El Homo erectus en Java ya utilizaba conchas de mejillones de agua dulce como herramientas hace medio millón de años, y como un “lienzo” para realizar grabados.
Un equipo internacional de investigadores, dirigido por el arqueólogo José Joordens Leiden, publicó este descubrimiento el 3 de diciembre en la revista Nature. El descubrimiento proporciona nuevos conocimientos sobre la evolución del comportamiento humano.
Los grabados no son exclusividad de los Homo sapiens
"Hasta este descubrimiento, se asumía que los grabados como éstos sólo fueron hechos por humanos modernos (Homo sapiens) en África, desde hace unos 100.000 años”, dice el autor principal José Joordens, investigador de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Leiden.
Un equipo de 21 investigadores estudió cientos de conchas fósiles, sedimentos y hallazgos asociados al Homo erectus en el sitio Trinil, en la isla indonesia de Java. Las conchas son parte de la Colección Dubois que se enuentra en el Centro de Biodiversidad Naturalis desde finales del siglo XIX. Las conchas fueron halladas por el médico holandés e investigador Eugène Dubois, el descubridor del Pithecanthropus erectus – ahora conocido como Homo erectus.
El descubrimiento de un patrón geométrico grabado en uno de los proyectiles fue una sorpresa total. El patrón de zig zag, que sólo puede ser vista con iluminación oblicua, es claramente mayor que los procesos de meteorización en la cáscara procedentes de fosilización. En el estudio se ha excluido la posibilidad de que el patrón podría haber sido causado por animales o por procesos de meteorización naturales y muestra que el patrón ‘zigzag’ es obra de Homo erectus.
Quinientos mil años de antigüedad
Mediante la aplicación de dos métodos de datación, investigadores de la Universidad VU de Amsterdam y la Universidad de Wageningen han determinado que la cáscara con el grabado tiene mínimamente entre 430.000 y 540.000 años de antigüedad. Esto significa que el grabado es al menos cuatro veces mayor que los grabados previamente conocidos como los más antiguos, que encontraron en África.
"Es fantástico que esta concha grabada se haya descubierto en una colección de museo en el que se encontraba desde hace más de cien años. Me imagino que la gente puede preguntarse si esto puede ser visto como una forma de arte", dice Wil Roebroeks, Profesor de Arqueología del Paleolítico en la Universidad de Leiden. "En este momento no tenemos ninguna pista sobre el significado o propósito de este grabado".
Esta investigación ha demostrado que estas primeras personas de apariencia humana eran muy inteligentes, y sabían cómo abrir estos grandes mejillones de agua dulce, perforar un agujero a través de la cáscara utilizando un objeto punzante, posiblemente un diente de tiburón, exactamente en el punto donde se une el músculo que mantiene la concha cerrada. "La precisión con la que estos primeros humanos trabajaron indica una gran destreza y conocimiento detallado de la anatomía de moluscos", dice Frank Wesselingh, investigador y experto en conchas fósiles en Naturalis. Los moluscos se comían y las cáscaras vacías fueron utilizadas para la fabricación de herramientas, como cuchillos.
Posible investigación futura
Este descubrimiento en la colección histórica Dubois arroja nueva luz inesperada sobre las aptitudes y comportamiento del Homo erectus, e indica que Asia es una prometedora y, hasta el momento, una relativamente inexplorada área para encontrar artefactos interesantes.
La cáscara con el grabado humano conocida más antigua estará en exhibición en el museo Naturalis desde el 4 de diciembre en adelante.
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Referencia: Homo erectus at Trinil on Java used shells for tool product i on and engraving, Nature 10.1038/nature19362.
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