La fiebre del oro espacial

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La reciente noticia del descubrimiento de un nuevo asteroide de tamaño comparable al de un campo de fútbol y que se denominó 2019 OK, causo gran revuelo, después de que pasara a “escasos” 73.000 kilómetros de nuestro planeta, lo que representa una quinta parte de la distancia que nos separa de la Luna. Se estima que de haber chocado contra la Tierra hubiera liberado una energía equivalente a 30 veces la bomba que fue lanzada en la ciudad de Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial.

Este evento es considerado ya como uno de los mayores acercamientos de una de estas rocas espaciales. 2019 OK tiene una órbita elíptica con una trayectoria que atraviesa el cinturón de asteroides entre las órbitas de Marte y Júpiter y posteriormente pasa por el interior de las órbitas de la Tierra y Venus.

El cinturón de asteroides es justamente la región más conocida en nuestro sistema solar que alberga una amplia cantidad de rocas que puede alcanzar los millones de objetos de diferentes tamaños y formas irregulares. De acuerdo a su composición existen básicamente tres categorías principales para caracterizarlos: carbonáceos, silicatos o metálicos.

Estos cuerpos han sido estudiados desde hace varias décadas y uno de los principales intereses radica en el hecho de que representan vestigios de los orígenes del sistema solar, al ser restos de la formación de los planetas y lunas alrededor de un joven Sol hace 4.600 millones de años.

Un nuevo interés se centra en su riqueza mineral (oro, níquel, hierro, platino, iridio, tungsteno, magnesio, rodio) y varias empresas privadas están viendo el jugoso valor comercial de su explotación, al contener elementos escasos y difíciles de conseguir en la Tierra. En proporción, las concentraciones de estos metales en los asteroides son bastante mayores a las que hay en nuestro planeta.

Los asteroides pasaran de ser una mina de información para los científicos, a una verdadera mina de extracción de recursos que moverá muchísimo dinero. Se dice que el primer trillonario de la historia será la persona que explote los recursos naturales en los asteroides. La Nasa estima que el valor de todos los minerales almacenados en los cuerpos del cinturón de asteroides equivale a cien mil millones de dólares por cada habitante de la Tierra.

Algunos satélites ya han explorado asteroides. El más reciente fue la misión Hayabusa 2 que fue lanzada en el 2014 y en junio de este año, por segunda vez, logró posarse sobre el asteroide Ryugu para recoger muestras subterráneas, que traerá de vuelta a la Tierra el próximo año. También la misión OSIRIS-REx lanzada en el año 2016 debe traer de vuelta unos dos kilos de material del asteroide Bennu sobre el que se posará en diciembre de este año.

Comienza una carrera por ser el primero en implementar la minería de asteroides con todas las implicaciones éticas,  económicas y políticas que conlleva.

Rockeando en la Luna

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Hace 50 años tres hombres se preparaban para emprender la mayor aventura que ha realizado la especie humana, un viaje sin precedentes, un trayecto de casi 400 mil kilómetros para visitar a nuestra maravillosa  compañera cósmica, la Luna. Mientras a esta lado del océano la Nasa alistaba los últimos detalles del lanzamiento, en el continente Europeo un joven cantante y compositor de 22 años preparaba también un lanzamiento. Se trataba de David Bowie que 5 días antes de que Armstrong, Aldrin y Collins se adentraran en el espacio exterior, publicó su canción “Space Oddity”. La canción había sido inspirada por la obra maestra del cine de ciencia ficción “2001. Una odisea del espacio” que Bowie había visto hasta la saciedad en año anterior, quedando completamente impactado.

Durante la transmisión en directo del alunizaje que realizó la Corporación de Radiodifusión Británica (BBC) en el histórico 20 de julio de 1969, el público conoció mayor éxito musical de una de las más grandes figuras del rock británico.  La banda sonora lunar la complementó el grupo Pink Floyd, quienes estaban tocando en directo mientras Neil Armstrong descendía del módulo lunar para posarse sobre la Luna, representando a toda la humanidad, con sus culturas, gustos y música. La banda de rock compartía escena con científicos que comentaban aquellos angustiosos pero emocionantes momentos, mientras los músicos tocaban un “jam”  al que denominaron “Moonhead”. 

Entre lo más conocido de Pink Floyd probablemente está su álbum  “Dark Side of the Moon”, lanzado en 1973, con un insinuante título lunar. Con ese mismo nombre, otro grupo británico llamado Medicine Head, había lanzado el año anterior su tercer álbum. Los de Pink Floyd cambian el nombre por “Eclipse”, hasta que finalmente deciden usar el nombre original luego del fracaso del álbum de sus colega rockeros. El éxito comercial fue apabullante, y está considerado como uno de los mejores discos de todos los tiempos. La referencia al lado oscuro de la Luna – del cual desde 1959 ya tenemos fotografías tomadas por naves enviadas para cartografía al satélite natural – tenía mas alusión a la denominación de lunático, que suele darse a personas con cambios de carácter o enfermedades mentales. Reflejaba seguramente la influencia del deterioro mental de Syd Barrett, quien había sido líder, guitarrista, cantante y compositor de la banda.

Durante muchos años las llamadas “enfermedades lunáticas”, como la epilepsia, se relacionaron con la influencia de la Luna y sus fases, sobre la salud mental. Desde la antigüedad la Luna llena era considerada responsable del aumento de la criminalidad y hasta de las transformaciones de los hombres lobo. Hasta el año 2012, medio milenio después de que Paracelso – padre de la medicina moderna – usara la denominación lunático como una de las tres categorías de enfermedades mentales, el Congreso de los Estados Unidos prohibe el uso de la palabra lunático, basándose en la evidencia científica actual que descarta cualquier relación de la Luna con enfermedades mentales. 

Volviendo a aquel mágico verano de 1969, los acontecimientos se completaban con un estimado de 400.000 personas – número similar a las que habían estado involucradas en el proyecto Apolo 11 – dejándose cautivar por el Festival de Música de Woodstock, referente de la contracultura de los años 60 que marcó todo el resto del siglo XX.

Eclipse de Sol: del miedo a la emoción

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Foto cortesía Laura Ventura (ESO)

El pasado martes 2 de julio sobre las tres de la tarde (hora colombiana) el Sol no fue el mismo. En la mayor parte de Suramérica se vio como la Luna comenzó a “morder” a nuestra brillante estrella. Durante miles de años este hecho causó consternación y miedo en multitud de culturas ancestrales. Y no era para menos,  pues ver cómo el Sol va desapareciendo de forma inesperada a plena luz del día, siendo éste una de las principales deidades para casi todas aquellas culturas, era algo trágico. Para los chinos un enorme dragón devoraba al Sol. En las grandes culturas del México prehispánico, creían que durante la ocultación del Sol aparecían estrellas demonio que volaban y devoraban a los hombres, aprovechando que reinaba la oscuridad. A los niños se les tapaba la cara pues se pensaba que se convertirían en ratones si contemplaban lo que ocurría en los cielos. Había danzas y rituales en donde se hacía mucho ruido para ayudarle al Sol a salir de su letargo.

Hoy sabemos exactamente la causa de este fenómeno, llamado eclipse de Sol, aunque no por ello deje de existir asombro y emoción entre los habitantes del planeta que han tenido la oportunidad de observar uno de ellos. La diferencia es que ahora sabemos que se produce por el movimiento de los cuerpos celestes, en este caso de la Tierra alrededor del Sol, y de la Luna alrededor de la Tierra; y además podemos usar leyes físicas para predecir con gran certeza cuando va a suceder el próximo y que características va a tener.  En el momento del eclipse, la Tierra, la Luna y el Sol se alinean a la perfección, y la Luna bloquea completamente la luz del Sol gracias a una verdadera coincidencia celestial – el Sol es unas 400 veces más ancho que la Luna y se encuentra 400 veces más lejos de nosotros que nuestro satélite natural.

Los científicos que estudian el Sol han aprovechado los eclipses para estudiar cosas fascinantes de nuestra estrella, principalmente la estructura de la atmósfera solar, de la corona del Astro Rey – la corona solar – que se extiende por millones de kilómetros y en donde se destaca el campo magnético que sale del Sol. De igual forma los eclipses históricamente han servido para avanzar en nuestro conocimiento sobre el cosmos. Recordemos que hace poco se cumplió el centenario de la observación del eclipse de Sol del 19 de mayo de 1919 en donde se comprobó por primera vez la teoría general de la relatividad – que relaciona la gravedad y la curvatura del espacio y el tiempo- del científico Albert Einstein y que convirtió al físico en toda una celebridad.

Para el eclipse de esta semana en Colombia no tuvimos la ocultación completa del Sol, por lo que se denomina eclipse parcial. Los lugares privilegiados para observar este espectáculo cósmico fueron algunas islas del Océano Pacífico, y países como Chile y Argentina, en donde el eclipse se apreció de manera total. Popularmente este ha sido bautizado como “El Gran Eclipse Sudamericano”, aunque en los países vecinos como Paraguay, Uruguay, Ecuador y Brasil también será parcial.

Hasta Chile y Argentina se desplazaron miles de cazadores de eclipses desde todos los rincones del planeta para contemplar uno de los fenómenos naturales más imponentes que podamos apreciar, y que los convocó por última vez el 21 de agosto de 2017 en Estados Unidos. Muchos de lo apasionados por los fenómenos celestes se concentraron en los icónicos observatorios de Chile, principalmente en el Observatorio de Cerro Tololo, a 80 kilómetros de la ciudad de La Serena y una altura de 2200 metros sobre el nivel del mar. Por sus condiciones climáticas fue uno de los sitios con mejores opciones para disfrutar de la ocultación del Sol, aunque fue un eclipse “complicado” ya que sucedió en invierno en el hemisferio sur y ocurrió cuando el Sol se encontraba escasamente a pocos grados sobre el horizonte occidental,  antes del anochecer.

Uno de los momentos mas emocionantes cuando se observa un eclipse total de Sol, es justamente durante la fase de totalidad en donde por única vez se puede ver directamente al Sol sin usar ninguna protección. En ese momento sublime y durante algunos minutos, la emoción es máxima al poder contemplar la corona solar a simple vista.

En gran parte de Colombia se observó el eclipse parcial que en el caso de Bogotá comenzó a las 3:07 pm, llegando a su máximo a las 3:39 pm y finalizando a las 4:09 pm. En el momento máximo el Sol estuvo oculto menos de un 4% por la Luna, un pequeño mordisco cuya observación para muchos habrá merecido la pena.

En Colombia tendremos la posibilidad de ver un eclipse anular de Sol – se observa un anillo brillante alrededor del Sol cuando la Luna lo tapa, debido a que esta se encuentra un poco más lejos de la Tierra – el 14 de octubre del año 2023. La espera será más larga para poder disfrutar de la ocultación total del Sol, pues solo hasta el 11 de mayo del año 2059 se espera un eclipse total que podrá se observado desde el extremo sur del país.

Es importante recordar los peligros que tiene la observación directa del Sol, que no trae malos presagios o infortunio, pero que sí puede dañar los ojos y causar ceguera. No se deben utilizar gafas de sol de las que usamos en un día soleado, ni radiografías, ni cualquier filtro. Lo más conveniente para observar el Sol es acercarse a observatorios, planetarios y clubes de astronomía en todo el país en donde cuentan con el equipo apropiado para disfrutar del fenómeno de forma segura.

Desmontando el fraude lunar

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Las luces de un estudio de grabación cerca de la ciudad de Las Vegas (Estados Unidos), se encienden, un equipo de utileros se encarga de arreglar los últimos detalles, dos personajes inmersos en sus trajes espaciales se acercan al escenario principal y el director hace un llamado para que todos estén listos … cámara y acción. Se trata de la grabación cinematográfica de la llegada del hombre a la Luna, el 20 de julio de 1969.

Esta es la historia que muchos estarán volviendo a recordar y que será mencionada en multitud de conversaciones y comentarios en las próximas semanas. Los amantes de las teorías conspirativas tienen en esta versión su haz bajo la manga cada vez que se habla del engaño al que estamos sometidos los ciudadanos por parte de las principales agencias espaciales. Nos ocultan que la Tierra es plana, que existen extraterrestres secuestrados en búnkers en donde son sometidos a exhaustivas pruebas para analizar su estructura y comportamiento, y que el ser humano jamás llego a la Luna, alegan. Estas son solo algunas de las conclusiones a las que llegan millones de incautos en todos el mundo, sin siquiera profundizar en la gran evidencia científica detrás de estos supuestos embustes.

En pleno siglo XXI, las redes sociales se han encargado de que muchas de estas ideas tengan cabida en audiencias influenciadas por personas sin conocimiento den los temas de los cuales se atreven a hablar. Es famoso el caso hace un año del exportero de la Selección Española de fútbol, Iker Casillas, cuando en su cuenta de twitter expresó:  El año que viene se cumplen 50 años (supuestamente) que el hombre pisó la Luna. Estoy en una cena con amigos… discutiendo sobre ello. Elevo la tertulia a público! Creéis que se pisó? Yo no! “   El comentario recibía miles de “likes” confirmando que, como él, todavía hay mucha gente que afirma que aquello fue un montaje para demostrar la supremacía estadounidense en la carrera espacial, que se libraba con la otra gran potencia del momento, la Unión Soviética.

A Casillas el comentario le valió la respuesta en redes sociales del astronauta Pedro Duque, actual Ministro de Ciencia del Gobierno de España, y un defensor de la lucha contra las pseudociencias que, al igual que la ignorancia, son altamente nocivas para el desarrollo de la sociedad y la sumergen en un peligroso retraso cultural, social y científico. Duque comento: “Los hechos no cambian opine la gente lo que opine.  Los aparatos que llevaron, las huellas, los reflectores láser seguirán estando allí.  La foto que despertó el sentimiento de conservación de la Tierra sigue existiendo”.  Se refiere el astronauta español a la foto tomada por la misión Apolo 8, la primera tripulada a la Luna, que a finales de 1968 embarco a tres exploradores a los 400 mil kilómetros de distancia que nos separan de nuestro satélite natural. Desde allí en la órbita lunar, la fotografía deja ver un pedazo del suelo lunar con la imagen al fondo de nuestro planeta azul. 

Otras réplicas vinieron de trabajadores de la Nasa, aludiendo a los cientos de científicos e ingenieros  que trabajan miles de horas en la base de control de misiones espaciales que, irónicamente en respuesta al comentario de Casillas,  deberán estar sufriendo “hipnosis colectiva” y gastando su tiempo y esfuerzo en “misiones imaginarias”.

Volviendo a la teoría de la conspiración lunar, los astronautas habrían llegado al adornado estudio de grabación que contenía todos los elementos para simular la superficie lunar, luego de ser llevados desde la costa de la Florida. Allí en Cabo Cañaveral se encontraba la torre de lanzamiento con el imponente cohete Saturno V  de 111 metros de longitud al cual, ante los ojos del mundo, Neil Armstrong, Edwin Aldrin, y Michael Collins, subían al módulo de comando del Apolo, llamado “Columbia” que los llevaría en la travesía por el espacio exterior. Luego supuestamente, y sin que nadie se diera cuenta, los astronautas bajaron del cohete y emprendieron su viaje hacia Las Vegas, mientras el cohete salía de la Tierra para ubicarse “escondido” en una órbita baja.

Lo que no saben los que defienden la disparatada teoría de que la llegada a la Luna fue un montaje filmado en un estudio de grabación, probablemente no conocen la historia de cómo surgió y se viralizo esta idea que medio siglo después sigue siendo el caballito de batalla de los conspiradores lunares. En 1974, poco después de la llegada del último ser humano que ha pisado la Luna, el comandante Eugene Cernan – a finales de 1972 – se publica un libro titulado “Nunca fuimos a la Luna”. William Kaysing, el autor principal , afirma que el alunizaje fue un montaje y se convierte en el padre del fraude lunar.  Kaysing no tenía formación científica, pero encontró respaldo en el público argumentando que había trabajado para la Nasa. En realidad había sido empleado hasta 1963 de una de las cientos de empresas subcontratadas por la agencia espacial para desarrollar sistemas de propulsión de sus cohetes, aunque Keysing trabajaba en la parte editorial de la compañía alejado de labores técnicas de ingeniería.

Las circunstancias sociales y políticas el momento habían ayudado a que el libro tuviera una masiva acogida y la gente confiara ciegamente en los argumentos de Kaysing. El mismo año de la publicación el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, dimitía después del escándalo de Watergate que sacó a la luz actividades ilegales que involucraban a funcionarios del gobierno. La confianza de los ciudadanos en las instituciones era baja y las conspiraciones estaban a pedir de boca, incluyendo los asesinatos de Martin Luther King y los hermanos Kennedy que habían sucedido hacia pocos años. Había un ambiente de desconfianza muy propicio para que el “timo” de la llegada a la Luna fuera la cereza del pastel conspitarorio.

La aventura lunar terminaría, según Kaysing, con el reingreso del módulo con los astronautas a bordo, lanzado desde un avión y el amarizaje en el océano Pacífico ante la mirada atenta de miles espectadores, concluyendo así los ochos días de travesía.

Kaysing tuvo que cambiar la versión a los pocos años, ya que era insostenible rebatir a los cientos de radioaficionados que habían podido captar las señales que transmitió la nave y calcular su posición.  Dentro de ellos muchos soviéticos, quienes habrían sido los primeros en desenmascarar el supuesto fraude norteamericano al desbancarlos en la conquista de la Luna pero que, por el contrario, reconocieron el éxito del Apolo 11 y el triunfo norteamericano.

Algunas versiones establecen que aunque la llegada a la Luna aquel 20 de julio fue verdad, el gobierno de Estados Unidos había contratado al cineasta más reconocido del momento, Stanley Kubrick – quien el año anterior había lanzado su gran éxito del séptimo arte “2001: Odisea del espacio” – para tener preparada la producción cinematográfica que seria mostrada al mundo en caso de que algún fallo hubiera acontecido.

Esto contrasta con la información que salió a la luz años después, según la cual el presidente Richad Nixon tenía preparado un discurso titulado “en caso de desastre lunar”. Esto debido a que una de las fases más complicadas de la misión era que el modulo lunar (Eagle) – con Armstrong y Aldrin a bordo- volviera a ponerse en la órbita lunar luego de salir de la Luna, y encontrarse con el módulo de comando donde se encontraba Collins. Un fallo en ese crucial despegue del Eagle hubiera dejado a los dos astronautas abandonados en la superficie lunar. 

Apartes del discurso de Nixon decían: ”Estos valientes hombres, Neil Armstrong y Edwin Aldrin, saben que no hay esperanza en su recuperación. Pero también saben que hay esperanza para la humanidad en su sacrificio … serán llorados por la Madre Tierra que se atrevió a mandar a dos de sus hijos hacia lo desconocido”.

Parece que da igual que existan multitud de evidencias incluyendo documentos,  instrumentos dejados en la Luna y usados para investigaciones científicas y un sin número de explicaciones para cada una de las supuestas demostraciones que alegan los paranoicos sobre el supuesto fraude lunar. Veamos algunas de las mas sonadas y como se desmontan fácilmente:

La bandera se ve ondeando en la Luna pero allí no hay aire: No hay aire pero si gravedad y la bandera se mueve cuando la manipulan los astronautas. De hecho al no haber resistencia con el aire, queda moviéndose mas tiempo en el vacío que en la atmósfera terrestre.

En las fotografías tomadas en la  Luna no se ven las estrellas: Cualquiera que haya experimentado con una cámara fotográfica sabrá que no se adaptan a los cambios de iluminación como lo hace el ojo humano, y no pueden capturar al mismo tiempo el débil brillo de las estrellas y la imagen de un astronauta o el brillante suelo lunar. Se requiere un tiempo de exposición diferente en cada caso.

Existen varias sombras y brillos en el suelo lunar debido a los focos de luz que iluminaban la escenografía donde se grabó el suceso:  La realidad es que lo único que puede relacionar estos efectos con un estudio de grabación es que en el alunizaje tanto el módulo lunar como los trajes de los astronautas, los equipos, la superficie de la Luna, e incluso la propia Tierra, actuaron como los reflectores y pantallas blancas con las que se varía la iluminación en los estudios cinematográficos.

No se puede ver la bandera ni las marcas dejadas en la Luna con telescopios: Se necesitaría un telescopio con un espejo de mas de 100 metros de diámetro para poder ver estos detalles sobre la Luna, sin embargo los satélites que están allí orbitándola si pueden hacerlo. Las primeras fotografías en que se pudieron ver los instrumentos y las huellas de los vehículos y vestigios dejados por las misiones a la Luna, las tomó la sonda Chandrayaan-1, de la India, en el año 2009.

Las personas implicadas en el programa lunar ocultaron información: La sola idea de una conspiración mundial para ocultar el supuesto fraude hubiera implicado callar a casi medio millón de personas involucradas de una u otra forma con el programa espacial que nos puso en la Luna. Un costo posiblemente más elevado que el de la propia misión.

Estas son tan solo una pequeña muestra de las enorme evidencia racional. Sea como sea, siempre habrán personas que prefieran cerrarse a la ella y repetir información sin fundamento científico. Y por cierto, al igual que la Tierra, la Luna tampoco es plana.

Las bacterias mutantes del espacio

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Tras dos décadas de funcionamiento de nuestro pequeño habitáculo en el espacio, la Estación Espacial Internacional, se siguen descubriendo cosas sorprendentes. Estudios recientes confirmaron que los astronautas que viven allí, a 400 kilómetros sobre la superficie terrestre, no están solos.  La no muy grata compañía corresponde a bacterias que han logrado adaptarse a las condiciones de ingravidez y los altos niveles de radiación.

A comienzos de la era espacial, hace más de medio siglo, no se tenían especiales cuidados y asepsia con los instrumentos y naves enviadas al espacio, de tal manera que esos primeros intentos por conquistar el espacio llevaron consigo a innumerables microorganismos.  Esto planteó un problema nada trivial y es que la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta podría verse afectada por el posible transporte de organismos desde la Tierra a otras zonas del sistema solar. 

Surgió entonces la necesidad de controlar de manera precisa las condiciones de la instrumentación, y se desarrollaron salas limpias para hacer la integración y ensamble de todos los componentes de naves y satélites. En estos espacios, se controlan los niveles de contaminación y se establecen protocolos para todas las personas acceden a ellos. De allí surgieron también los modernos quirófanos usados en medicina en cirugías.

Aun con todos los cuidados que actualmente se tienen, se han descubierto bacterias que se escabullen a los estrictos controles y logran llegar al espacio. Una de ellas es la Bacillus safensis que resistió a las labores de descontaminación y es posible que haya llegado a Marte en las misiones enviadas en el 2004. En posteriores experimentos en la Estación Espacial Internacional se concluyo que  esta bacteria, de apenas medio micrómetro de tamaño, crece un 60% mejor allí que en la Tierra. ¡No solo se adapta a ese ambiente, sino que además lo prefiere!  Se esta estudiando que las hace tan especiales desde el punto de vista genómico.

Esta es sin duda una buena noticia para los defensores de la exogénesis, la hipótesis según la cual la vida pudo llegar a la Tierra proveniente del espacio gracias a microorganismos viajeros traídos por cometas que impactaron sobre nuestro planeta. A partir de entonces se abría desarrollado toda la vida que conocemos.