Like a rolling histone: Bob Dylan y los científicos suecos

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Por Paula Ximena García Reynaldos
“How does it feel, how does it feel?
To be without home
Like a complete unknown, like a rolling stone”
Like a Rolling Stone, Bob Dylan músico, cantante y poeta estadounidense

Hace una semana apenas comentaba en este mismo espacio sobre los Premios Nobel de ciencias que ya habían sido otorgados en las tres áreas que se reconocen con es galardón: Fisiología o Medicina, Física y Química.

Después de los premios al estudio de los procesos en los que las células digieren sus partes defectuosas, a la descripción de estados de la materia exóticos y al diseño y síntesis de moléculas que funcionan como máquinas, quedaban todavía los anuncios del Premio Nobel de la Paz, el de Literatura y el de Ciencias Económicas, que no es propiamente un “Premio Nobel”, pues no estaba incluido en el testamento de Alfred Nobel, sino que fue creado en 1968 por una donación que hizo el Banco de Suecia, con el que quedó establecido como “Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel”, aunque para propósitos generales se le conoce simplemente como “Premio Nobel de Economía”.

El viernes 8 de octubre se anunció que Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia, era el ganador del Premio Nobel de la Paz, “por sus esfuerzos decididos para llevar a su fin a la guerra civil de su país de más de 50 años”, y el lunes siguiente, el 10 de octubre supimos que el inglés Oliver Hart y el finlandés -residente de EUA- Bengt Holmström, eran los galardonados en Ciencias Económicas, “por sus contribuciones a la teoría de contratos”.

Sin embargo quedaba pendiente uno de los Premios Nobel “originales” establecidos en el testamento de Alfred Nobel: el de literatura, el cual es otorgado y anunciado por la Academia Sueca, institución fundada en 1786 por el Rey Sueco Gustavo III, y la cual está compuesta por 18 miembros vitalicios, incluyendo escritores suecos reconocidos, profesores de literatura, investigadores en lingüística, historiadores y un jurista. De entre ellos se elige cada tres años el Comité Nobel, encargado de revisar las nominaciones y otorgar el Premio Nobel de Literatura. 

El anuncio se hizo apenas el jueves 13 de octubre y como prácticamente todo el mundo que tenga una televisión, una radio o acceso a Internet, sabe ahora, el cantante, músico y poeta estadounidense Bob Dylan fue premiado “por haber creado nuevas expresiones poéticas en el marco de la gran tradición musical americana”. 

Este anuncio -incluso más que el del Nobel para el presidente colombiano Santos-, fue el que trajo más comentarios de todo tipo, a favor y en contra, en pláticas de café, pasillos y sobre todo en espacios de discusión en las redes sociales virtuales.

¿Cómo se sentirá ser como una histona rodante?, al menos estas proteínas no son unas completas desconocidas, junto con el ADN forman la cromatina en las células, así que por supuesto si tienen hogar, en el núcleo de éstas. (Imagen tomada de Wikimedia Commons)

Por mi parte debo decir que soy de aquellas personas que están complacidas por la elección de Bob Dylan por el Comité Nobel de la Academia Sueca, así que no discutiré sobre la validez de esa decisión, ni sobre los méritos literarios de Dylan, sino más bien sobre un fenómeno muy curioso que tiene que ver con otros académicos suecos y el más reciente Nobel de Literatura.

Desde hace más o menos 20 años, varios científicos suecos del Instituto Karolinska (que es por cierto, la institancia académica en donde se constituye el Comité Nobel que otorga el Premio de Fisiología o Medicina), han estado usando fragmentos de letras o títuos de canciones de Bob Dylan en artículos sobre ciencias biomédicas. No sólo eso, sino que quienes lo hacen, decidideron también desde hace mucho, hacer una larga apuesta, en la que el ganador, será el investigador, que una vez que ser retire, tenga la mayor cantidad de referencias a canciones de Bob Dylan en sus artículos. Quien gane no recibirá una suma considerable de dinero, ni una medalla de oro -como si tendrá en diciembre Bob Dylan- sino simplemente podrá desayunar gratis en Jöns Jacob, restaurante en Solna (la ciudad cercana a Estocolmo donde se encuentra el Instituto Karolinska), invitado por supuesto, por los perdedores de la apuesta.

Los cinco investigadores del Instituto Karolinska que comenzaron la apuesta de incluir letras de Bob Dylan en sus artículos científicos: Jonas Frisén, Konstantinos Meletis, Jon Lundberg, Kenneth Chien y Eddie Weitzberg. (Fotografía del Daily Mail, tomada por Gustav Martensonn)

Los participantes son Jon Lundberg, Eddie Weitzberg, Jonas Frisén, Konstantinos Meletis y Kenneth Chien, que desde 1997 cuando Lundberg y Weitzberg publicaron el artículo de revisión: Nitric oxide and inflammation: The answer is blowing in the wind, (1) han continuado el uso de fragmentos o títulos de canciones de Dylan, principalmente en los propios títulos de sus artículos, capítulos de libros y editoriales, como Tangled up in blue: Molecular cardiology in the postmolecular era, de Kenneth Chien. (2)

Por supuesto los participantes en la apuesta son grandes admiradores de las canciones de Dylan, tanto que incluso uno de ellos, Weitzberg, dijo en una entrevista con el periódico inglés The Guardian, que Bob Dylan debería ganar el Premio Nobel de Literatura.

Además de los cinco más prominentes participantes en la apuesta, se ha descubierto que no son los únicos académicos que han mostrado así su admiración por Dylan, pues una revisión de los artículos publicados por miembros del Instituto Karolinsta (3) reveló que desde principios de los noventas del siglo pasado, a la fecha existen más de 700 referencias a canciones de Bob Dylan, en artículos de biomedicina escritos por algún miembro del instituto, como Like a rolling histone: Epigenetic regulation of neural stem cells and brain development by factors controlling histone acetylation and methylation, de Lilja, Heldring y Hermanson. (4)

Así que quizá la apuesta sea un poco más dura de ganar de lo que pensaron sus creadores, pero como dice Bob Dylan: “don’t think twice it’s alright”.

Referencias:
(1) Lundberg, J. O. N., Lundberg, J. M., Alving, K., & Weitzberg, E. (1997). Nitric oxide and inflammation: The answer is blowing in the wind. Nature Medicine, 3(1), 30-31. 
(2)Pashmforoush, M., & Chien, K. R. (1997). Tangled up in blue: Molecular cardiology in the postmolecular era. Circulation, 96(12), 4126-4130.
(3) Gortnizki, C., Larsson, A., & Faddel, B. (2015). Freewheelin’ scientist: citing  Bob Dylan in the Biomedical Literature. BMJ, 351, h6505.
(4) Lilja, T., Heldring, N., & Hermanson, O. (2013). Like a rolling histone: Epigenetic regulation of neural stem cells and brain development by factors controlling histone acetylation and methylation. Biochimica Et Biophysica Acta (BBA) – General Subjects, 1830(2), 2354-2360.

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