La nueva generación de naves tripuladas

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Estudio comparativo entre los sistemas de transporte tripulado actualmente existentes: el Soyuz soviético-ruso y el Shenzhou chino. Hay que destacar que la nave china está basada en el Soyuz soviético. Los sistemas se comparan con las nuevas naves norteamericanas y el proyecto Federatsia, la nave rusa que deberá sustituir a las legendarias Soyuz.
 Vale la pena volver a visitar el formidable estudio que Paco Arnau, autor de Ciudad Futura realizó sobre los nuevos proyectos de naves espaciales tripuladas de Rusia y los EUA. De distinto origen, público y privado en el caso de los EUA, y con distintos enfoques técnicos, estos nuevos proyectos deberán ser los nuevos caballos de batalla capaces de continuar las tareas de la Estación Espacial Internacional, pero además, llevarnos nuevamente a la Luna.
El sistema ruso PTK-NP Federatsia será el sustituto del sistema Soyuz. Este sistema está especialmente diseñado para misiones triupuladas de gran duración, basando la enorme experiencia acumulada con las naves Soyuz.
 Se destaca muy especialmente la nueva nave tripulada rusa, el proyecto PTK-NP, bautizada como Federatsia. Este sistema basado en diseños completamente nuevos desde los sistemas soviéticos actualmente en uso tendrá el desafío de sustituir a las venerables, fiables y legendarias naves Soyuz. Si bien el proyecto ruso es el menos desarrollado con respecto a sus contrapartes, Federatsia será heredera de un enorme legado en materia de ingeniería aeroespacial que sin dudas hará de esta nave una digna sustituta de las Soyuz.
 El formidable, extenso y detallado estudio de Paco está disponible en su blog, Ciudad Futura. Que lo disfruten tanto como yo!

Dos años del sobrevuelo de Plutón, dos videos

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 La NASA acaba de publicar dos nuevos video del encuentro de la sonda New Hoirizons sobre Plutón al cumplirse el segundo aniversario del histórico evento. El 14 de julio de 2015 a las 11:49:04 New Horizons alcanzaba el punto más cercano a Plutón realizando un pasaje a gran velocidad con el planeta enano. Ese breve pero intenso sobrevuelo cambió por completo nuestro conocimiento del último objeto celeste de gran porte que restaba por explorar. Las imágenes y videos han sido las protagonistas de esta misión: no se puede conocer un mundo nuevo hasta que somos capaces de visualizarlo. Y realmente la calidad de las mismas ha sorprendido por su gran definición y calidad. Por su enorme dificultad técnica y por los resultados obtenidos, el redescubrimiento de este planeta enano ha entrado por la puerta grande de la historia de la exploración espacial.

 En este reciente video publicado en la fecha homenaje se observan detalles muy nítidos no vistos anteriormente, gracias al procesamiento de imágenes realizado. El inicio de la secuencia de imágenes inicia en la región suroeste de Plutón correspondiente a Sputnik Planitia: una gran región formada por océanos de nitrógeno en estado sólido que llamó la atención desde las primeras imágenes recibidas hace dos años. Al comienzo del sobrevuelo por Sputnik Planitia y la derecha de la pantalla se aprecia el terreno rugoso de Cthulhu Macula. El sobrevuelo se continúa hacia el norte pasando por la planicie denominada Voyager Terra y la zona sur de la Pioneer Terra y culmina en el terreno rugoso de Tartarus Dorsa, al este del planeta enano.

 El siguiente nuevo video registra una nueva perspectiva del sobrevuelo a Caronte, la luna más grande de Plutón:

Caronte no quedó ajena al registro de imágenes de New Horizons. En el video se aprecia el cañón de Serenity Chasma, a la menor distancia en la que se inició el sobrevuelo de esta luna. La trayectoria de New Horizons nos lleva a la región norte, por el cráter Dorothy Gale y la oscura y fría región de Mordor Macula. Luego se aprecia la región sur, alcanzando la región extrema de Oz Terra y el recorrido culmina en la relativamente plano ecuador de Caronte, la zona se conoce como Vulcan Planum y Clarke Montes.
 Dos años después seguimos descubriendo Plutón gracias a New Horizons. El próximo destino de esta rápida sonda será el estudio de algunos de los objetos del Cinturón de Kuiper.
 Los créditos de las imágenes y su procesamiento son de Paul Schenk y John Blackwell del Instituto Lunar y Planetario de Houston.


Cómo estudiar la Tierra puede enseñarnos sobre la vida en Marte

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Desde sus capas de hielo polares hasta el gigantesco Monte Olimpo (el mayor volcán conocido en el sistema solar) Marte es un planeta increíble, y misiones como el Mars Rover y Curiosity han dado lugar a fascinantes y reveladores descubrimientos.

Sin embargo, algunas de las investigaciones más interesantes sobre Marte no son realizadas en el planeta rojo sino aquí mismo en la Tierra, en ambientes que son muy parecidos a los de Marte en el presente o como lo era hace billones de años. Las investigaciones realizadas en estos ambientes, llamados análogos terrestres, han cambiado la manera de pensar acerca de la vida en la Tierra, en Marte y en los planetas rocosos en general.

Hay varias razones para estudiar estos análogos terrestres. En primer lugar, es mucho más práctico que viajar hasta Marte. Este viaje puede ser caro y difícil, después de todo ya estamos aquí en la Tierra, gratis. Además, tenemos demasiadas preguntas para responder sobre Marte pero son muy pocas las herramientas que se llevarían hasta el planeta en una misión.

Una de los mayores misterios del planeta rojo es si alguna vez albergó vida. Por ende, buscar lugares en la Tierra que se asemejen a los ambientes que se podrían encontrar en Marte puede darnos una buena idea acerca de qué clase de adaptaciones podrían haber desarrollado los organismos para sobrevivir allí. Por ejemplo, en nuestro planeta existen organismos microscópicos, llamados extremófilos, los cuales son capaces de sobrevivir en ambientes muy extremos, como a las gigantescas presiones del fondo oceánico, las gélidas temperaturas de los polos o en los lagos súper ácidos cerca de los volcanes. Si estas criaturas son capaces de vivir en condiciones tan extremas aquí en la Tierra, ¿podrían hipotéticamente organismos parecidos sobrevivir en condiciones similares en Marte?

Minas de Naica, México.

Un ejemplo de estos ambientes son las minas de Naica, en México, las cuales son increíblemente calientes y húmedas. Estas cuevas son parecidas a lo que habría sido el subsuelo marciano cuando el planeta era mucho más húmedo y cálido. Se sabe que este ambiente subterráneo existe en Marte pero no sería posible explorarlo por ser súper riesgoso y una misión subterránea en otro planeta sería muy costosa.

De estos experimentos se han descubierto algo increíble: existen colonias de microbios latentes dentro de pequeñas burbujas de agua incrustadas en los cristales de la cueva, las cuales se formaron a medida que los cristales crecieron. Estos microbios se encontraron en estado de animación suspendida y los científicos fueron capaces de revivirlos luego de siglos de estar “congelados”.

Este resultado nos dice dos cosas: primero, que si organismos pudieron evolucionar en Marte cuando las condiciones del planeta era más “amistosas” para la vida entonces podrían haber sobrevivido en ambientes similares a estas cavernas y, segundo, que éstos son muy buenos lugares para buscar señales de vida pasada o presente.

Valle Seco de McMurdo, Antártida.

Esta estrategia de sobrevivir en rocas también ha sido adoptada en en los Valles Secos de McMurdo, un sistema de montañas en la Antártida. Estos son el opuesto a las minas de Naica, ellos son desiertos super fríos que se asemejan mucho a las estepas secas y congeladas del polo norte marciano.

Los ingenieros utilizan los Valles Secos para probar instrumental que más adelante será enviado a Marte y los astrobiólogos los usan para explorar el potencial de Marte para albergar vida.

En condiciones tan secas y gélidas como las de estos valles se han encontrado algunas formas de vida que han logrado prosperar en forma similar a los microbios de Naica, a pesar de las grandes diferencias entre ambos ambientes. Se los conoce con el nombre de endolitos fotósintéticos, o para decirlo en forma simple, organismos que viven dentro de rocas y que se alimentan de la luz solar a través de la fotosíntesis (¡al igual que las plantas!). A pesar de no estar expuestos directamente a la luz solar, viven en rocas semi-traslúcidas que dejan pasar algo de luz al mismo tiempo que los protegen de las condiciones inhóspitas del desierto antártico.

Imagen de la superficie marciana, sacada por el Curiosity. Crédito: NASA-JPL.

Tanto Naica como los Valles Secos albergan organismos cuyo adaptación para sobrevivir en ambientes tan adversos podrían también servir en Marte. Como el planeta rojo posee una atmósfera muy tenue y no tiene campo magnético, su superficie está constantemente bombardeada por radiación solar. Sin embargo, si la vida hubiese podido evolucionar para sobrevivir en ambientes subterráneos estaría protegida y hubiese podido sobrevivir durante gran parte de la historia temprana de Marte, siempre y cuando se cuente con el tipo correcto de roca.

De esta manera, jugar con la idea de dónde la vida puede sobrevivir podría darnos una pista sobre dónde buscar señales de vida en el Sistema Solar. Gracias a ello, sabemos que si queremos encontrar microorganismos fuera de la Tierra deberíamos apostar por las plumas termales en los fondos océanicos de Encélado o las capas de hielo polares de Marte.

Estos descubrimientos aquí en la Tierra han proporcionado una “ventana” a la historia de Marte y su potencial capacidad para albergar vida, tanto pasada como presente, sin necesidad de abandonar la comodidad de nuestro planeta. A medida que se siga explorando nuestro Sistema Solar y más allá, estos hallazgos nos permitirán definir mejor un planeta habitable, todo gracias a un puñado de microorganismos.

 

 

 

Las nuevas imágenes de la Gran Mancha Roja

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Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/MSSS/Kevin M. Gill. Vía: Kevin M. Gill.

 La sonda Juno acaba de enviar los datos sobre las últimas imágenes captadas durante el paso más cercano por Jútiter (perijovio). La expectativa de estos resultados eran altas ya que la sonda sobrevoló la llamada Gran Mancha Roja de Júpiter, y por cierto las imágenes recién publicadas son espectaculares. La adquisicón de imágenes comenzó a unos 16.000 km de la superficie joviana, y las mejores capturas se hicieron a unos 9.800 km durante el séptimo paso de Juno por el perijovio.
 La sonda Juno está diseñada para el estudio de la estructura profunda de Júpiter, y el envío de imágenes es un aspecto no prioritario de su misión. Pero, como era de esperar, estas nuevas perspectivas captadas por la sonda son parte de su enorme legado científico y nos generan un enorme impacto. La Gran Mancha Roja es una tormenta presente en la atmósfera joviana desde hace unos 300 años. El primer registro de la misma data de 1664 año en que el astrónomo británico Robert Hooke describió “una pequeña mancha en la mayor de las tres bandas oscuras de Júpiter”. Un año después Giovan Cassini describe la presencia de esta formación y logra determinar el período de rotación de Júpiter.
Vía: Kevin Gill.-
La perspectiva de la Gran Mancha Roja cambió con las misiones Pioneer y Voyager, y las misiones Galileo, Cassini y New Horizons. Fue gracias a las imágenes de estas sondas que empezamos a conocer en detalle a esta extraña estructura atmosférica. Comparada con las misiones predecesoras la perspectiva de Juno es realmente privilegiada aunque su cámara (JunoCam) no sea un instumento optimizado para obtener la máxima resolución posible. Dicho esto, el resultado de estas fotos deja a un lado este aspecto estrictamente técnico, para fascinarnos con la compleja estructura de esta formación nubosa. Para hacernos una idea de las dimensiones de la misma, nuestro planeta entrería perfectamente en la Gran Mancha Roja.
 Es bueno señalar que el resultado final de estas imágenes depende mucho del tratamientos de datos utilizado y en definitiva, de su curador. Numerosas versiones de estas imágenes han sido elaboradas por investigadores, analistas o simples aficionados. Esta tarea se realiza bajo el auspicio de la NASA y las imágenes crudas, así como las elaboraciones posteriores realizadas, se pueden consultar en la web de la JunoCam. Es de esperar entonces una mayor cantidad de resultados que se irán conociendo a partir de estos días, y que prometen una nueva perspectiva de la Gran Mancha Roja.
 Según los primeros informes de los responsables de la misión Juno, estas imágenes son de mejor calidad que las sondas anteriores, aunque se destaca que estas mejoras han sido incrementales y no cualitativas. Todo este acervo de datos permite comparar y estudiar la evolución temporal de esta formación atmosférica. El llamativo color rojo es un aspecto de gran interés ya que denota una composición química distinta al de las otras capas de la atmósfera de Júpiter. Se especula que el color rojizo se debe al amoníaco presente y su reacción con los rayos ultravioletas solares y a la presencia de hidrocarburos en las estructuras externas de la misma.
 La exploración profunda de Júpiter no ha hecho más que comenzar y sin dudas el procesamiento final de estos datos arrojará nuevas imágenes que nos acercarán al conocimiento profundo de la Gran Mancha Roja.
 Existe una colección mayor de imágenes en los Flickr de Kevin Gill y Sean Dorean. Más información en el blog de Daniel Marín.