Publicado en Ciencia al alcance.
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Un arco iris es una visualización de la refracción de la luz en la atmósfera, debida a agua en suspensión sea de lluvia, neblina o alguna otra fuente como una manguera o el agua vaporizada por una cascada.
Algunos casos particulares de los arcoiris son los arcoiris dobles, cuando un segundo arco acompaña al primero, aunque es más tenue que este y sus colores se presentan en orden inverso. Otro caso es el arcoiris circular, donde se puede ver el círculo completo rodeando el sol, y que es menos común que el anterior citado.
Pero el que queremos destacar hoy es el arcoiris lunar de cuya existencia nos enteramos esta semana y que nos llamó particularmente la atención. En este la fuente de luz no es el sol directamente si no su luz reflejada por nuestro satélite natural.
Como la luz reflejada por la luna es mucho menos intensa que la original, en ocasiones se distingue la forma del arco aunque no se pueda distinguir los colores del mismo.
Este tipo de fenómenos tienen una sencilla explicación científica, pero no por ello dejan de causarnos fascinación y embeleso, demostrando que la belleza de la naturaleza aunque pueda ser explicada por la física, la química y la matemática, tiene un notable componente emocional que día a día nos sigue sorprendiendo y admirando.
