La Gran Niebla de Londres

Publicado en Café Científico.
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“Fair is foul, and foul is fair:
Hover through the fog and filthy air.”
Macbeth, Acto I Escena I, William Shakespeare

Parecía un sábado cualquiera, de principios de diciembre lo excepcional fue que al salir de sus casas las personas apenas pudieron caminar, y no por el frío de los días cercanos al invierno, sino porque con dificultad veían delante de ellos.

Era el 6 de diciembre de 1952 en Londres, y aunque los habitantes de esa ciudad estaban y están bastante acostumbrados a las neblinas espesas casi todo el año -casi igual que los xalapeños-, esa niebla, que se había comenzado a formar un día antes era diferente: resultó evidente cuando el día avanzó y no se dispersó, aun más, cuando el día se acabó y al siguiente todo seguía igual.

La Gran Niebla de Londres de 1952 -o Great Smog- fue un evento extraordinario de contaminación ambiental que ocurrió entre el 5 y el 9 de diciembre de ese año, debido a que se conjuntaron varias circunstancias: aunque no era invierno todavía durante varias semanas hubo un clima muy frío en la zona de la capital del Reino Unido, lo que hizo que en las casas se usara continuamente carbón en los sistemas de calefacción, que eran muy comunes en la época, también justamente unos días antes, se establecieron condiciones meteorológicas que posibilitaron un evento de inversión térmica -lo cuales también son comunes en la Ciudad de México en invierno-, en los que por diferencia de temperatura, se concentran los contaminantes en las zonas bajas de la atmósfera y con aire más frío, formándose una “tapa” de aire más cálido arriba que impide a la contaminación dispersarse.

Cuando quemamos carbón, es decir cuando hacemos con él una combustión, lo que esperamos obtener de esa reacción es energía, ya sea para utilizarla directamente -como hacían los habitantes de Londres, para calentar sus casas- o para utilizarla indirectamente -como sucede en una termoeléctrica, todavía en la actualidad, donde se quema carbón para hacer hervir agua, que mueve turbinas que producen electricidad-. En la reacción de combustión del carbón, debería de obtenerse además de energía, dióxido de carbono, y la combustión fuera completa, eso sería lo único que obtendríamos: energía y dióxido de carbono.

Desafortunadamente las reacciones de combustión del carbón y otros combustibles fósiles, como la gasolina, distan mucho de ser completas, y además de energía y dióxido de carbono, se obtienen otras cosas que van a dar al aire, no solo por las reacciones combustión incompleta, sino por impurezas propias del mismo combustible.

En el caso del carbón de Londres de los años cincuenta del siglo pasado, su combustión además de lo esperado, producía alquitrán -un conjunto de compuestos orgánicos formados a partir de otros presentes en el carbón-, además de dióxido de azufre e incluso partículas finas de carbón que flotaban por el aire sin dispersarse: hollín negro.

Ese hollín principalmente fue lo que, junto con la humedad común de Londres, hizo que la niebla de Londres fuera tan espesa y oscura que durante los días que duró impidió la circulación por las calles, tanto de autos, como de los emblemáticos autobuses rojos londinenses de dos pisos. (1)

Un autobús de dos pisos en Londres en los días de la Gran Niebla de 1952 (fotografía de History Today).

Como la terrible niebla sucedió en parte durante un fin de semana se suspendieron partidos de futbol y cuando inició la semana y las condiciones no cambiaron, se recomendó no dejar que los niños fueran a la escuela, no precisamente por la preocupación sobre lo que respiraban, sino porque podrían perderse, ya sea de camino a la escuela o de regreso a casa.

Se dice que varias personas murieron ahogadas al caer en el Río Támesis que atraviesa una parte de Londres, al caminar cerca de sus orillas no lo vieron y terminaron en el agua, los más afortunados que sabían nadar, se salvaron.

Sin embargo esos no fueron los únicos inconvenientes ni fatalidades que ocurrieron durante y después de la Gran Niebla. Los primeros reportes del gobierno inglés, semanas después de ocurrido el incidente, indicaban que unas 4,000 personas habían muerto prematuramente debido a la contaminación, mientras que alrededor de 100,000 sufrieron afecciones respiratorias debido al evento. Las investigaciones más recientes, indican que las muertes en la época relacionadas con las Gran Niebla pudieron ser hasta 12,000. (2)

La contaminación presente esos días fue principalmente por partículas pequeñas -del hollín del carbón-, ese polvo diminuto, que a diferencia de los ingleses de 1952, nosotros casi vemos, pero que igual respiramos: las llamadas partículas PM10.

Se estima que las concentraciones en los días de la Gran Niebla en Londres de PM10 fueron de entre 3,000-14,000 microgramos por metro cúbico. En México estamos acostumbrados a reportar y escuchar estas mediciones con el Índice Metropolitano de Calidad del Aire, IMECA (3), que convierte los valores de concentraciones de contaminantes (ozono, monóxido de carbono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, PM10) en valores en una escala lineal que permite determinar qué tan contaminado está el aire de una región. Aunque se desarrolló para la Zona Metropolitana del Valle de México -de ahí su nombre- ahora se usa de manera generalizada en todo el país.

Si utilizamos los algoritmos que pasan concentraciones a valores de la escala IMECA para las concentraciones de contaminantes de Londres en 1952, obtenemos valores sin sentido -y aterradores: casi 2,000 puntos IMECA para PM10 y 540 para el dióxido de azufre. Digo que estos valores tienen poco sentido, pues la escala no está diseñada para tal grado de contaminación, hay que recordar que la contingencia ambiental, de la que he discutido en otras ocasiones, se inicia a partir de 150 puntos IMECA de cualquier contaminante, y se considera que los valores entre 200 y 300 indican condiciones extremadamente malas de calidad del aire. Así que incluso la escala no considera realmente valores de concentración equivalentes o superiores a los 500 puntos IMECA.

La Gran Niebla de Londres llevó a que el Parlamento del Reino Unido, hiciera en 1956 la Clear Air Act. Esta Acta del Aire Limpio, introducía regulaciones para reducir la contaminación del aire, buscando que se cambiara el uso del carbón en la calefacción por otras fuentes de energía como lectriciada y gas, además de buscar la reubicación de las plantas de energía lejos de las ciudades. Esta Acta marcó un hito en el desarrollo de leyes de protección al ambiente, no solo para el Reino Unido, sino para el mundo entero, pues hasta entonces no se había escrito ninguna ley al respecto.

Referencias
(1) BBC, On This Day 1952: London fog clears after days of chaos, http://ift.tt/Vw2AIp
(2) London Smog Disaster, The Encyclopedia of Earth, http://ift.tt/245LeLK
(3) El IMECA: Indicador del Grado de Contaminación de la Atmósfera, Revista Conciencia Tecnológica No. 31, Enero-Junio 2006, http://ift.tt/24moOCF

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