerpo y de la micobacteria”, dijo.

Consultado sobre si la bacteria de la tuberculosis ha mutado en el tiempo o si siempre se mantuvo ahí y la ciencia aún no pudo encontrar la forma de erradicarla, Zeida respondió que ocurre un poco de las dos cosas. Agregó que nuestro país sigue manteniendo una tasa de nuevas apariciones de tuberculosis considerada estable, lo que dificulta la prevención. Sin embargo destacó la mejora en la tasa de mortalidad, lo que significa que los tratamientos son muy efectivos.

Sin embargo explicó que en determinados lugares en los que la tuberculosis tiene más incidencia, están apareciendo cepas resistentes a los antibióticos que se usan hoy en día en el tratamiento estándar de la enfermedad. El tratamiento estándar se compone actualmente de cuatro fármacos.

Nuestro objetivo, si volvemos a los términos cinematográficos, es tratar de producir una película microscópica de este sistema, dónde los actores sean los átomos de esta proteína, y tratar de entender cómo se mueven, cómo navegan por adentro de la bacteria, cómo reconocen este daño oxidativo y cómo es capaz de llevar adelante su función. Para eso tenemos que aplicar algunas técnicas experimentales, que algunas las hacemos en el laboratorio del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina, con el Institut Pasteur, y en la Facultad de Bioquímica y de Ciencias de la UBA de Buenos Aires. También utilizamos técnicas de simulación computacional. Este tipo de proyecto es muy interdisciplinario”, concluyó.

Texto: Alexandra Perrone

Entrevista: Gustavo Villa


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