Buenas noticias desde la Antártida, o lo que sucede cuando la sociedad escucha a la ciencia

Publicado en Café Científico.
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Hace poco compartía en este espacio como en la Antártida se alcanzó un máximo histórico de cantidad de dióxido de carbono y cómo eso representa malas noticias respecto al Cambio Climático Global.

Luego hace un poco menos les compartía el caso del Arroz Dorado, un desarrollo biotecnológico exitoso para la ciencia, pero poco exitoso todavía en su alcance para la sociedad, esto por ideologías y miedos que han impedido que se les vea y evalúe como una solución eficaz a un problema específico de nutrición de cierta parte de la población mundial.

Sin embargo no solo malas noticias llegan desde la Antártida: el 30 de junio, el mismo día que más de cien ganadores de Premios Nobel, llamaban a Greenpeace a dejar sus prejuicios sobre los transgénicos de lado, un grupo de científicos atmosféricos de EUA y del Reino Unido, publicaron un artículo en la revista Science en el que mostraron que las observaciones atmosféricas hechas desde el año 2000 a la fecha, en la Antártida, indican que la capa de ozono en esa región se ha regenerado sustancialmente. (1)

Este hecho es un éxito de la ciencia, pero también de la sociedad.

En 1974 dos químicos, el mexicano Mario Molina y el estadounidense Sherwood Rowland, tomando en cuenta los modelos propuestos por el neerlandés Paul Crutzen, publicaran un artículo en el que describían como el aumento en el uso de los clorofluorocarbonos, CFCs, favorecería reacciones que acabarían con el ozono, haciendo un agujero esta capa de la estratósfera. (2)

La capa de ozono estratosférico funciona como un escudo, pues no deja pasar radiación ultravioleta de más alta energía, que puede ser muy dañina para los seres vivos que existimos ahora en la Tierra. La evidencia científica planteada por Molina y Rowland fue tomada en cuenta, si bien no inmediatamente, sí en un plazo más o menos corto, en el que no solo los gobiernos por separado -como el de EUA- sino en conjunto decidieron que era necesario actuar para tratar de detener ese proceso de destrucción.

Para eso, en 1987 prácticamente todas las naciones que forman parte de la ONU firmaron el Protocolo de Montreal, un tratado internacional que buscaba protoger la capa de ozono y que entró en vigor en 1989. (3)

Los CFCs se volvieron compuestos muy populares en diversas aplicaciones: desde propelentes de aerosoles -sprays para el cabello, insecticidas-, gases de refrigeración, hasta agentes extinguidores para fuego, la extensión de su uso se debió en parte a que son compuestos muy estables. Sin embargo esa estabilidad es justo lo que los volvió indeseables, pues dado que no descomponian en otros compuestos más pequeños con facilidad, podían llegar íntegros a la estratófera, donde a través de ciertas reacciones fotoquímicas, sí se descomponen y más aún, participan en la ruptura de las moléculas de ozono.

El agujero en la capa de ozono en 2006 cuando alcanzó su máximo tamaño (imagen tomada de Wikimedia Commons)

 Así los países se que se adhirieron al Protocolo de Montreal, se comprometieron a disminuir y a la larga eliminar el uso de los CFCs en aplicaciones cotidianas e industriales, buscando como meta que para 2050 la capa de ozono se recuperaría por completo.

Las mediciones que recientemente presentó el grupo de investigadores encabezado por Susan Solomon, profesora de química atmosférica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT, indican que el Protocolo de Montreal es un caso excepcional de cooperación internacional, pues tan solo de 2000 a la fecha, el agujero en la capa de ozono en la región de la Antártida se ha reducido unos 4 millones de kilómetros cuadrados.

El éxito del Protocolo de Montreal parte de que los tomadores de decisiones involucrados, los líderes de los países aceptaron la evidencia científica que había sobre el problema real de la disminución de la cantidad de ozono en la estratósfera, consideraron las opciones que daba la ciencia para resolver ese problema y finalmente actuaron.

Esto a la profesora Susan Solomon le parece que “es un logro notable para la sociedad” e incluso le hace esperar más: “Solo deseo que podamos unificarnos de la misma forma sobre los muchos problemas que afectan el clima en nuestros días”. Ese es mi deseo también.

Referencias:

(1) Emergence of healing in the Antartic ozone layer; Susan Solomon, Diane J. Ivy, Michael J. Mills, Ryan R. Neely III, Anja Schmidt; Science, 30 de junio de 2016: http://ift.tt/29vIQEG
(2) Stratospheric sink for chlorofluormethanes: chlorine atom-catalysed destruction of ozone; Mario J. Molina, F. S. Rowland, Nature, 28 de junio de 1974: http://ift.tt/29u9FJR
(3) Protocolo de Montreal Relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono: http://ift.tt/29sVx7S

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