La fosilización preserva los huesos – todo el mundo sabe eso. Sin embargo, en casos raros, la fosilización hace algo aún más genial: preserva momentos. Recientemente, Błażej Blazejowski, del Instituto de Paleobiología en la Academia de Ciencias de Polonia, tuvo la suerte de tropezar con un fósil que contiene un momento muy especial congelado en el tiempo. Él compartió su descubrimiento recientemente en la revista Scientific Reports.
El trozo excavado en las montañas de Polonia, celebró lo que parecía ser un trilobite – un animal antiguo que se asemeja a un bicho grande blindado – en el acto de arrojar su exoesqueleto. Tras el modelado de rayos X se confirmó el descubrimiento y reveló la identidad del animal fosilizado. Fue un Trimerocephalus, un trilobite sin ojos de aproximadamente 6.3 pulgadas de largo y 3 pulgadas de ancho.
La muda es sin duda uno de los actos más increíbles de la naturaleza. De vez en cuando, ciertas criaturas desechan partes de su cuerpo en un proceso de renovación biológica. Los gatos y los perros lo hacen con su piel (a menudo perdiendo pelo por todo el sofá). Los pollos lo hacen con sus plumas. Las serpientes lo hacen con su piel. Lo más notable, muchos artrópodos, incluyendo arañas, cangrejos e insectos, descartan todo su exoesqueleto. Salen de su cuerpo de una manera inquietante y extraña, pues emergen revitalizadas y renovadas, dejando tras de sí una cáscara casi completa de lo que fueron.
Pero este antiguo trilobite en particular no surgió renovado. Todo lo contrario. Parece que han muerto en el proceso.
“El animal murió en el sedimento poco después de sacarse a sí mismo desde el viejo exoesqueleto”, señala Blazejowski y escribe: “La causa de mortalidad es, por supuesto, desconocida, pero podría ser debido a la tensión de la muda o, posiblemente, dado el contexto, la muerte por hipoxia o toxicidad del sulfuro de hidrógeno dentro del sedimento”.
Los científicos siempre asumieron que los artrópodos antiguos como lo son los trilobites se mudaban de maneras similares a los artrópodos modernos. Con este descubrimiento, que es el más antiguo conocido, se confirma directamente dicha corazonada.
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Ref.: A moment from before 365 Ma frozen in time and space. Sci. Rep. 5, 14191; doi: 10.1038/srep14191 (2015).
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